Críticas a nueva ley de inversión en el centro de polémica

04/07/2014 12:00 AM

04/06/2014 11:22 PM

La nueva ley de inversiones extranjeras de Cuba, que entrará en vigor en tres meses, debería incluir a los pequeños empresarios locales, excluidos en el texto actual, según estimaron analistas.

“En cualquier caso faltan 90 días para la entrada en vigor de la ley, que debe ser firmada y promulgada por el gobernante Raúl Castro, quien tal vez encuentre válidos algunos argumentos para proponer una nueva lectura”, expresó el politólogo Jorge Gómez Barata, en un correo electrónico enviado a la AFP.

Gómez Barata, ex funcionario e ideológico del Partido Comunista de Cuba (PCC, único) dijo que la norma, aprobada por el Parlamento el 29 de marzo, debió “propiciar una legislación integral y coherente para las pequeñas y medianas empresas, promover su fomento”.

La nueva ley autoriza la inversión de personas naturales y jurídicas con capital y residencia en el extranjero, lo que incluye a los cubanos emigrados, pero excluye a los radicales en la isla.

Funcionarios del ministerio de Inversión Extranjera alegaron al respecto que “ni las empresas estatales ni los cubanos que aquí residimos contamos con los recursos suficientes para lograr el crecimiento de la economía”.

“Resulta difícil comprender la línea de razonamientos que llevó a los redactores y diputados a descartar a los pequeños y medianos empresarios foráneos y nativos, en beneficio del gran capital y de presuntas inversiones millonarias, cuando ambas cosas son compatibles”, dijo Gómez Barata.

Antonio Zamora, un abogado cubano especialista en inversiones que emigró en la década de 1960, participó en la invasión de Bahía de Cochinos, y se repatrió en 1995, dijo el domingo a la revista OnCuba que la “mejor alternativa es permitir dentro de la nueva Ley que se puedan crear empresas de ‘micro-lending’”.

“También se debería permitir que fondos de inversión extranjeros puedan invertir en empresas privadas”, agregó.

“Los llamados microcréditos son préstamos inversionistas relativamente pequeños destinados a empresas de rápida amortización”, explicó Zamora.

Coincidente, Gómez Barata sostiene que “debido a las escalas de la economía cubana, lo que parece más viable y sostenible es un comienzo más modesto que avance de lo pequeño a lo grande, y de las empresas simples a las otras de mayor complejidad tecnológica”.

Las grandes empresas requieren de considerables volúmenes de capital, lo cual conlleva a dilatados plazos de amortización, tardan años en realizarse y madurar y, frecuentemente, conducen a complicaciones políticas“, dijo.

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