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Su caso lo veo...``¡muy desmejorado!''

Especial para El Nuevo Herald

Mi hija, mi nieto y mi yerno vinieron a EEUU en abril del 2003 con una visa de trabajo, solicitados por una empresa creada por ellos mismos en Miami de acuerdo al consejo que en esos momentos les dio un bufete de abogados establecido aquí y con oficinas en Caracas para la captación de clientes.

No obstante, siguiendo otros consejos, recurrieron a una solicitud de asilo, atenidos al hecho de que mi hija, que es Comunicadora Social egresada de la UCAB de Caracas, había participado en campañas de contenido político que la hacían susceptible de ser perseguida por el gobierno. Sin embargo, su solicitud de asilo ha sido dos veces rechazada por los tribunales, encontrándose en este momento en el estado de solicitar un nuevo juicio. Pero ahora los abogados exigen el pago de unos honorarios bastante altos (US $3,500) y me preocupa el que ése tampoco sea el camino correcto.

¿Cabría revivir la compañía que crearon en primer lugar y volver al camino de la visa de trabajo? ¿O es la vía del asilo, que ya les ha sido denegada dos veces, la adecuada a su situación actual? Luego de dos negativas, ¿existe la posibilidad de abrir un nuevo juicio? ¿O existe, acaso, una tercera opción?

Eugenia (apellidos omitidos)

Pembroke Pines, FL

Siempre recuerdo, con mucho respeto y cariño, a una funcionaria de Inmigración (``doña I.'') de los tiempos en que yo mismo me iniciaba en estas luchas legales, quien después de considerar y evaluar alguno de los tantos casos de mis clientes extranjeros, terminaba diciéndome, con mucha gracia: ``A éste --o sea, a esa persona--lo encuentro... ¡muy desmejorado!'' No sabría yo decirle a usted, estimada doña Eugenia, por qué ese simpático recuerdo se me vino a la cabeza cuando terminé de leer y analizar el caso que su carta me plantea...

Para contestarle, voy a ``voltear la torta'' y comenzar por el final: a sus familiares los encuentro (es mi pre-diagnóstico) en una situación entre difícil e imposible de solucionar. Todo lo que han hecho hasta aquí es, como dice la Biblia, ``construir su casa sobre la arena'', y no sobre ``la roca'', valga decir, sobre un fundamento sólido y realista. La visa de trabajo (probablemente, la de ellos es una L-1) es relativamente fácil de obtener al principio (siempre y cuando se sepa hacerlo): lo difícil es poderla sostener, porque al segundo año exige mostrar logros y requisitos que en 19 de cada 20 casos (o sea, en un 95 por ciento de los casos) no se han podido cumplir. Y cuando viene la negación (o, como en su caso, el abandono), la casa caída ya no hay forma, realísticamente hablando, de volverla a edificar.

Lo del asilo político es igualmente delicado: circunstancias que ``hagan susceptible'' a su hija de sufrir persecución, no bastan: la persecución debe ser un fact, un hecho que ya ocurrió (y con graves proyecciones)-- la sola posibilidad de que ocurra, no es suficiente. Venezuela está padeciendo, estoy de acuerdo, una dictadura, pero eso, en sí, no basta: el asilo que pidió su hija, es un asilo inventado o improvisado, sobre bases que uno quisiera creer realísticas, pero que el asilador no cree...

Los abogados y consejeros que han intervenido en el caso de su familia hasta ahora son personas que todos ellos tienen un interés propio: el de mermar, de aprovecharse, to profit de su situación. Yo, en lo personal, no tengo soluciones que ofrecerle, no porque no quisiera hacerlo, sino porque no soy un inventor. Así y todo, si quiere que agotemos el examen del barril de sus ilusiones, venga a verme para ayudarle a que usted logre entender su caso... y que no la sigan explotando. Resumen: hay que orar para que Dios arregle a Venezuela (patria de una de mis hijas). Pero, en cuanto a mí respecta, su caso lo encuentro... ``¡muy desmejorado!''

MANFRED ROSENOW es un abogado y periodista de Miami especializado en temas de inmigración. Escríbale a El Nuevo Herald, 1 Herald Plaza, Miami, FL 33132.

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