Atletas cubanos en el exilio rechazan críticas de Castro
JORGE EBRO
El Nuevo Herald
Uno de los días más tristes en la vida de Yan Barthelemy fue aquel cuando tuvo que
vender su medalla olímpica por $5,000 en las calles de La Habana para poder comprar comida
con que alimentar a su familia.
De ahí que la última reflexión de Fidel Castro llamando a la población a rechazar a los
deportistas que han desertado y a impedirles un posible regreso a Cuba "para exhibir los
lujos obtenidos con la infamia'', le parezca un ridículo.
"Nadie es dueño de la vida de nadie y nadie debe decidir por uno'', expresó
Barthelemy, quien a fines del 2006 abandonó una escuadra que entrenaba en Caracas junto a
Odlanier Solís y Yuriorkis Gamboa. "Si hubiera dicho en Cuba, ‘miren ya soy campeón
olímpico y mundial, ahora quiero probarme en el profesionalismo', como mínimo se hubieran
reído en mi cara''.
Estos tres boxeadores --a quienes se les unió recientemente el también campeón
mundial Erislandy Lara-- son, junto a peloteros como Alexei Ramírez y Dayan Viciedo, los
últimos exponentes de un goteo constante de talento que ha drenado la calidad del deporte
cubano.
No por gusto Castro la emprendió contra los desertores en una reflexión que tomó como
punta de lanza la derrota de la escuadra nacional de béisbol --la disciplina insignia del
deporte cubano-- ante una selección de Doble A de Estados Unidos en el torneo de Haarlem,
Holanda.
"Deslumbramos a nuestro pueblo con los éxitos y las promesas deportivas, pero después
no nos atrevemos ni siquiera a publicar los nombres de los que traicionan a su patria
vendiéndose al enemigo'', subrayó Castro en su reflexión.
El hecho de que bajo el régimen de los Castro se le impida regresar a Cuba no le quita
el sueño a Orlando "El Duque'' Hernández, pero le molesta que el más anciano de los
hermanos use el tema como punta de lanza de su política.
"Cada vez que Cuba pierde en el béisbol, es como si un terremoto estremeciera la
isla'', afirmó el lanzador de los Mets de Nueva York. "Y Castro aprovechó el tema para
hablar de los ‘traidores'. Ya lo he dicho mil veces: no soy traidor a nada, pero sí más
cubano que muchos. El puede decir lo que quiera. El pueblo sabe quien es quien''.
De hecho, varios reportes de prensa indicaron desde La Habana que la mayoría de la
población no compartía los mismos puntos del ex mandatario a la hora de rechazar a los
compatriotes que eligieron otros horizontes para continuar sus carreras.
Un cubano recién llegado hace un par de días que no quiso revelar su identidad indicó
que contrario a décadas pásadas, el deporte y los Juegos Olímpicos ocupaban un lugar muy
alejado en las prioridades de la gente común.
"Después del discurso de Raúl [Castro, en la Asamblea del Poder Popular], la gente
está aterrada por lo que pueda venir'', expresó la fuente. "A los pocos que les quedaban
ilusiones de cambio, ese discurso, con sus pedidos de más trabajo y esfuerzo, los desanimó
por completo. Y el deporte, bien gracias''.
La falta de oportunidades de progreso es una de las variantes que explica la fuga de
talentos que en los últimos años han marcado una espiral.
"En Cuba tienes un techo, o mejor dicho, una muralla que te impide llegar más lejos'',
comentó Gamboa. "He visto a campeones olímpicos de antaño pasando muchas necesidades. Me
miraba en ese espejo y me decía ‘no quiero que eso me suceda a mí' ''.
En marzo siete integrantes del equipo nacional de fútbol abandonaron el torneo
preolímpico en Tampa y pidieron asilo en Estados Unidos, con el propósito de convertirse
en jugadores profesionales.
El pasado mayo, la campeona mundial de judo Yurisel Laborde se desmarcó de la
delegación cubana que participaba en el Campeonato Panamericano de Judo y anunció su
decisón de permanecer en territorio estadounidense. Laborde era favorita para ganar una
medalla olímpica en Pekín este verano.
Pero ningún otro deporte ha sufrido tanto como el voleibol, donde la sangría ha puesto
por el suelo a un combinado que solía codearse entre los mejores del mundo a fines de los
80 y principios de los 90.
Varios de los mejores voleibolistas cubanos dieron la primera clarinada en el 2001
cuando Leonel Marshall, Ihosvany Hernández, Ramón Gato, Angel Dennis, Jorge Luis Hernández
y Yasser Romero se quedaron en un torneo amistoso en Bélgica. Hoy se desempeñan en las
ligas profesionales europeas, especialmente la italiana, junto a otros jugadores que
llegaron después como Alexis Battle y Osvaldo Hernández.
El éxodo continuó y en el 2004 Yosleider Cala, Javier Brito y Maikel Salas escaparon
del equipo nacional y un año después lo hizo Javier González. A mediados del 2007, Yasser
Portuondo y Raidel Poey abandonaron las filas de la selección en una gira por Bulgaria.
"Para mí que esta reflexión de Fidel, si es cierto que la escribió él, está dirigida
más a las nuevas generaciones de deportistas que para nosotros'', afirmó el ex pitcher de
Grandes Ligas Ariel Prieto. "Ya lo nuestro es pasado. El teme por los nuevos, por los que
irán a Pekín. El mensaje es para ellos''.