Yoani Sánchez, la voz que no pudieron silenciar

03/31/2013 5:00 AM

10/12/2013 8:23 AM

Cuando un interlocutor hostil presionó a Yoani Sánchez en New York la semana pasada para que explicara cómo se atrevía a criticar al gobierno de Castro, que proporciona servicios gratuitos de salud, educación y bienestar social, Sánchez comparó a los cubanos con los pájaros encerrados en una jaula.

“Sí, la comida y el agua son gratis”, dijo la bloguera y periodista cubana con calma. “Pero eso no vale más que mi libertad”.

Es ese tipo de lenguaje lacerante pero fresco, y las ideas simples pero de gran alcance que expresa, lo que ha convertido a Sánchez en la punta de lanza de una floreciente “blogostroika” digital y disidente en Cuba, y lo que le ha ganado fama y premio internacionales.

La filóloga de 37 años, quien en tono de broma se define como una simple “niña impertinente”, se ha convertido de hecho en una figura de gran alcance en la binaria lucha guerrillera contra el régimen comunista de Cuba.

Su blog, ,Generación Y, recibe más de 15 millones de visitas al mes y está traducido a 20 idiomas. Su cuenta de Twitter tiene cerca de 500,000 seguidores, y tanto Fidel Castro como Mariela Castro, la hija de Raúl, se han tomado el tiempo para criticarla.

Sánchez estará en Miami esta semana para una serie de apariciones públicas y una reunión familiar durante una parada en su gira relámpago por una docena de países de América del Sur y del Norte y Europa, que comenzó el 17 de febrero y se espera que dure unos tres meses.

Es la primera vez que las autoridades cubanas le han permitido salir de la isla desde el 2004, cuando regresó de una estancia de dos años en Suiza, rompió desafiantemente su pasaporte para que no pudieran enviarla de vuelta, y comenzó una serie de publicaciones digitales.

La espada digital de Sánchez punza regularmente a Fidel y Raúl, así como sus políticas y a sus acólitos. Y sus Tweets, a veces feroces, divertidos o burlones, son como dolorosos puñetazos de 140 caracteres dirigidos directamente al mentón del gobierno. ​

Su poder radica en “un lenguaje que se abre paso a través de la hipocresía y los mitos que han nublado la verdad sobre Cuba durante tantos años”, dijo Ted Henken, profesor de Baruch College que estudia los medios sociales en Cuba y ha escrito varios artículos sobre Sánchez.

Un ‘electrón libre’

Ella se describe como un “electrón libre” político que gravita hacia los conservadores o los liberales según el tema y no insulta a la otra parte. Su esposo, el periodista Reinaldo Escobar, de 65 años, dice que eso es parte del secreto de su éxito.

“Yoani escribe desde un punto de moderación, un punto medio con el que muchas personas pueden estar de acuerdo”, dijo Escobar, que fue despedido del periódico Juventud Rebelde en 1988 por criticar al gobierno, y ahora trabaja como mecánico de elevadores.

Sánchez se opone al embargo de Estados Unidos, dijo Escobar, porque los hermanos Castro lo utilizan como una excusa para todos sus fracasos. Y como está a favor de los viajes ilimitados al extranjero para los cubanos, añadió, también favorece los viajes sin restricciones de EEUU a la isla.

La Habana la califica de “mercenaria” pagada por Washington, y partidarios de Castro le lanzaron dólares falsos en Brasil el mes pasado. Ella niega haber aceptado dinero de forma impropia, y Escobar afirma que ellos viven del trabajo que hacen para periódicos extranjeros. Sánchez es la corresponsal en Cuba para el diario español El País .

Irónicamente, cierto número de exiliados moderados y periodistas estadounidenses afirman que ellos se preguntan si ella es algo demasiado bueno para ser verdadero, y que tal vez los Castro le permiten cierta libertad y no le imponen la represión policial que sufren otros disidentes a cambio de sus críticas de la política estadounidense.

Sánchez alega que su fama es lo que la protege contra la represión. Y, aunque ella ataca persistentemente al gobierno, no se ha sumado a ninguna organización disidente y se califica a sí misma de periodista “independiente” o “alternativa”.

Y, aunque funcionarios cubanos alegan que Sánchez es prácticamente desconocida en la isla, sus partidarios señalan que el gobierno bloqueó el acceso a su blog hasta hace poco, y que el monopolio estatal de los medios de prensa la trata como una paria de la época soviética.

“Aquí un jugador de béisbol puede ser bien conocido, pero el asunto es: ¿qué importancia tienen sus jonrones para el futuro de Cuba”, dijo Escobar en una entrevista telefónica desde La Habana.

Una mujer testaruda

Sánchez puede lucir en ocasiones como una hippie, con sus blusas sueltas de algodón, sus faldas más bien largas y el cabello oscuro que le llega a la cadera. Ella habla en voz baja y casi siempre despacio. Pero incluso sus familiares la describen como tremendamente testaruda desde que tenía cinco años, dijo Henken.

Mary Jo Porter, la ingeniera de Seattle que fundó la red de voluntarios que traducen Generación Y y otros blogs cubanos, dijo que parte del atractivo de Sánchez es la “yuxtaposición de su fragilidad, su presencia física pequeña y delgada, con la férrea fortaleza evidente en su voz, su vida y su labor”.

Pero, añadió Porter, “si le pones comida delante, ella come como un leñador”, y en privado es aún más alegre y simpática. “No existe una ‘Yoani detrás del telón la que todos ven es la verdadera”, añadió la traductora.

Nacida en 1975, Yoani María Sánchez Cordero es parte de lo que ella llamó Generación Y: los cubanos cuyos nombres empiezan muchas veces con Y debido a la influencia de Moscú sobre la isla en esa época. Pero ella creció cuando la Unión Soviética se derrumbó, recortó sus enormes subvenciones a Cuba y la dejó hundirse en su peor crisis económica en el siglo XX.

Hija de una familia modesta —su padre William es un maquinista de ferrocarril retirado quien ahora trabaja de ponchero, arreglando las gomas ponchadas de carros y bicicletas, y su madre María Eumelia trabaja como despachadora de taxis—, ella estudió literatura hispanoamericana en la Universidad de La Habana.

Su tesis de graduación se tituló “Palabras bajo presión. Un estudio sobre la literatura de la dictadura en Latinoamérica”, y se basó en parte en una novela del peruano Mario Vargas Llosa sobre el asesinato del dictador de la República Dominicana Rafael Trujillo en 1961.

Escobar dijo que ellos se conocieron en 1993, cuando ella le pidió prestado su ejemplar de otra novela de Vargas Llosa, y el hijo de ambos, Teo, tiene 17 años. El matrimonio se dedicó luego a enseñar español a visitantes, principalmente alemanes, y a servirles de guía por La Habana, al mismo tiempo que aprendían alemán.

Sánchez se fue a Suiza a trabajar en una librería en el 2002, en lo que habían planeado como el primer paso de la partida de la familia, dijo Escobar. Teo lo siguió un año después, pero una serie de factores, incluyendo la enfermedad del padre de ella, los llevó a regresar en el 2004.

Habiendo perdido su residencia cubana al permanecer en el extranjero más de 11 meses, ellos sacaron viajes de ida y vuelta a La Habana para una “visita familiar” y rompieron sus pasaportes después de llegar a Cuba para evitar que los deportaran de regreso a Europa. Ellos vivieron en un limbo legal hasta que el gobierno acordó reconocer de nuevo sus residencias.

Sánchez, quien había armado su primera computadora en 1994 a partir de piezas de uso —Escobar dijo que ella también repara el refrigerador en el apartamento de ellos en La Habana— y había experimentado la internet en Zurich, regresó con una nueva carrera: periodista digital.

En el 2004 ella empezó a crear una serie de publicaciones de internet tales como Consenso, Contodos y Convivencia, y luego se hizo webmaster de Desde Cuba, un portal Web portal que en la actualidad alberga 45 blogs, casi todos críticos de los gobiernos de los Castro.

Tres años después, ella creó Generación Y — el primer blog antigubernamental desde dentro de la isla, y que no era anónimo— declarando que ella había probado con el yoga pero de todos modos necesitaba exorcizar de algún modo las frustraciones demoníacas de la vida en Cuba.

Bloqueo gubernamental

Cuando el gobierno bloqueó el acceso a su blog, Sánchez se hizo pasar por alemana para usar los cafés de Internet en hoteles sólo para turistas y envió sus columnas por correo electrónico a partidarios suyos en el extranjero que las traducían y las publicaban. En una ocasión, ella se puso una peluca rubia para colarse en un seminario académico sobre blogs limitado a los partidarios del gobierno.

Pero sus entradas empezaron a ganar premios prestigiosos. Ella ganó el premio Maria Moors Cabot de la Universidad de Columbia, y el premio español Ortega y Gassett. El premio Príncipe Claus de los Países Bajos le trajo $40,000. La revista Time la puso en su lista de las 100 personas más influyentes en el 2008. Y el presidente Barack Obama respondió sus preguntas por escrito en el 2009.

El gobierno retiró su bloqueo a Generación Y y alrededor de otros 40 blogs en el 2011, admitiendo de un modo implícito que no podía controlar realmente lo que el ministro de Comunicaciones Ramiro Valdés llamó el “potro salvaje” de la internet.

Millones de páginas web circulan actualmente por la isla en CDs, DVDs, memorias flash y teléfonos celulares con Bluetooth. En una escena que ella comparó con un tiroteo del Oeste, Sánchez escribió que la gente se reunía en un parque, se apuntaban unos a otros con sus teléfonos e intercambiaban información sin que siquiera los policías apostados cerca se dieran cuenta de lo que estaba pasando.

En años recientes ella fundó una academia para blogueros, ha avisado por Twitter de los arrestos o acosos a otros disidentes, y se ha hecho más directamente política en algunos de sus comentarios y en las entradas de su blog.

Las leves reformas de Raúl Castro no son suficientes para rescatar la economía de su estancamiento, ha declarado Sánchez, y una vez que él deje el poder — él ha prometido retirarse en el 2018— será difícil para sus sucesores mantenerse en control.

El sistema de gobierno de Cuba es como los edificios de La Habana Vieja que están en ruinas pero sobreviven incluso huracanes, dijo ella al corresponsal de McClatchy Tim Johnson durante una entrevista en México el mes pasado.

“Pero, un día, ellos quieren arreglar la puerta”, añadió Sánchez. “Le sacan unos tornillos, y la casa se derrumba”.

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