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Somoza envió las últimas armas a Batista

Especial para El Nuevo Herald

Los últimos alijos de armas que recibió el gobierno de Fulgencio Batista para enfrentar a la fuerzas de Fidel Castro fueron enviados desde Nicaragua por el general Anastasio Somoza Debayle, indican documentos archivados en la Cuban Heritage Collection de la Universidad de Miami (UM).

En una carta fechada el 8 de noviembre de 1959, el general Francisco "Silito'' Tabernilla Palmero le recuerda a Batista que ante la escasez de pertrechos bélicos en los últimos meses de su gobierno, llamó a Somoza Debayle "y al día siguiente aterrizaba en Ciudad Militar un avión de la NICA con 4 mil balas para los tanques. Por cierto que Ud. dio un crédito de 40 mil pesos para este pedido, pero no se pagó oportunamente''.

Es probable que esas armas viajaran en el tren blindado descarrilado el 29 de diciembre de 1958 en Santa Clara por fuerzas de Ernesto Che Guevara, en una acción militar que representó el tiro de gracia para la dictadura batistiana.

Entre los pertrechos bélicos citados por Tabernilla Palmero figuran 90 ametralladoras, 16,000 proyectiles de cañón de 37mm, un millón de balas calibre 30 y bombas de naphlam (sic.) de 500 y 100 libras.

El Ejército cubano enfrentaba serios problemas de desabastecimiento desde marzo de 1958, cuando Estados Unidos implantó un embargo de armas a Cuba. La prohibición fue cumplida al pie de la letra y el último embajador norteamericano en la isla, Eart E.T. Smith, declaró en una audiencia congresional en 1960 que Washington se encargó además de persuadir a otros gobiernos amigos de que no le vendieran armamentos a Cuba.

Ernesto Betancourt, líder del Movimiento 26 de julio en Estados Unidos, fue uno de los militantes de esa organización que cabildeó intensamente con el Departamento de Estado para lograr el embargo de armamentos.

"Ellos [los estadounidenses] cumplieron. Batista usaba la agregaduría naval para hacer compras ilegales en otros países'', recordó.

Pero al menos dos vecinos infringieron la prohibición estadounidense: el dictador Rafael Leónidas Trujillo, en República Dominicana, y Anastasio Somoza Debayle, hijo del asesinado dictador Anastasio Somoza García y por entonces al frente de la Guardia Nacional de su país.

Anastasio Somoza Debayle también fue presidente de Nicaragua de 1967 a 1972 y de 1974 a 1979, cuando fue derrocado por los sandinistas. Durante la invasión a Bahía de Cochinos en 1961 permitió que los combatientes anticastristas cubanos usaran Puerto Cabezas, en la costa caribeña del país, como punto de embarco.

El suministro de armas por parte de Trujillo era conocido, no así el de Somoza Debayle, según historiadores y expertos consultados.

"Lo de Trujillo no era secreto. Muchas personas del gobierno de Batista me lo han mencionado --Papo [Fulgencio Rubén, hijo mayor del gobernante, fallecido en el 2007] me lo dijo. El problema con esas armas, las carabinas San Cristóbal, es que no eran de la misma calidad de las armas de Estados Unidos. Muchas veces no funcionaban en medio del tiroteo'', comentó el profesor Frank Argote-Freyre, autor de la biografía Fulgencio Batista: From Revolutionary to Strongman.

También se conoce que Batista fue retenido por Trujillo en 1959 en República Dominicana hasta que pagó la deuda por la compra de armamentos.

El 27 de junio de 1958, desconfiados de la efectividad del embargo bélico y con el fin de aumentar la presión sobre Washington, las fuerzas rebeldes comandadas por Raúl Castro secuestraron a 47 contratistas estadounidenses, entre ellos 20 civiles, en la región oriental.

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