Cuba reconstruyó red de espías en la Florida, dice experto en inteligencia
ALFONSO CHARDY
The Miami Herald
El gobierno comunista de Cuba ha reconstruido su red de espías en la Florida a los
niveles existentes antes de que el FBI capturara a más de una docena de miembros de la
llamada "Red Avispa'' de espías cubanos, de acuerdo con un experto en inteligencia
cubana del Ejército de EEUU.
El teniente coronel Chris Simmons, un oficial de contrainteligencia del Ejército,
declaró a The Miami Herald que entre 9 y 18 meses después del desmantelamiento de la red
en 1998, el número de agentes y oficiales de inteligencia cubanos en el estado había
regresado a niveles anteriores a la Red Avispa, cerca de unos 210.
"La pérdida de cualquier red no compromete a nada que esté fuera de su propia
estructura'', dijo Simmons, quien hizo notar que al parecer los espías de Cuba operan en
células compartimentadas y aisladas unas de otras.
La declaración de Simmons marca la primera vez que un funcionario estadounidense se
refiere en detalle al número de espías cubanos en el estado durante los últimos años.
Asimismo, enumeró los probables blancos de los espías, entre los que se encontraban los
grupos de exiliados cubanos y las instalaciones militares de EEUU.
La misión diplomática del gobierno cubano en Washington no aceptó preguntas sobre el
tema debido a que el buzón de mensajes telefónicos del secretario de prensa estaba
lleno. El tampoco respondió a un correo electrónico.
Judy Orihuela, vocera del FBI en Miami, se negó a comentar el tema.
Pero Jaime Suchlicki, director del Instituto de Estudios Cubanos y Cubanoamericanos
de la Universidad de Miami, afirmó que lo dicho por Simmons se encuentra "dentro del
campo de lo posible en el nebuloso mundo'' de la inteligencia.
"Al gobierno cubano le interesa cualquier cosa que tenga que ver con la seguridad
de los líderes cubanos'', dijo Suchlicki. "Ellos quieren saber lo que están haciendo
las organizaciones del exilio, están interesados en las actividades de EEUU y buscando
información, y viendo si pueden robar datos tecnológicos que puedan pasar a los chinos,
los iraníes o los venezolanos''.
Simmons, un experto profesional en contrainteligencia, se encontraba en el sur de la
Florida para entrevistarse con los medios de prensa local, como parte de un esfuerzo de
dar publicidad al libro que está escribiendo con Ana Margarita Martínez, ex esposa del
espía de la Red Avispa Juan Pablo Roque.
Roque no fue arrestado porque escapó a Cuba el día antes que un MiG cubano derribara
a dos avionetas desarmadas de los Hermanos al Rescate el 24 de febrero de 1996.
Simmons y Martínez aseguraron que el manuscrito será entregado a una casa editora el
año que viene, pero que tal vez no sea publicado hasta el 2010.
Según ellos, el libro, cuyo título provisional es The Spy's Wife: Beyond Betrayal
(‘‘La esposa del espía: más allá de la traición''), será una crónica de la relación de
Martínez con Roque y el secreto grupo de espías que la rodeaba sin ella saberlo.
Simmons, quien escribe periódicamente una columna para la sección de opinión de
The Miami Herald, dijo haber estado siguiendo la pista a espías en todo el mundo desde
1986, cuando se hizo oficial de contrainteligencia.
En la década de 1990, llevó a cabo investigaciones de contraespionaje del Ejército en
Estados Unidos, y luego pasó a trabajar en contrainteligencia latinoamericana para la
Agencia de Inteligencia de Defensa del Pentágono (DIA).
Poco después de que derribaran las avionetas de los Hermanos al Rescate, Simmons fue
nombrado jefe de análisis de contrainteligencia para América Latina, especializándose en
Cuba. Recientemente se retiró de la DIA y regresó a la contrainteligencia del Ejército.
En la DIA, Simmons jugó un papel significativo en la captura de Ana Belén Montes,
quizá la agente cubana infiltrada más significativa en las fuerzas armadas de EEUU.
Montes, quien trabajó como espía cubana por años, había sido la principal analista de
inteligencia de Cuba en la DIA.
Simmons afirmó que, cuando comenzó a vigilar a los espías cubanos, los agentes y
oficiales de La Habana en la Florida llegaban a unos 300.
Pero la pérdida de los subsidios soviéticos al terminar la guerra fría a principios
de la década de 1990 forzó a La Habana a reducir su fuerza de espionaje. Parte de la
reducción, explicó, tuvo que ver con el despido de agentes adicionales que vigilaban las
organizaciones de los exilados cubanos, entre otros blancos.
"Probablemente se dijeron: ‘¿Para qué tener a siete agentes reportando sobre Alpha
66 cuando podemos hacerlos ahora con cuatro?' '', dijo Simmons. "Bueno, saquemos a los
otros''.
Simmons dijo que La Habana no ha cambiado sus objetivos a espiar desde el fracaso
de la Red Avispa.
Cinco miembros fueron condenados en el 2001 por un jurado federal en Miami, y
otros cinco se declararon culpables antes. Al menos otros cuatro, entre los cuales
estaba el ex marido de Martínez, escaparon a Cuba.
Desde entonces, Cuba ha lanzado una campaña internacional con objeto de persuadir a
Estados Unidos de que ponga en libertad a los cinco condenados, conocidos como los Cinco
Cubanos.
Los objetivos del espionaje cubano incluyen a los individuos y grupos del exilio
cubano que pudieran ser peligrosos para el régimen cubano, así como las instalaciones
militares estadounidenses desde las cuales se podría lanzar un ataque a Cuba, o cuyas
actividades pudieran ser de interés para los servicios de inteligencia de sus aliados
extranjeros.
"Cuba [está] bien enfocada en lo que necesita para defender el régimen y en lo que
necesita tomar de Estados Unidos en su papel de traficante de inteligencia'', afirmó
Simmons. "Así que ellos han configurado sus operaciones de modo que, dondequiera que
haya una población de exiliados cubanos, ellos tienen a alguien. Nueva York, New Jersey,
Florida, el suroeste de California, y además las operaciones militares de EEUU. Las
bases importantes que les interesan a ellos están mayoritariamente en el sudeste''.
En la Florida, según Simmons, los espías cubanos vigilan las instalaciones militares
desde Cayo Hueso hasta Tampa y Jacksonvile, mientras que los agentes en el área de Miami
siguen la pista a organizaciones e individuos clave del exilio. Dijo que, de los 210
espías que se estima hay en todo el estado, cerca de dos tercios están en el sur de la
Florida.
Las tácticas descritas por Simmons se parecen a las que empleaba la Red Avispa.
Evidencia hallada por el FBI mostró que los agentes tenían órdenes de espiar a la
Fundación Cubano Americana, los Hermanos al Rescate y el Movimiento por la Democracia,
así como la estación aérea y naval de Boca Chica, cerca de Cayo Hueso, y el Comando Sur
de EEUU en el área de Miami.
achardy@MiamiHerald.com