Mayoría de jóvenes no es apta para Ejército
Por The Washington Post
WASHINGTON
Es difícil en estos momentos venderles el servicio militar a adolescentes no muy dispuestos a que les afeiten la cabeza o a vivir según la regla "hay que hacer más cosas antes de las 9 a.m.". Y el hecho de que enrolarse en estos momentos podría conllevar una visita a los frentes de batalla tampoco ayuda.
Sin embargo, según un nuevo informe, hay otros factores que han hecho aun más difícil la labor de los reclutadores: el mal sistema de educación del país y el empeoramiento de la crisis de la obesidad.
Alrededor del 75 por ciento de los muchachos entre 17 y 24 años del país no son elegibles para el servicio militar, en gran medida porque tienen una pobre educación, están obesos y tienen padecimientos físicos que no les permiten entrar en las Fuerzas Armadas, según un informe publicado el jueves.
Otros factores, tales como el consumo de drogas, antecedentes penales y problemas mentales, contribuyen a lo que los líderes militares consideran un grave problema que amenaza la capacidad del país de defenderse en un momento en que a las Fuerzas Armadas, de participación completamente voluntaria, ya se les hace difícil cubrir dos guerras.
Para combatir el problema, un grupo de líderes retirados de las Fuerzas Armadas se han aliado con el secretario de Educación Arne Duncan para hacer un llamado a reforzar la educación temprana, que según sus defensores ayuda tanto en los resultados académicos como el desarrollo social.
"Estamos muy preocupados'', dijo el mayor general retirado del Ejército James Kelley, miembro de Mission: Readiness (Misión: Preparación), la organización sin ánimo de lucro radicada en Washington que publicó el informe. "Tenemos las mejores Fuerzas Armadas del mundo --los mejores aviones, los mejores tanques, los mejores barcos--, pero el objetivo principal es tener la mejor gente. En estos momentos, estamos atrayendo a personas altamente calificadas, pero eso podría cambiar con el tiempo''.
El informe sale a la luz luego de que las Fuerzas Armadas tuvieron uno de sus mejores años en reclutamiento desde que se aboliera el servicio militar obligatorio en 1973. Durante el año fiscal que terminó el 30 de septiembre, las Fuerzas Armadas cumplieron todas sus metas de reclutamiento y consiguieron reclutas de mayor calidad que en años anteriores. Alrededor del 95 por ciento del total de reclutas del Ejército tenía un diploma de secundaria, por encima del 83 por ciento del año antes.
Funcionarios militares dijeron que su éxito reciente se debió al aumento de los gastos de reclutamiento y de bonos, los cuales en el Ejército fueron de un promedio de menos de $8,000 en el 2000 a más de $18,000 en el 2008. La crisis económica, que aumentó el desempleo entre los civiles, ayudó asimismo al reclutamiento. Pero en su informe, el grupo advierte que "una economía débil no es la mejor fórmula para unas Fuerzas Armadas fuertes. Una vez que la economía comience a fortalecerse de nuevo, volverá la dificultad para conseguir suficientes reclutas de alta calidad''.
Una de las razones principales por las que los reclutas no califican para el servicio militar es lo inadecuado de su educación. Uno de cada cuatro reclutas entre 17 y 24 años no tiene diploma de escuela secundaria, de acuerdo con el informe. Y muchos de los que lo tienen no pasan la versión militar de los exámenes SAT, conocida como Examen de Calificación para las Fuerzas Armadas.
El asma y los problemas de la vista y el oído son otros factores. Pero alrededor de un tercio del total de reclutas potenciales no puede entrar porque están demasiado gordos y en mala forma física.
"Cuando uno recibe muchachos que no pueden hacer planchas ni barras ni correr, eso es ya un problema esencial, no sólo para las Fuerzas Armadas, sino para el país'', declaró Curtis Gilroy, director de política de admisiones del Pentágono.
Muchos muchachos no están "yendo a clases de educación física en la escuela; están más interesados en actividades sedentarias tales como la computadora o la televisión. Y en este país tenemos una mentalidad de comida rápida''.
Los reclutadores, entonces, se vuelven tutores y entrenadores a tiempo parcial, al ayudarlos con sus tareas y ponerlos en forma. Algunos incluso llevan a cabo sesiones de ejercicio extracurriculares, en que los adolescentes se preparan para el entrenamiento básico. Para pasar el examen físico del Ejército, un muchacho de 18 años tiene que hacer 42 planchas en dos minutos, 53 abdominales en dos minutos y correr dos millas en 15 minutos y 54 segundos.
Meses atrás, la Guardia Nacional abrió en Indiana una Academia Patriótica, que ayuda a los muchachos que han dejado la secundaria a sacar su diploma luego de graduarse del entrenamiento básico. En Maryland, la mayoría de los reclutadores de la Guardia son además maestros sustitutos certificados, y ayudan a los reclutas con sus tareas, dijo el sargento mayor Anthony Weeks. "Vamos con ellos al gimnasio para ayudarlos a ponerse en forma'', indicó Weeks.
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