El horror del presidio político
Por PEDRO CORZO Y NICOLAS PEREZ
Especial para El Nuevo Herald
El ciclo histórico que se cumple tras 50 años de totalitarismo en Cuba marca también el presidio político más prolongado en la historia de la nación.
La historia del presidio político cubano comienza el 21 de Octubre de 1869, cuando José Martí, tras los enfrentamientos frente al Teatro Villanueva entre patriotas cubanos y voluntarios españoles, es condenado por un Consejo de Guerra a seis años de cárcel y enviado a trabajos forzados en La Cantera de San Lázaro, en Isla de Pinos.
Mucho más tarde fueron encarcelados allí mismo luchadores contra las dictaduras de Machado y Batista, hasta que en 1959 empieza como una explosión el presidio político histórico, que se prolonga hasta nuestros días en una amalgama que abarca a los heroicos expedicionarios de Bahía de Cochinos, los 75 disidentes detenidos en la Primavera del Terror del 2003, pasando por las decenas de patriotas condenados en cárceles estadounidenses.
En 1958 en Cuba sólo había una cárcel en cada una de las seis provincias --dos en Oriente-- y los vivac en las ciudades. Existía además la cárcel de menores en Torrens y la de Isla de Pinos. Casi cinco décadas después, cálculos conservadores indican que hay al menos 350 cárceles de diferentes niveles de seguridad.
Si de algo puede enorgullecerse el presidio político es de su continuidad y del entrelazamiento ceñido y firme de sus diferentes épocas históricas. De su jerarquía propia. Con decenas de combatientes que pasaron infinidad de años tras las rejas, como el inolvidable Mario Chanes de Armas, condenado a 30 años de prisión, el preso político con más tiempo tras las rejas en el mundo. Resulta imprescindible nombrar a Armando Valladares --y su libro Contra toda esperanza--, así como a hombres del decoro y el valor personal de Alfredo Izaguirre Hornedo. Mártires de la magnitud de Ernesto Díaz Madruga, Diosdado Aquit Manrique, Julio Tang Texier y tantos otros que harían esta lista interminable.
¿Sería acertado afirmar que fue la prisión un lugar mágico de hermosas ironías y contrapuntos?
Cuando Roberto Martín Pérez, que cumplió 28 años en prisión, fue encarcelado en 1959, jamás imaginó que Eusebio Peñalver, condenado en 1960 a 28 años, compartiría sus experiencias. Y ninguno de los dos podría haber soñado ni remotamente que Vladimiro Roca, décadas más tarde, cumpliría su pena en las mismas prisiones que albergaron a los dos.
El día que Pedro Luis Boitel murió en 1972, tras 53 días de huelga de hambre, no pudo vislumbrar que en 1992 Jorge Luis García Pérez "Antúnez'', un joven que nació cuando Pedro Luis cumplía tres de prisión, iba a reeditar su estrategia y acosar a sus carceleros con los mismos métodos del candidato a la presidencia de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU).
En 1962 el Dr. Alberto Fibla fue condenado a 28 años de prisión cuando todavía el Dr. Oscar Elías Biscet, otro médico, no había nacido. El poeta Angel Cuadras cumplió 15 años de prisión; Raúl Rivero, otro poeta, en una persecución digna de sus metáforas, siguió sus pasos décadas más tarde. Una última similitud fue cuando América Quesada y Cary Roque fueron encarceladas, sin imaginar que Martha Beatriz Roque Cabello sería condenada en otro momento a 20 años de cárcel por defender idénticos conceptos ciudadanos.
Escribir sobre estas cosas no es fácil. Evocar estos años de prisión crea un dolor atroz. Nos hacen daño porque es volver a vivirlos. Fueron demasiado lacerantes y sus cicatrices --decir otra cosa sería mentir-- no se cierran. Si regresamos a aquel infierno de la mano de los recuerdos, chocan los unos contra los otros, las ideas pierden su rumbo, algo nos oprime el pecho y no escribimos con claridad, sino con una inmensa angustia.
El Nuevo Herald se complace en ofrecerle a sus lectores la oportunidad de compartir experiencias e intercambiar observaciones sobre lo que publicamos diariamente en nuestra edición digital.
Los instamos a participar en nuestros debates de manera abierta y franca, pero sin hacer juicios hirientes o fuera de orden. Nos reservamos el derecho a eliminar las opiniones que no cumplan estas normas. Algunos de las comentarios que usted hace pueden ser reproducidos en el diario impreso o en otras páginas de nuestro sitio.
Muchas gracias por compartir sus puntos de vista.
Para hacer comentarios debe registrarse en elNuevoHerald.com la primera vez. Lo que escriba estará debidamente identificado con su nombre de usuario. ¿Todavía no se ha registrado? Clic aquí -- para hacerlo ahora mismo.
Más Cuba
Videos























Mi Yahoo