Política dominará causa penal contra el gobernador de Texas

08/16/2014 11:28 AM

08/16/2014 9:12 PM

Un jurado de investigación acusó formalmente al gobernador republicano de Texas, Rick Perry, de abuso de poder por amenazar con vetar los recursos para fiscales estatales que investigaban posibles actos de corrupción, un caso que el posible candidato presidencial para 2016 minimizó al calificarlo de una táctica abiertamente política, pero que según sus opositores es lo que se merece con toda justicia.

Los dos cargos de delito grave por abuso de funciones oficiales y coacción contra un servidor público se conocieron la noche del viernes, después que un fiscal especial pasó meses llamando testigos y presentó pruebas de que Perry violó la ley cuando prometió públicamente que vetaría la asignación de 7,5 millones de dólares en dos años a la unidad de integridad pública, a cargo de la fiscal del condado de distrito de Travis, Rosemary Lehmberg.

El caso significa que Perry, el mandatario que ha gobernado el estado por más tiempo también se convirtió en el primer gobernador de Texas desde 1917 en ser procesado. El abuso de funciones oficiales es un delito grave de primer grado, que conlleva un castigo potenciales de cinco a 99 años de prisión. La coacción a un servidor público es un delito grave de tercer grado que conlleva una pena de dos a 10 años.

La unidad de integridad pública investiga acusaciones de corrupción e irregularidades políticas. Perry dijo que no permitiría que el estado de Texas diera recursos a la unidad mientras Lehmberg, una demócrata, la dirigiera.

Lehmberg fue declarada culpable de manejar en estado de ebriedad en abril de 2013, pero rechazó los repetidos exhortos de Perry a que renunciara.

Perry alegaba que Lehmberg debería renunciar tras declararse culpable de manejar alcoholizada. Una grabación en video hecha en la cárcel mostró a Lehmberg gritándole a los policías que llamaran al jefe, pateando la puerta de la celda y sacando la lengua.

Lehmberg cumplió casi la mitad de su sentencia de 45 días pero se mantuvo en el cargo pese a las afirmaciones de Perry en el sentido de que su conducta fue inapropiada.

La oficina que supervisa Lehmberg es la misma que encabezó las investigaciones contra el republicano de Texas Tom DeLay, ex líder de la mayoría en la Cámara de Representantes y quien en 2010 fue condenado a prisión por lavado de dinero y conspiración para cometer lavado de dinero como parte de un plan para influir en las elecciones de su estado natal.

Aunque los cargos contra Perry son graves, es seguro que la política dominará el caso. Lehmberg reside en Austin, que es donde tiene su sede el jurado de investigación y la población es de mayoría demócrata. Es contrasta marcadamente con gran parte del resto de Texas, que es ferozmente conservador, al punto de que ningún demócrata ha ganado un cargo estatal en 20 años.

Aunque Perry sostiene que no hizo nada malo al emitir el veto, ha admitido que el simple hecho de que la palabra “acusación” se asocie con él podría empañar su imagen y complicar sus perspectivas con los votantes en las primarias del Partido Republicano para las elecciones presidenciales de 2016, en caso de que vuelva a intentar llegar a la Casa Blanca.

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