Cubanos favorecen mejorar relaciones con la isla, según polémica encuesta

06/17/2014 11:15 AM

06/17/2014 6:05 PM

La mayoría de los cubanoamericanos en Miami-Dade apoyaría restablecer relaciones diplomáticas con Cuba y eliminar todas las restricciones de viajes a la isla, de acuerdo con una encuesta que realizó la Universidad Internacional de la Florida (FIU) a mil residentes cubanos del condado.

Con respecto al embargo, el estudio reporta un virtual empate estadístico.

La mayoría de los encuestados, el 68 por ciento, favorece el restablecimiento de relaciones diplomáticas con Cuba y el mantenimiento o ampliación de las relaciones de negocios entre ambos países, en especial la venta de medicinas (82 por ciento) y de alimentos (77 por ciento).

Los datos, que fueron publicados este martes, demuestran que los inmigrantes cubanos que han llegado recientemente y los más jóvenes están más interesados en una relación más fluida con la isla, que quienes arribaron en las primeras olas migratorias a partir de 1959.

Sin embargo, la encuesta de FIU ha sido inmediatamente criticada. La representante Ileana Ros-Lehtinen declaró que era “engañosa” y agregó que “levantar las sanciones al régimen totalitario de La Habana no ayuda a la causa de la libertad de los cubanos”.

Otros han cuestionado las decisiones metodológicas de los directores del estudio, los profesores Guillermo J. Grenier y Hugh Gladwin. En las tablas presentadas el martes, los porcentajes no incluyen a quienes no contestaron las preguntas o respondieron “no sé”, lo que David Hill, el director de la firma Hill Research Consultants consideró como “inusual”.

“Los ‘indecisos’ nos dicen mucho sobre un asunto: cuán importante es un tema para las personas y cuán bien se conoce”, afirmó Hill.

El FIU Cuba Poll, como se le conoce a este estudio desde que comenzara en 1991, reportó que el 71 por ciento de todos los encuestados cree que el embargo “no ha funcionado nada” o “no ha funcionado muy bien”, aunque solo el 52 por ciento favorece eliminarlo.

Sin embargo entre los votantes registrados, la relación se invierte y el 49 por ciento se opone a mantener el embargo, mientras el 51 por ciento lo apoya. Estas cifras son más ajustadas que las de la encuesta del Miami Herald publicada la semana pasada en la que el margen era de 56 por ciento-36 por ciento entre los votantes cubanos entrevistados.

La empresa encuestadora a la que el Miami Herald encargó su estudio, Bendixen & Amandi International, trabajó con una muestra más pequeña de 305 votantes cubanos y un margen de error de 4.6 puntos. Pero los porcentajes de quienes no respondieron directamente las preguntas (los “no sé” o “no responde”) también podrían explicar las diferencias entre los resultados de ambos estudios.

En la pregunta sobre el embargo, los porcentajes reales que incluyen a quienes no contestaron y que fueron enviados posteriormente por los investigadores son de 41 por ciento a favor de mantenerlo, 45 por ciento en contra, y un 14 por ciento que no respondió, lo que indica que hay “un número creciente de personas a las que les resulta demasiado complejo responder a esta pregunta en términos simples”, según explicó Galdwin.

Por otra parte, aunque en ambos casos se trata de encuestas telefónicas donde se seleccionó al azar a los entrevistados, la de Bendixen & Amandi tomó como muestra la lista de votantes de Miami Dade, mientras que FIU llamó aleatoriamente a residentes del condado y les pidió autoidentificarse como ciudadanos o no, y luego como votantes registrados o no registrados.

Interrogado al respecto, Gladwin aclaró que el punto de partida de ambas encuestas era diferente: “como investigadores estábamos interesados en toda la comunidad cubana, no sólo los votantes y por otra parte, no podíamos partir de la lista de votantes y garantizar confidencialidad al mismo tiempo”.

En cuanto a la creciente oposición al embargo, los investigadores señalaron que esta responde no solo a “la frustración de los exiliados sobre la incapacidad de esta medida de generar cambios en la isla” sino también “al profundo cambio demográfico” en la composición de la población de origen cubano que reside en Miami.

Actualmente, más de un tercio de todos los cubanoamericanos residentes en el condado de Miami Dade llegaron a partir de 1995 pero solo el 31 por ciento de estos son votantes. Se trata de una “recubanización de Miami”, que según Grenier traerá cambios importantes en las políticas, una vez que los recién llegados puedan votar.

El apoyo al embargo ha ido disminuyendo casi hasta la mitad desde la primera edición de la encuesta en 1991. En ese año, el 87 por ciento de los encuestados estaba a favor de esta política, pero a partir del 2008 se hace más visible la tendencia opuesta, cuando el apoyo disminuyó hasta el 45 por ciento. La cifra escaló al 56 por ciento en noviembre de 2011 hasta que volvió a descender hasta los números actuales. Un patrón histórico similar sigue el apoyo a los viajes sin restricciones.

En esta edición, el 69 por ciento de los encuestados y entre ellos el 58 por ciento de los votantes favorece la eliminación de las restricciones de viaje a todos los ciudadanos y residentes permanentes en los Estados Unidos.

“Esos números no son una sorpresa porque muchos de los que han llegado recientemente solo están preocupados por poder viajar a la isla a visitar sus familiares”, dijo Andy Gómez, académico asociado al Instituto de Estudios Cubanos y Cubanoamericanos de la Universidad de Miami.

Pero contradictoriamente, el 63 por ciento de todos los encuestados y el 70 por ciento de los votantes registrados, también está de acuerdo en mantener a Cuba en la lista de los países que apoyan el terrorismo. Solo la mayoría de los jóvenes entre 18 y 29, el 65 por ciento, cree que Cuba debe ser eliminada de esta lista que incluye a Irán, Sudán y Siria, lo que según los investigadores responde a que los cubanos quieren incrementar los contactos pueblo a pueblo sin dejar de hacer presión al gobierno.

En ese sentido, Sebastian Arcos, subdirector del CRI, opinó que por este tipo de “esquizofrenia” usual en las encuestas, “la política exterior no se puede basar en opiniones, porque la opinión pública nunca maneja la información para determinar qué es conveniente para los intereses de los Estados Unidos”.

La actual política migratoria hacia los cubanos cuenta también con un amplio respaldo. La política de “pies secos-pies mojados”, que da entrada al país a quienes pisan su territorio pero la impide a quienes son interceptados en el mar, es apoyada por el 63 por ciento en total, el 77 por ciento de los más jóvenes y el 71 por ciento de los ciudadanos que no están registrados para votar.

La Ley de Ajuste cubano obtuvo cifras aún más favorables, del 86 por ciento. Los resultados son consistentes en los distintos grupos pues tanto el 92 por ciento de los inmigrantes más recientes como el 64 por ciento de quienes llegaron entre 1959 y 1964 la respaldan, así como el 80 por ciento de los votantes registrados.

El voto cubanoamericano

El 64 por ciento de los votantes consideró “muy importante” o “moderadamente importante” la posición de un candidato político hacia Cuba a la hora de decidir su voto. No obstante, Grenier explicó que no se preguntó sobre otras prioridades, por lo que es posible que la significación del tema cubano para los votantes varíe en dependencia del contexto de las preguntas.

Según esta encuesta, el 53 por ciento estaría dispuesto a votar por un candidato que propusiera reestablecer las relaciones diplomáticas con Cuba. La distribución de las respuestas varía ostensiblemente por edad y año de llegada: solo el 41 por ciento de los votantes que llegaron en los primeros años de la década del 60 del siglo pasado y el 34 por ciento de los mayores de 65 años dijeron que era “muy probable” o “algo probable”, frente al 62 por ciento de quienes salieron de Cuba después de 1995 y el 75 por ciento de los más votantes más jóvenes.

Asimismo, los votantes cubanoamericanos estarían dispuestos a apoyar candidatos que propusieran reemplazar el embargo con otras medidas como el apoyo a los trabajadores por cuenta propia (57 por ciento) o mayor presión sobre el gobierno cubano en materia de derechos humanos (81 por ciento). Según Grenier, las respuestas indican que los cubanos en el sur de la Florida están dispuestos a probar nuevas políticas hacia Cuba, siempre que incluyan medidas de presión sobre el gobierno cubano para lograr cambios en el país.

Pero la comentarista de Radio Mambí y ex vocera de la Fundación Nacional Cubano Americana, Ninoska Perez Castellón, expresó su desacuerdo con esas cifras y afirmó que “en Miami, no existe un solo político que diga que se opone al embargo y salga electo”.

De acuerdo con los datos del estudio, solo el 34 por ciento de los votantes cubanos encuestados manifestaron haber votado por la reelección del presidente Barack Obama en 2012, lo que contradice a otros encuestadores que sitúan esta cifra alrededor del 48 por ciento.

Los resultados publicados no permiten conocer cómo varían estas opiniones en dependencia de si los encuestados nacieron en Cuba o en los Estados Unidos, pues estos datos no han sido tabulados.

Cambios políticos y económicos en Cuba

Acerca de la posibilidad de cambios políticos en Cuba, el 34 por ciento de los encuestados cree que nunca ocurrirán. La generación que salió de la isla entre 1959 y 1964 es la más escéptica: la mitad cree que nunca verán los cambios. Sin embargo, también la mitad, pero de todos los encuestados, sí prevé cambios en el futuro, en un período comprendido entre los dos años hasta una década, lo que ilustra la incertidumbre que rodea a la realidad política del país.

Con respecto a los datos del 2011, se nota una mayor disposición a invertir en la isla, si hubiera la oportunidad. En ese año, solo el 19 por ciento respondió que invertiría en Cuba, frente al 52 por ciento en esta edición. Recientemente, el gobierno cubano modificó la ley de inversión extranjera para flexibilizarla y algunos funcionarios se han reunido con grupos de la comunidad cubana de la Florida para discutir este tema, pero todavía no ha habido un pronunciado oficial al respecto.

No obstante, los cubanoamericanos no parecen estar muy convencidos de que la liberalización económica mejorará la vida de los cubanos en la isla pues la mitad no cree que la oportunidad de abrir negocios privados vaya a producir ningún cambio.

La encuesta también confirma los resultados de otros estudios acerca de la distribución de los envíos de remesas. Solo el 48 por ciento respondió que envía dinero o tiene familiares que envía dinero a Cuba, pero quienes más remiten (65 por ciento) son los emigrados más recientes y que tienen menos recursos.

Esta encuesta incluye preguntas semejantes en cada edición por lo que permite seguir la evolución de las tendencias políticas de los cubanoamericanos en el tiempo. En esta ocasión recibió financiamiento de Trimpa Group y la Open Society Foundation. Trimpa Group es una firma consultora que ha apoyado esfuerzos para mejorar las relaciones con Cuba.

Grenier, negó que estos grupos pudieran influir en los resultados de la investigación, como han sugerido algunas fuentes. “Nosotros íbamos a hacer la encuesta de cualquier forma y estamos contentos de haber recibido el financiamiento. Siempre hacemos las mismas preguntas, así que sugerir siquiera esta influencia es un insulto”, concluyó.

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