Usted se ``enfermó'' de impaciencia
By MANFRED ROSENOW
Especial para El Nuevo Herald
Soy cubano y le escribo con la esperanza de poder resolver mi situación a través de su consejo, ayuda y orientación, porque la verdad es que no puedo resistir.
Llegué a este país en el 2002, por México, y todavía no he podido resolver mi situación inmigratoria. Yo crucé la frontera por México y no fui interceptado. Viajé hasta Miami a un lugar que se llama Catholic Charities Legal Services, Inc. donde me hicieron un expediente y me dejaron ir para la casa. En ese entonces me quedaba en la casa de un amigo de la infancia de Cuba en Miami. Pasó el tiempo y no recibí ninguna contestación. Decepcionado, emigré a Nueva Jersey con la esperanza de resolver ya que por acá hay muchos cubanos. Aquí consulté con un par de abogados y, aunque me aceptaron, yo no tenía el dinero que me pedían, así que pasó más tiempo y seguí investigando hasta que fui a las oficinas de (omitido) y allí me dijeron que, primero, yo tenía que entregarme a Inmigración y que posiblemente me dieran orden de deportación. Me asusté y no fui a ningún lado, hasta que hace poco me enteré de la Ley de Ajuste Cubano y fui a las oficinas de (omitido) en Nueva York donde me dieron el tiro de gracia al decirme que ese trámite sólo procede cuando se hace dentro del primer año después de llegar, que no se podía hacer nada y tendría que quedarme indocumentado.
Mi familia en Cuba está de-sesperada y yo no sé qué hacer. Es muy difícil estar aquí en esas condiciones, para encontrar un empleo, para alquilar un lugar donde vivir y, lo peor, no saber cuándo volver a ver a mi familia. Adjunto le envío copia de toda mi documentación y lo que me queda de corazón al pedirle, por favor, me revise mi caso, si es posible alguna solución, no importa si es preciso viajar.
Manuel Franco-Matos
Union City, NJ
Usted, al principio de su odisea, se ``enfermó'' de impaciencia y, en lugar de proseguir por la opción más favorable (¡Miami!), buscó contactos, hizo movimientos y tomó decisiones que, en lugar de ayudarlo, lo desviaron de la meta y complicaron sus posibilidades. Pero nada se ha perdido (¡excepto muuuuuucho tiempo!), y ya es hora de que se tranquilice y triunfe. Yo le ofrezco mi ayuda para obtener ese resultado.
Es notable que en su carta usted me diga que ``hace poco me enteré de la Ley de Ajuste Cubano''. Esa legislación es la piedra angular del edificio inmigratorio de la comunidad cubana en EEUU y más de un millón de cubanos tienen su residencia al auspicio de esa importantísima pieza legislativa. La ley existe desde 1966 y en el transcurso de los años se ha hecho aun más elástica y más fácil para los cubanos. Al principio, se necesitó haber entrado legalmente a EEUU (o sea, con visa o bajo parole), pero en 1994, bajo la égida de la Comisionada Doris Meissner, se eliminó esa condición y, hoy día, se puede haber ingresado legalmente o no (como ocurre en el caso suyo): de todos modos se conserva la elegibilidad, todo ello, por supuesto, dando los pasos correctos. Nunca fue cierto que al ``entregarse'' a Inmigración fuera base para que lo retuvieran preso, ni tampoco existe una limitación de tiempo (a usted le dijeron que ``un año'') y que después de ese lapso ya no podría ``aplicar''. No es así.
Así que, en gran resumen, si usted viene a Miami (¡la capital del exilio cubano!) yo con mucho gusto lo ayudaré a dar los pasos necesarios para ``resolver'' su residencia. Las leyes de inmigración son federales, pero en Miami hasta una buena parte de los funcionarios de inmigración son... ¡cubanos! (de origen), por lo cual aquí las cosas siempre son más fáciles... ¡Hablemos!
MANFRED ROSENOW es un abogado y periodista de Miami especializado en temas de inmigración. Escríbale a El Nuevo Herald, 1 Herald Plaza, Miami, FL 33132.
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