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Fallece Jorge 'Papito' Serguera, fiscal y censor

El Nuevo Herald

Fue abogado defensor de sus compañeros presos por desafiar al régimen de Fulgencio Batista, intercedió ante las fuerzas represivas para rescatar el cadáver del líder revolucionario Frank País (1934-1957) y cumplió arriesgadas misiones diplomáticas encomendadas por Fidel Castro, pero el nombre de Jorge Serguera Riverí, "Papito'', quedará inevitablemente asociado en la historia cubana con la represión y la censura.

Papito Serguera, el implacable fiscal de los tribunales revolucionarios y el hombre que reclamó erradicar la palabra intelectual en la sociedad socialista, falleció este martes en La Habana a los 76 años, víctima del cáncer.

La nota oficial divulgada por los medios estatales lo mencionó como "combatiente revolucionario'' y señaló que su muerte se produjo en horas de la mañana del martes, sin precisar la causa del deceso.

Aunque en los últimos años de su existencia escribió un libro de memorias titulado Che Guevara: la clave africana (2008) y ofreció algunas entrevistas con reveladores testimonios, Serguera se lleva a la tumba un arsenal de información de primera mano sobre los días de la guerrilla en la Sierra Maestra, las decisiones judiciales que decretaron el fusilamiento de decenas de opositores al régimen castrista, las funciones de diplomático puente con el movimiento de liberación en Africa y las jornadas menos gloriosas como comisario cultural.

Nacido en Palma Soriano, antigua provincia de Oriente, en 1932, Serguera se opuso desde temprano al golpe militar perpetrado en 1952, y se desempeñó como abogado de activistas revolucionarios opuestos al régimen batistiano.

Conspiró bajo las órdenes de Frank País y gestionó valientemente ante el coronel José María Salas Cañizares la recuperación del cadáver del joven combatiente clandestino, que pudo ser honrado por el pueblo de Santiago de Cuba en julio de 1957.

Poco después, en abril de 1958 se incorporó al Ejército Rebelde y formó parte de la jefatura del II Frente Oriental "Frank País'', al mando del entonces comandante Raúl Castro. Fue el propio Raúl Castro quien le encomendó la tarea de viajar clandestinamente a Santiago de Cuba para trasladar a la Sierra Maestra a la activista Vilma Espín. Castro y Espín contrajeron matrimonio en enero de 1959.

Serguera fue ascendido a comandante tras la llegada de Fidel Castro al poder y pronto le serían asignadas tareas de máxima responsabilidad. Integró los tribunales revolucionarios que dictaron penas de muerte a policías y militares del régimen anterior, fungió como jefe militar en la provincia de Camagüey, y en 1962 fue designado como embajador en Argelia, un puesto estratégico para los objetivos de llevar la ola revolucionaria hasta el continente africano.

Bajo las directivas del guerrillero argentino Ernesto "Che'' Guevara, Serguera devino pieza clave para canalizar la ayuda al movimiento de liberación en Africa con la anuencia del presidente argelino Ahmed Ben Bella. También como enviado del gobierno cubano, contactó en Madrid en varias ocasiones al depuesto presidente argentino Juan Domingo Perón, a quien le entregó una maleta cargada de dólares, a mediados de 1963.

Serguera regresó a Cuba tras la deposición de Ben Bella, en 1965, y se le nombró al frente del Instituto cubano de Radiodifusión (ICR), cargo que desempeñó entre 1966 y 1973. Fueron años de un férreo dogmatismo en la cultura y los medios de difusión, y a su papel de censor se le atribuye la clausura del programa televisivo Mientras tanto, del cantautor Silvio Rodríguez.

"¿Por qué no erradicamos el vocablo intelectual? O le damos su verdadera significación. ¿Reconocer su existencia y tratarlos como tales no es dividir?", se preguntaba Serguera en su artículo "El intelectual y la revolución'', publicado en octubre de 1967.

Jubilado desde hacía años, su reaparición en un programa televisivo en el 2006 desató una avalancha de protestas de intelectuales y artistas cubanos, algunos de ellos marginados durante la época conocida como "Quinquenio Gris'' (1971-76) de la cultura cubana.

Atendiendo a su última voluntad, su cadáver será cremado y las honras fúnebres se realizarán en ‘‘un marco estrictamente familiar'', según el comunicado oficial.

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