Medellín vive

04/12/2009 11:56 AM

04/12/2009 12:16 PM

La ciudad colombiana de Medellín vivió un "vía crucis'' durante la Semana Santa cristiana, con un rebrote de violencia que dejó 31 muertos, según autoridades, y que llevó al Gobierno a ordenar al Ejército patrullar las comunas en las montañas que rodean la urbe.

Las muertes han sido atribuidas por autoridades locales a choques por el control de la "Oficina de Enviagado'' una red de bandas de sicarios al servicio de narcotraficantes.

Unos 6,800 policías y 500 militares mantienen los operativos de control, apoyados por helicópteros que sobrevuelan las montañas en las que se levantan las barriadas 12 de Octubre, Manrique y Robledo, donde se registraron los choques al comenzar la Semana Santa, informaron las autoridades.

Un balance de la Policía local contabiliza 31 muertes violentas desde el comienzo de esta semana en la ciudad de 2 millones de habitantes.

"En los últimos tres días el comportamiento ha sido relativamente tranquilo, no hemos tenido muertes relacionadas con los enfrentamientos entre las bandas'', señaló telefónicamente a la AFP el general Dagoberto García comandante de la Policía de Medellín.

García, quien tiene a su cargo los operativos de control desde las montañas que rodean a la segunda ciudad colombiana, señaló que cerca de un centenar de personas fueron capturadas en los operativos y se inmovilizaron 10 motocicletas y un automóvil.

El secretario de Gobierno de Medellín, Jesús María Ramírez, agregó que se trata de un resurgir de la violencia ante la reactivación de bandas de narcotraficantes.

"Muchos grupos que se suponían desmovilizados [tras un proceso de paz que terminó en el 2006], de los llamados paramilitares, volvieron a las actividades del narcotráfico y eso es lo que ha estado jalando estos hechos de violencia'', estimó Ramírez.

Este rebrote violento amenaza con echar al traste los logros que Medellín alcanzó en los últimos años y que le permitieron superar el estigma de violencia con que fue marcada durante los años noventa por la presencia del cartel cocainero liderado por Pablo Escobar (abatido en 1993).

Tras un ambicioso plan de renovación urbana, extensión educativa e inversión social, Medellín había conseguido bajar los homicidios a 1,043 el año pasado, frente a 6,500 en 1990.

Las autoridades locales creen que la oleada de asesinatos que vive la ciudad se desató por el choque de facciones que se disputan el control de la "Oficina de Envigado'', tras la captura la semana pasada de uno de sus jefes Fabio Gómez (‘‘Riñón'').

Gómez, a quien las autoridades acusan de un centenar de asesinatos, tenía bajo su control a un centenar de "combos'' grupos de entre 10 y 15 jóvenes que realizan tareas para organizaciones de narcotraficantes, entre otras las llamadas labores de ‘‘gatilleo'' (asesinatos) y protección de alijos de droga.

"Los últimos hechos hacen relación a disputas al interior de esas bandas criminales, según la información que hemos recibido'', dijo Ramírez.

El observatorio de la violencia de la ONG Instituto Popular de Capacitación, advirtió en un informe reciente sobre los propósitos de las bandas criminales vinculadas al narcotráfico en la ciudad.

Según ese informe, esas bandas no quieren "copar sólo la ciudad, sino el [vecino] Valle de Aburrá y las rutas del narcotráfico que conducen al golfo de Morrosquillo (sobre el Caribe, norte), puerto de embarque de la cocaína'' que se produce en la región.

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