Impulsan renovación del Teatro Tower de Miami

12/10/2012 2:27 AM

12/10/2012 8:27 PM

Hace más de 20 años, cuando la Ciudad de Miami compró un histórico teatro en estado de abandono en la Calle Ocho, los líderes municipales expresaron su esperanza de que la inversión podría ayudar a la revitalización de La Pequeña Habana.

Ese deteriorado barrio tan simbólico para el exilio cubano no podía “esperar para que algo cayera del cielo al centro de la Calle Ocho”, imploró la entonces comisionada Miriam Alonso, durante una reunión en 1991. “El momento es ahora”.

Tras gastar unos $3 millones en la compra y restauración del Teatro Tower en el 2002 la Ciudad entregó la administración de la propiedad a Miami Dade Community College (ahora el Miami Dade College), que se comprometió a presentar películas y eventos culturales a precios accesibles para los residentes del vecindario.

Ahora, el Teatro Tower es considerado un faro de la Calle Ocho que atrae a los amantes del cine internacional, tanto los residentes de los suburbios que iniciaron sus nuevas vidas como inmigrantes cubanos en ese barrio, como turistas que desconocen la historia de los cubanos en Miami.

“La relación con el Miami Dade College ha sido una de las de las historias de éxito del barrio”, afirmó Pablo Cantón, quien este año se retiró de su cargo como administrador municipal responsable del mejoramiento de La Pequeña Habana. “Ha ayudado a los comercios del área, porque cuando las personas van a ver las películas, van a comer al restaurante de enfrente. Por primera vez en años, comenzaron a llegar personas a La Pequeña Habana para ver una película”.

El año pasado, casi 50,000 personas asistieron al teatro para ver una o varias películas, comentó Alejandro Ríos, vocero del MDC. El Teatro Tower ha sido uno de los locales principales del Festival Internacional de Cine de Miami del MDC y varios eventos educativos, como la primera proyección del documental Oscar’s Cuba, sobre el disidente Oscar Elías Biscet.

“Definitivamente se puede argumentar que el Teatro Tower ha estado al centro del renacimiento cultural de la Calle Ocho”, afirmó Ríos. “Ha traído nuevas audiencias a la Ciudad y al MDC. Ha sido visitado por grandes actores, líderes gubernamentales e intelectuales de relevancia internacional”.

Pero el teatro, construido en 1926, está empezando a dar muestras del paso del tiempo. Este verano, funcionarios municipales descubrieron que el techo tenía goteras. Además, Eduardo Padrón, presidente del MDC, ha presentado una lista de mejoras de infraestructura que necesita la instalación, desde el reemplazo de las cuatro unidades de aire acondicionado en el techo a una tarima ampliada para poder atraer mejores presentaciones en vivo.

Actualmente, el MDC opera el teatro bajo un contrato mensual, y no un contrato de largo plazo. El contrato original, que había sido renovado en el 2007, se venció en mayo. Esta semana Padrón estaba afuera del país y no pudo hacer comentarios para esta historia. Ríos no respondió directamente a las preguntas sobre el contrato pero indicó que el costo de las mejoras de capital podría sumar unos $700,000.

La Ciudad no está en una posición económica para financiar estas mejoras con recursos del fondo general. A mediados de año, los funcionarios municipales consideraron la opción de pasar la escritura de la propiedad al MDC, para que esta institución financiara las renovaciones.

“Consideramos esta opción con una cláusula de que si ellos dejaban de mantener el edificio o de utilizarlo como un teatro, la propiedad regresaría a la Ciudad”, indicó Henry Torre, director de Instalaciones Públicas de Miami. “El intento era mantenerlo abierto como un centro comunitario que sirva a los ciudadanos de La Pequeña Habana”.

El plan no se presentó ante la Comisión porque se dio a conocer, de manera interna, que el comisionado de ese distrito, Frank Carollo, no estaba de acuerdo con la idea de regalar una propiedad municipal al MDC.

“No tiene nada que ver con el colegio, que tiene una buenísima reputación en esta comunidad”, expresó Carollo. “Tiene que ver con el hecho de que la Ciudad ha regalado varias de sus joyas a otras municipalidades y agencias gubernamentales a lo largo de los años, y no creo que se debe hacer eso en este caso”.

Como una alternativa, Carollo quiere utilizar una parte de los fondos federales del programa Community Block Development Grant (CBDG) designadas para su distrito a fin de realizar las mejoras. Un plan para pasar fondos del CBDG al colegio será presentado a la Comisión en enero, afirmó George Mensah, director de Desarrollo Comunitario y Económico de Miami.

Obviamente, explicó Mensah, la Ciudad tendría que aprobar todos los proyectos de mejoramiento.

Bill Fuller, un empresario inmobiliario del área, declaró que le parece justo que la Ciudad retenga la propiedad del teatro.

“Los líderes del Miami Dade College han hecho un gran trabajo administrando el teatro, pero es un activo de la Ciudad y no del colegio”, afirmó Fuller, quien es propietario de varios edificios en la Calle Ocho. “Ese teatro es la pieza central del barrio y cualquier comunidad sería bendecida si pudiera preservar su teatro local”.

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