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No caiga en el hueco con mujer y niña

Especial para El Nuevo Herald

Estimado señor y farol de luz de los inmigrantes que viven en la oscuridad: mi caso es el siguiente. Estoy viajando a este gran país desde los 7 years y tengo 38, siempre con una visa emitida en mi país de origen, la República Dominicana. En el 2003 me quedé y al cabo de 3 years me casé y obtuve la residencia condicional de 2 years. El matrimonio fue real, 2 years de amores (2004 al 2006), y nos casamos en el 2006. Desavenencias que no vienen al caso me llevaron a separarme de mi esposa y aún estoy casado con ella. Con el paso del tiempo conocí una joven con la cual empecé una relación y nació una bella niña. Mi actual compañera es ciudadana americana.

Fruto de la separación, dejé vencer la green card y ahora mi flamante esposa me está exigiendo una garantía económica para poder ir a Inmigración a renovar la dichosa residencia, ya que alega que la pava no pone donde ponía, a lo cual me niego rotundamente por razones obvias; no quiero hacer nada ilegal en relación a mi proceso inmigratorio.

Consulté con una abogada y ésta me explica que es mejor que me divorcie y me case con la mamá de mi hija y empiece el proceso de nuevo. Creo que es lo mejor, pero necesito que me oriente en la debida dirección.

Lorenzo Tapia, Miami

Vaya, vaya Ciertamente los dominicanos son simpáticos a morir, y usted no es la excepción, ¡sino la confirmación! Con razón que la muchacha que conquistó su corazón, y ahora es madre de su bella hijita, se haya dejado conquistar ella misma por tanta palabra bonita y tanto verbo fácil y juguetón como el suyo...

Por el otro lado, el cuadro de su esposa --¡la pobre!--abandonada por otra mujer más joven (y más fecunda), también me inspira respeto y solidaridad. Usted, ejemplo bastante común de muchos hombres latinoamericanos, emprendió una segunda vida sin terminar previamente el lazo matrimonial con la primera esposa. Ahí mismo está la raíz de su problema... Algo existe entre la primera señora y usted que naturalmente estorba su felicidad y calma con la segunda dama. Y ese algo, ese misterioso algo, desordena diversos asuntos, entre ellos, el importantísimo aspecto de su estatus inmigratorio.

Usted ahora está considerando ir a Inmigración a remover la condicionalidad de su residencia (y convertirla así en residencia permanente) a expensas de su situación real. Cuando el oficial los entreviste y les pida detalles de su vida en común, ¿usted qué piensa contestar? ¿La verdad... o la mentira?! Su verdad es (1) separación de la esposa que le dio la residencia; (2) unión libre con la nueva muchacha, y (3) nacimiento reciente de una criatura de usted con ella. ¿Está usted listo para ir, con su primera (y hasta hoy, única) esposa, y contar toda esa realidad? ¿O, más bien, tiene usted entre pecho y espalda alguna otra versión que se haya inventado para falsear las cosas al funcionario entrevistador? Inmigración está preparada para detectar falsedades y ``cuentos chinos'' en las entrevistas de residencia, y particularmente en residencias por matrimonio. No caiga en ese hueco...

Por lo tanto, no lo haga. No exponga el resto de su futuro en EEUU (más el futuro de su niñita y de la madre de ella) montándolas a todas en la vaca-loca de su irregular vida familiar. Si quiere tranquilidad para su vida inmigratoria (del resto de ella no me cabe ocuparme) enderece su vida matrimonial y filial, y así caminará con paso firme en el pródigo suelo de EEUU. Venga a verme, si quiere, y en consulta haremos un plan serio para que usted no cometa errores que ya después no tengan arreglo, y no siembre lágrimas, en lugar de sonrisas, por el camino de otras vidas. ¡Lo espero!

MANFRED ROSENOW es un abogado y periodista de Miami especializado en temas de inmigración. Escríbale a El Nuevo Herald, 1 Herald Plaza, Miami, FL 33132.

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