Científicos españoles hallan el lugar exacto donde fue apuñalado Julio César

10/11/2012 12:56 AM

10/11/2012 5:02 AM

Un equipo de la agencia pública de investigación española CSIC halló el punto exacto donde fue apuñalado Julio César, justo en el centro del fondo de la Curia de Pompeyo de Roma mientras presidía la reunión del Senado.

Varios textos romanos antiguos describen el asesinato de Julio César, ocurrido en el año 44 a.C en la Curia de Pompeyo, un hecho, fruto del complot de un grupo de senadores para eliminar al general, que desembocaría en la formación del segundo triunvirato y en el estallido final de las guerras civiles.

Ahora, 2,056 años después, un equipo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) de España ha descubierto el punto donde cayó asesinado el militar, informó hoy la institución en un comunicado.

Una estructura de hormigón de tres metros de ancho por más de dos de alto colocada por orden de Augusto, hijo adoptivo y sucesor de Julio César, para condenar el asesinato dio la clave a los científicos.

Este hallazgo confirma que el Cesar fue apuñalado justo en el centro del fondo de la Curia de Pompeyo, mientras presidía la reunión del Senado.

Actualmente, los restos de este edificio se encuentran ubicados en el área arqueológica de Torre Argentina, en pleno centro histórico de la capital italiana.

“Siempre se supo que Julio César fue asesinado en la Curia de Pompeyo el 15 de marzo del 44 a.C., porque los textos clásicos así nos lo transmiten, pero hasta ahora no se había recuperado ningún testimonio material de este hecho, tantas veces representado en la pintura historicista y en el cine”, explicó el investigador del CSIC Antonio Monterroso.

Las fuentes clásicas aluden a la clausura, años después del asesinato, de la Curia, un lugar que pasaría a convertirse en una capilla-memoria.

“Sabemos con seguridad que el lugar donde Julio César presidió aquella sesión del Senado y donde cayó apuñalado se clausuró con una estructura rectangular organizada conforme a cuatro muros que delimitan un relleno de hormigón. Lo que desconocemos es si esta clausura supuso también que el edificio dejara de ser completamente accesible”, aclara el científico.

En Torre Argentina, además de la Curia de Pompeyo, los investigadores comenzaron a estudiar los restos del Pórtico de las Cien Columnas (Hecatostylon).

El objetivo es conocer qué vías de conexión se pueden establecer entre la arqueología, la historia del arte y el cine en estos espacios de la muerte de Julio César.

“También pretendemos entender mejor ese sentido de clausura y lugar funesto que describen los textos clásicos”, añadió Monterroso.

Los dos edificios forman parte del complejo monumental de unos 54,000 metros cuadrados que Pompeyo Magno, uno de los más grandes militares de la historia de Roma, construyó en la capital para conmemorar sus triunfos militares en Oriente hacia el año 55 a. C.

“Es muy atractivo, en sentido cívico y ciudadano, que miles de personas tomen hoy el autobús y el tranvía justo al lado de donde hace 2,056 años fue apuñalado Julio César, o que incluso vayan al teatro, pues el principal de la capital, el Teatro Argentina, se encuentra muy cerca igualmente”, según Monterroso.

El proyecto, con una duración de tres años, cuenta con la colaboración de la Sovraintendenza ai Beni Culturali del Comune di Roma, la Escuela Española de Historia y Arqueología del CSIC en Roma, y el Ministerio de Economía y Competitividad español.

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