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Otro día le piden diez... ¡y aprueba 15!

Especial para El Nuevo Herald

Ante usted muy atentamente quisiera pedirle un consejo, ya que siempre leo su columna que trae esperanzas a las personas que le escriben. Nosotros inmigramos hace 7 años, mi familia y yo: mi esposo (cubano-americano), mis 2 hijos americanos también por el padre, y ahora ya soy ciudadana de este bello país, del cual me llena de orgullo formar parte de esta nación. Yo quisiera saber cómo puedo o qué debo hacer para que mi hermana viniese a pasear, o sea, de turista. Ella tiene 49 años, está casada, tiene sus hijos allá, y además cuida a mi mamá, que es mayor.

Ahora nosotros vamos de vacaciones a Ecuador por mes y medio y en este viaje yo quisiera que se presentara al consulado de EEUU en Guayaquil, Ecuador. Pero, ¿qué debe tener o hacer para que le den la visa de turista? Yo quisiera que mi hermana conozca este bello país, sobre todo, esta bella ciudad de Miami.

(Anónima), Miami

Bella su cartica -- breve, precisa y anónima. Si todos los inmigrantes a EEUU fueran de su sencillez, esta sociedad sería bendita, el verdadero Paraíso que en estas tierras quisieron fundar los primeros colonos que huían de la Europa asolada por guerras y persecuciones de siglos tras siglos...

Pero, la verdad es que ahora vivimos tiempos bastante difíciles en los Estados Unidos de América. La economía está en crisis... y la sociología, peor. Cincuenta años atrás, cuando yo vine por primera vez a EEUU, tampoco es que todo fuera miel sobre hojuelas... Estábamos bajo el maccartismo, la sospecha y persecución de todo lo que oliera a comunismo -- ya fuera extranjero o doméstico. Se acababa de desarrollar el armamento atómico (que ganó la guerra en el Lejano Oriente) y los esposos Rosenberg, acusados de espionaje, pagaron con la vida (por electrocución) su supuesta (o real) traición a la patria esta-dounidense. Pasada esa pésima época, EEUU surgió por los últimos 50 o 60 o 70 años, y mis tiempos de estudiante, y luego de profesional joven, fueron pingües y fecundos. Hoy, los tiempos son otra vez de preocupación. Y todo esto se refleja en los más diversos ámbitos, incluida la inmigración.

Venga a verme a mi oficina de Miami (antes de irse al Ecuador) para darle algunas instrucciones que pudieran aumentar las posibilidades de éxito de la solicitud de visado que va a hacer su hermana. No hay éxito garantizable, porque los tiempos son irregulares. Pero hay ciertas cosas que se deben hacer, y otras que... no se deben hacer en absoluto. Lo esencial es la veracidad -- decir siempre la verdad. El cónsul que atiende la solicitud de visa quiere asegurarse que al conceder una visa de turismo (``visa de paseo'', la llaman acertadamente en República Dominicana), la persona va a regresar a su país de origen. En otras palabras, que no va a abusar de la visa para llegar y quedarse (mejor dicho, ``perderse'' en el mar de los extranjeros que viven ilegalmente en el país).

El factor económico es preponderante. Una persona que no tiene nada en su país, ¿qué va a echar de menos después de llegar a EEUU? Respuesta: nada. En otras palabras, el solicitante de visa de paseo tiene que mostrar recursos (para viajar) y raíces (para regresar). Si tiene malos antecedentes (policiales), sus posibilidades de éxito en procura de visa son muy escasas. Si el funcionario consular lo sorprende en mentirillas o acomodamientos, igualmente -- adiós, posibilidades. Con todo y eso, el consulado aprueba, digamos, 200 visas en una semana o en cualquier tiempo programado. Al mismo tiempo, estará negando por lo menos 800. A veces, el cónsul tiene un mal día... y no aprueba ninguna. U otro, le piden diez... ¡y aprueba 15!

MANFRED ROSENOW es un abogado y periodista de Miami especializado en temas de inmigración. Escríbale a El Nuevo Herald, 1 Herald Plaza, Miami, FL 33132.

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