Estadio de los Marlins: contratistas deben miles de dólares a ex obreros

03/21/2013 12:24 AM

08/19/2014 5:47 PM

Decenas de obreros que trabajaron día y noche, incluso los fines de semana, en la construcción del fastuoso estadio de los Marlins, aún esperan miles de dólares en sueldos atrasados.

La empresa subcontratista que los empleó admite que les debe al menos $67,000 a algunos de los trabajadores y ha dicho que hubo un error en las nóminas.

Un inspector condal había notado desde el 2011 que la empresa no les estaba pagando los sueldos correctos a los trabajadores, quienes reportaron sentirse intimidados. Sin embargo, hasta ahora no se ha resuelto la disputa y los obreros dicen que se sienten engañados.

“Ahora cuando paso por ahí ni miro para el estadio”, dijo Yony Campbell, quien trabajó junto a su padre por más de un año en la estructura y el acabado. “Da mucha rabia saber que no pagaron justamente a los que lo construimos”.

El problema de los pagos atrasados se suma a la controversia que rodea al proyecto de los Marlins, que recibió mas de $500 millones en fondos públicos para la construcción del estadio que abrió hace un año y que, en parte, provocó la destitución de un alcalde condal. Más recientemente surgieron reportes de que los dueños del equipo pintaron una imagen de necesidad al pedir los fondos públicos, cuando en realidad estaban entre los equipos con más ganancias en las Ligas Mayores.

Los que apoyaban el proyecto justificaron el financiamiento público porque la construcción crearía cientos de trabajos para residentes del área, con salarios establecidos por el Condado.

El alcalde de Miami, Tomás Regalado, quien era comisionado cuando se aprobó subsidiar el estadio con fondos públicos y se opuso a la medida, dijo el miércoles que la demanda de los trabajadores es un ejemplo más del error que significó ese proyecto para la Ciudad.

“Siempre se habló de que había que pagar sueldos decorosos y contratar empleados locales, pero nunca supimos si realmente se cumplió eso”, dijo Regalado. “Esas siguen siendo consecuencias del peor negocio que han hecho la Ciudad y el Condado”.

En septiembre, más de 40 obreros presentaron una demanda civil contra la empresa subcontratista, AGC Consulting Civil Engineers and General Contractors, Inc., alegando que no recibieron el salario correspondiente a los trabajos realizados, y que tampoco se les pagó por las horas extras.

Los trabajadores, que están siendo representados por la firma Rubenstein Law, demandaron bajo la ley federal de Estándares Laborales Justos. También han demandado a la empresa del contratista general, Hunt-Moss y sus subsidiarias, además de la subcontratista Keenan, Hopkins, Schmidt and Stowell Contractors (KHS&S), que contrató a AGC.

Según la demanda, los empleados fueron clasificados erróneamente como trabajadores generales en lugar de ser identificados por los títulos especializados, que conllevan mayores sueldos bajo los códigos del Condado.

“De esa manera recibieron mucho menos dinero por hora del que les correspondía”, explicó el abogado Matthew J. Allen, quien presentó el caso.

La mayoría de los trabajadores en la demanda hicieron labores de carpintería y alambrado, y luego aplicaron estuco sobre las paredes y las columnas del estadio.

Bajo los códigos de salarios y beneficios de Miami-Dade, el sueldo mínimo de un trabajador general es $18.42 por hora. Los carpinteros y trabajadores de alambrado y estuco deben recibir $28.02 por hora.

De acuerdo con registros públicos, algunos de los obreros de AGC recibieron entre $14.50 y $16 a pesar de realizar trabajos más especializados.

En agosto del 2011, el inspector condal Alberto Morales empezó a documentar irregularidades luego de visitar el estadio durante la construcción, según documentos obtenidos por El Nuevo Herald.

Algunos trabajadores se quejaban de maltrato. Otros reportaban represalias. Por ejemplo, tras proveer información a Morales, algunos fueron despedidos. Unos cuantos recuperaron su empleo luego de que el inspector intercediera por ellos.

Muchos visitaron a Morales en su oficina para mostrarle copias de sus cheques que, según los reportes del inspector, no correspondían con la cantidad debida. Además, los cheques no incluían un reporte de las horas trabajadas.

Brian Barakat, abogado de AGC, reconoció que hubo problemas de clasificación de trabajadores. Según Barakat, varios empleados hicieron diversos trabajos que caían bajo distintas clasificaciones.

“AGC está comprometida a asegurarse de que cada empleado reciba exactamente el dinero que ganó”, dijo Barakat.

En el 2011 Morales pidió varias veces a AGC que le enviaran los récords de horas de los trabajadores.

Luego de comparaciones de documentos y varias entrevistas con los obreros, funcionarios del Condado concluyeron que AGC les debe $63,823. Pero en una carta al condado enviada apenas el 7 de marzo por Barakat, la compañía admite que de hecho, según sus cálculos, les deben $67,378 a 26 empleados por clasificación errónea. Sin embargo, Barakat negó que se haya dejado de pagar las horas extras a los trabajadores.

Patrick Delano, de Hunt Construction Group, dijo a través de un comunicado que se están asegurando de que los subcontratistas paguen lo que se debe.

En una carta enviada este año al Condado, los contratistas de KHS&S dijeron que estaban dispuestos a ayudar a resolver la situación aunque no era su responsabilidad. Pero Alice Hidalgo-Gato, directora de la Unidad de Cumplimientos de Contratos del Condado, aclaró que todos los contratistas eran responsables por cumplimiento de pagos.

Hacia el último semestre de la construcción del estadio, y mientras se acercaba la inauguración de la temporada del 2012 de las Grandes Ligas, las compañías apresuraron las obras.

Esto lo sabe muy bien Pedro Reyes, un obrero dominicano que dice que apenas llegaba a su casa a dormir durante esos días. Sin embargo, según Reyes, su cheque no reflejaba las horas trabajadas.

“Mi esposa se enojaba muchísimo conmigo porque todo el día estaba trabajando por horas y horas”, dijo Reyes. “Sin embargo el cheque ni nos alcanzaba para la renta”.

Varios obreros dijeron que se quedaron trabajando en el lugar porque la industria estaba muy lenta y allí por lo menos tenían un empleo seguro.

“Si en ese tiempo hubiera habido más trabajo en otro lado, este estadio no se habría terminado”, afirmó Nelson Rivera, uno de los demandantes. “Todos los trabajadores se habrían ido por los abusos”.

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