Publicado el
miércoles 07 de
mayo
del 2008
Zoé Valdés:‘‘Nada cambiará en Cuba hasta la muerte de Fidel''
JESUS GARCIA BECERRIL/EFE
La escritora cubana Zoé Valdés está convencida de que no habrá cambio sustancial alguno en Cuba
hasta que no muera Fidel Castro, al que considera "regente ideológico'' de su hermano Raúl, cuyas recientes reformas para la población son "cosméticas''. Valdés presentó este miércoles en Madrid La ficción
Fidel, un libro en el que analiza la "pesadilla'' del
régimen castrista y las perspectivas de cambio tras la
sustitución del histórico líder por su hermano Raúl Castro. Valdés es optimista si considera las "inmensas
posibilidades'' del pueblo cubano, pero pesimista si tiene
en cuenta que quien debe impulsar los cambios es Raúl, del
que subraya que está en el origen de la dictadura y se ha
comportado siempre como un represor. En Cuba "hay una dinastía Castro-comunista'' que no se
modificará hasta la muerte de Fidel, un dirigente que "ha
aplastado'' a la población y en el que la escritora aprecia
una actitud que se explica desde un punto de vista
psicológico. El término "ficción'' del libro alude a la convicción
de Valdés de que el histórico líder cubano es como un
personaje de cine --‘‘un Frankenstein''-- que se ha creado a
sí mismo con el único objetivo de ser popular y
protagonista, un reflejo de su infancia en la que fue
víctima del autoritarismo paterno. Mientras Fidel siga vivo, su hermano Raúl "gana
tiempo'' para hacerse fuerte ante otras figuras del régimen
como el ministro de Relaciones Exteriores, Felipe Pérez
Roque, el vicepresidente Carlos Lage o el presidente de la
Asamblea Nacional, Ricardo Alarcón. Las recientes medidas para que los cubanos puedan
comprar teléfonos celulares y DVD o entrar en los hoteles
para extranjeros son "cosméticas'', dado que carecen del
dinero para esos gastos, según la escritora, que nació en
La Habana el mismo año 1959 en que los "barbudos''
liderados por Fidel Castro y el "Ché'' Guevara se hicieron
con el poder. "Se ha creado una corriente esperanzadora porque de
todas formas algo está pasando, pero hay una vocación del
gobierno de contener y ocultar, aplastar el movimiento de
la disidencia interna, de los grupos políticos'', consideró
el poeta disidente Raúl Rivero, quien presentó el libro
ante la audiencia. Valdés es crítica con la "ligereza'' de algunos medios
de comunicación, que a su juicio no cuentan la verdad sobre
la dictadura castrista, así como con "una cierta
izquierda'' intelectual y política que a veces la justifica
con el argumento de que "algún avance habrá habido'' con
Fidel. "Vivimos demasiado en el pasado. No se trata de derecha
e izquierda, sino de denunciar la realidad. Llega un
momento en el que hay que acusar y contar los horrores''
del régimen. Valdés reivindica la parte democrática del mandato de
Fulgencio Batista (hasta el golpe de 1952) y exime de
responsabilidad al pueblo cubano de connivencia alguna con
la dictadura, hasta el punto de recordar que en la isla ha
habido movimientos guerrilleros contra Castro y en la
actualidad disidentes que son reprimidos. Con vistas al futuro Valdés confía en que la oposición
mantenga su diversidad, sin que haya una única figura, ya
que entiende que un liderazgo alternativo entre los
disidentes sólo beneficiaría al régimen. También señala que, pese a la impresión contraria, el
Gobierno de EEUU no quiere una caída radical e inmediata
del régimen, porque ello podría ocasionar una salida masiva
de emigrantes con destino a Miami, un "drama'' que
Washington quiere evitar. Respecto a la situación en América Latina, con muchos
Gobiernos de izquierda, Valdés se muestra interesada en el
ejemplo de la chilena Michelle Bachelet y el brasileño Lula
da Silva. La ficción Fidel nace de una conversación de Zoé con su
madre, que una vez le contó que tuvo una pesadilla en la
que aparecía Fidel Castro, una circunstancia que también ha
afectado a otros amigos suyos. También es un intento de trasladar al lector las propias
dudas de la escritora sobre lo que puede pasar tras la
muerte de Fidel Castro. En el libro Zoé Valdés cuenta algunas vivencias
personales, incluidos encuentros con Fidel y Raúl Castro,
repasa la historia de Cuba a lo largo del siglo XX y expone
su confianza en que el país pueda tener una transición a la
democracia como la vivida en España y Chile, al tiempo que
dibuja un panorama sombrío de la dictadura, con su carga de
muertos y encarcelados. Valdés, de 48 años y residente en Francia, ha escrito,
entre otros libros, Te di la vida entera, La nada
cotidiana, Querido primer novio, Sangre azul y Lobas de
mar, por el que recibió en 2003 el premio Fernando Lara de
novela.
