Arquidiócesis guarda silencio en caso del popular sacerdote
Por JAWEED KALEEM Y ANDRES VIGLUCCI
aviglucci@MiamiHerald.com
Los superiores del padre Alberto Cutié en la Arquidiócesis de Miami permanecieron en silencio ayer sobre el estatus del célebre sacerdote, un día después que declaró públicamente su amor por una mujer y dijo que está considerando casarse.
El arzobispo John C. Favalora no mencionó a Cutié o al escándalo, que ha reavivado el viejo debate sobre el celibato en la Iglesia Católica, durante una ceremonia ayer para ordenar a tres sacerdotes en la Catedral de Santa María en Miami. Cutié no estuvo entre las docenas de sacerdotes que asistieron a la ceremonia.
"En este momento el padre Alberto necesita las oraciones de todos para ayudarlo en su jornada espiritual'', dijo la portavoz de la Arquidiócesis, Mary Ross Agosta, en un mensaje electrónico en respuesta ayer al pedido de comentario.
Cutié, un apuesto cura de 40 años con seguidores internacionales, fue relevado de sus funciones en su iglesia de Miami Beach, así como de la radio y la televisión de la Arquidiócesis, que supervisaba, después que un revista de farándula publicó esta semana fotografías en que aparece con una mujer en una playa de Miami.
La Arquidiócesis ha dicho que depende de Cutié, en consulta con Favalora, decidir su futuro en la Iglesia.
Sin embargo, en una entrevista el viernes con The Miami Herald, Cutié prácticamente reconoció que sus días como sacerdote habían terminado y dijo que quiere tener hijos "y al mismo tiempo servir a Dios'', algo que la Iglesia Católica no permite.
"He estado en esta lucha durante casi un año. No ha sido un problema de si hacerlo, sino de cuándo hacerlo'', dijo.
Muchos seguidores de Cutié piensan que la Iglesia necesita modificar la norma del celibato, que según algunos ha contribuido a la grave escasez de sacerdotes católicos.
De los tres seminaristas ordenados ayer, dos son abuelos --Emmanuel Bastien, de 66 años, y Randall Musselman, de 58. El tercero, Luis Roger Largaespada, tiene 30 años.
Bastien y Musselman eran diáconos casados que se ordenaron cuando sus esposas fallecieron.
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