Comienza juicio de deportación contra general salvadoreño en Miami

12/11/2012 3:52 AM

12/12/2012 6:18 AM

Cuando el general José Guillermo García llegó a Miami y pidió asilo en 1989, la guerra civil en El Salvador estaba en su punto más álgido pero se acercaba también a su fin.

Los acuerdos de paz entre el gobierno salvadoreño y la guerrilla del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), respaldada por Cuba, se firmaron en México en 1992, y para entonces García se había instalado ya en la ciudad de Plantation, en el Condado Broward. Probablemente esperaba una vejez tranquila, sin preocupaciones sobre las terribles atrocidades cometidas durante el conflicto bélico en su país.

Pero este lunes en la corte de inmigración de Miami, los fantasmas del pasado volvieron a atormentar a García, que actualmente tiene 79 años de edad.

El ex ministro de la Defensa de El Salvador compareció ante el juez de inmigración Michael Horn, quien decidirá si debe ser deportado debido a acusaciones de que estuvo implicado en la tortura y asesinato de guerrilleros, colaboradores y civiles durante la guerra civil que asoló al país centroamericano durante más de una década. Horn emitirá su decisión varias semanas o meses después del juicio que durará toda la semana.

Se espera que García testifique al final del juicio luego de por lo menos tres testigos del gobierno en su contra, incluyendo el ex embajador estadounidense en El Salvador, Robert White, y un médico salvadoreño, Juan Romagoza Arce, que dice que fue torturado en el cuartel de la Guardia Nacional salvadoreña a finales de 1979 y principios de 1980 cuando García era ministro de la Defensa. Los fiscales federales dijeron en la corte el lunes que White será el primer testigo el martes por la mañana, seguido de Romagoza en la tarde o el miércoles.

La abogada de inmigración de García, Alina Cruz, le pidió al juez que realizara el juicio a puerta cerrada para que así la prensa no pudiera cubrir las sesiones, pero el juez denegó la petición.

“El proceso de deportación fue iniciado por el Departamento de Seguridad Interna (DHS) bajo la tesis de que el general García ordenó, incitó, ayudó o participó en tortura y homicidios extrajudiciales”, según indica un comunicado del Centro para la Justicia y la Responsabilidad (CJA), con sede en San Francisco, que representa a Romagoza.

Deportación de represores

Aunque el caso seguramente atraerá la atención de medios internacionales, García es sólo el ejemplo más reciente de un programa federal poco conocido para ubicar y deportar a presuntos represores extranjeros que residen en el país. El programa es emblemático del giro dramático en la política estadounidense hacia América Latina, que durante la época de la Guerra Fría buscaba apoyar a gobiernos y militares que combatían agresivamente a rebeldes y opositores de izquierda.

Desde el 2000, sin embargo, las autoridades migratorias han localizado a cientos de represores de varios países que residen en Estados Unidos, entre ellos miembros de una antigua unidad militar de la inteligencia hondureña conocida como Batallón 316.

Bill West, ex jefe de la Sección de Seguridad Nacional del antiguo Servicio de Inmigración y Naturalización (INS), dijo que varios artículos publicados en el diario Boston Globe en 1999 sobre la presencia de presuntos represores extranjeros en el país, sirvieron como inspiración para la creación del programa que actualmente está supervisado por la Policía de Inmigración y Aduanas (ICE) a través de un grupo especializado en Washington llamado Unidad para la Identificación de Violadores de Derechos Humanos y Perpetradores de Crímenes de Guerra.

Investigadores

ICE no quiso hacer ningún comentario, pero algunos funcionarios federales que están familiarizados con el programa dijeron que agentes de ICE asignados a localizar a los presuntos represores operan con base en informes confidenciales o pistas que ellos mismos desarrollan. Actualmente, la unidad contra represores está investigando más de 1,900 pistas, de acuerdo con el sitio del grupo en la internet.

El caso más reciente que comenzó a investigar ICE es el de Crescencio Marino Rivero, ex director de cárceles en la provincia de Villa Clara en Cuba, que había sido ubicado en Miami. Después de que el caso fue denunciado en El Nuevo Herald y otros medios, Rivero aparentemente regresó a la isla.

Uno de los primeros represores en ser expulsado fue el ex coronel Juan Evangelista López Grijalba, antiguo oficial de inteligencia del ejército hondureño que se dice fue uno de los fundadores del Batallón 316.

Fue arrestado en el 2002 después de haber sido descubierto en parte por Richard Krieger, ex funcionario del Departamento de Estado que se había convertido en “cazador” de antiguos jefes nazis. López Grijalba fue detenido por agentes del INS, pero fue ICE la agencia que posteriormente lo deportó en el 2004.

“Nosotros tomamos la delantera en el asunto de investigar, localizar y deportar a represores”, dijo Frank Parodi, ex agente de INS y ICE en Miami que fue uno de los pioneros del programa contra los represores junto con West.

Desde entonces, ICE ha obtenido unas 540 ordenes de deportación contra presuntos represores, según información en el sitio web de la unidad que busca a estos individuos. Uno de sus objetivos principales, Alvaro Rafael Saravia Marino, ex militar salvadoreño presuntamente implicado en el asesinato en 1980 del arzobispo Oscar Arnulfo Romero, huyó a Centroamérica antes de que agentes de ICE pudieran detenerlo.

No hay pruebas que vinculen a García directamente con el asesinato de Romero, pero el CJA dice en su sitio web que García no sólo no hizo nada para investigar el asesinato, sino que presuntamente bloqueó los intentos por investigar el caso.

“Injusticias”

García ha negado cualquier participación en violaciones de derechos humanos en El Salvador y su abogado en Miami, Kurt Klaus, dijo que los esfuerzos para deportarlo, así como los intentos similares contra el ex jefe de la guardia nacional salvadoreña, general Carlos Eugenio Vides Casanova, son “injusticias”.

“La idea de que estos dos hombres son responsables de violaciones contra los derechos humanos dentro del ejército de El Salvador es equivocada”, dijo Klaus. “La realidad es que el ejército salvadoreño estaba fragmentado terriblemente en aquella época y albergaba a elementos criminales que cometieron atrocidades”.

Vides Casanova, de 75 años, recibió recientemente una orden de deportación luego de una serie de audiencias en la corte de inmigración de Orlando. Vides Casanova, quien vive en Palm Coast, ha apelado la decisión y la deportación está suspendida mientras se resuelve la apelación.

El dictamen contra Vides Casanova fue histórico porque fue la primera vez que un juez de inmigración aceptaba la tesis de los abogados de ICE de que un líder militar extranjero puede ser expulsado en base a violaciones a los derechos humanos cometidas en su país. Abogados de ICE en Miami esperan replicar el fallo contra Vides Casanova en el caso de García.

Súmese a la Discusión

El Nuevo Herald tiene el gusto de ofrecerle la oportunidad de compartir información, experiencias y observaciones sobre las noticias que cubrimos. Los comentarios que haga pueden ser publicados tanto en nuestro sitio en línea como en el periódico. Lo invitamos a que participe en un debate abierto sobre los asuntos del día y le pedimos que evite el uso de palabras obscenas, frases de odio, comentarios personales y señalamientos que puedan resultar ofensivos. Gracias por ofrecernos sus opiniones.

Términos del Servicio