• Salir
  • Centro de Membresía

Pedro Pan: la segunda diáspora de judíos cubanos

El Nuevo Herald

A principios de 1961, los niños del club bar-mitzva en La Habana comenzaron a preguntarse por qué cada semana eran menos los que acudían los domingos a estudiar hebreo y a socializar. El encuentro era un ritual popular entre amigos de la niñez, dado que al terminar, los padres les daban permiso para salir por su cuenta al restaurante Wakamba y a ver películas en el Teatro Roxy.

"No se sabía por qué faltaban cada vez más niños, porque todo era secreto'', recordó Lilian Brinberg, entonces de 15 años.

El 15 de abril, sus padres Elías y Zelda, dos judíos polacos a quienes Cuba había abierto sus puertas, la subieron en una aeronave de Cubana de Aviación junto a su hermana Silvia y les dijeron adiós, acongojados de verlas partir, pero determinados a separarse porque la libertad de las niñas era prioritaria.

Así fue como las hermanas Brinberg pasaron a integrar un capítulo poco conocido en la historia cubana del siglo XX: los niños judíos de Pedro Pan.

A espaldas del régimen castrista, la Operación Pedro Pan permitió que 14,048 menores salieran de Cuba sin sus padres a comienzos de los años 60. Como el éxodo fue cobijado por la Arquidiócesis de Miami, y los niños trasladados estuvieron bajo las alas de servicios sociales católicos, se supuso que implicó exclusivamente a niños de fe católica.

Sin embargo, documentos de los archivos de la Sociedad de Ayuda al Inmigrante Hebreo (HIAS) en Nueva York, desempolvados tras una reciente solicitud de El Nuevo Herald, narran la historia de los judíos de Pedro Pan y dan fe de que 396 menores hicieron la travesía entre 1961 y 1963.

Muchos de estos niños provenían de familias diezmadas y divididas durante el Holocausto nazi, que habían descubierto una cálida isla habitada por un pueblo con el que encontraron similitudes. A los cubanos en general también se les llama "los judíos del Caribe''.

Para los hebreos de Pedro Pan, así como para el resto de los judíos cubanos, Estados Unidos se convirtió en una suerte de segunda diáspora.

En Miami, a los niños les tocó esmerarse para aprender bien inglés, lidiar con emociones que requerían de gran valentía a sus edades y adaptarse a un estilo de vida más austero.

"Cuando la realidad se asentó, me puse a llorar'', rememoró Elio Penso, que salió a los 17 junto a su hermana Lily.

"Yo nunca había estado sin mi mamita y papito un fin de semana entero; nunca me había subido en un avión'', continuó. "Subiéndome en ese avión perdí colegio, país, familia, amigos, juguetes, todo''.

Con el tiempo, estos jóvenes echaron raíces en el sur de la Florida, se reunificaron con sus padres, prosperaron y fueron clave en la creación y desarrollo del bastión judeocubano del exilio: la Congregación Cubano Hebrea de Miami, conocida como "El Círculo''.

La historia se repite

Los judíos en Cuba, que llegaron a sumar 15,000 durante el apogeo de la comunidad a finales de años 50, jamás notaron indicios de antisemitismo. Pero como la mayoría eran pequeños comerciantes o vendedores ambulantes, se sintieron amenazados por el comunismo.

Al principio, los hebreos europeos se asentaron en la isla con miras a llegar a Estados Unidos, pero las restricciones de inmigración frenaron el plan. De todos modos, optaron por quedarse porque "más que un refugio, encontraron un paraíso'', explicó Ruth Behar, antropóloga de la Universidad de Michigan que ha investigado el tema de los judíos en Cuba.

¡Sea la primera persona en comentar sobre este artículo. Haga clic en la barra de 'Agregar Comentario'.


El Nuevo Herald se complace en ofrecerle a sus lectores la oportunidad de compartir experiencias e intercambiar observaciones sobre lo que publicamos diariamente en nuestra edición digital.

Los instamos a participar en nuestros debates de manera abierta y franca, pero sin hacer juicios hirientes o fuera de orden. Nos reservamos el derecho a eliminar las opiniones que no cumplan estas normas. Algunos de las comentarios que usted hace pueden ser reproducidos en el diario impreso o en otras páginas de nuestro sitio.

Muchas gracias por compartir sus puntos de vista.

Para hacer comentarios debe registrarse en elNuevoHerald.com la primera vez. Lo que escriba estará debidamente identificado con su nombre de usuario. ¿Todavía no se ha registrado? Clic aquí -- para hacerlo ahora mismo.

  • Videos