Colombiana deportada busca regresar a Miami legalmente

04/17/2013 12:37 AM

04/18/2013 1:02 AM

Paola Arango tenía 10 años cuando sus padres la trajeron a Estados Unidos huyendo de la violencia guerrillera en Colombia.

Los Arango solicitaron asilo, pero una corte de inmigración denegó la petición y ordenó su deportación. La familia, incluyendo a Paola, partió de los Estados Unidos en el 2009 - cuando ella tenía 20 años.

Ahora que tiene 25 ha regresado a vivir en Colombia, el país que la vio nacer, pero que no conoce. Al mismo tiempo, Arango está presionando a Estados Unidos para que permita su regreso y así poder reunirse con el esposo estadounidense que dejó en Miami-Dade.

“Tengo muchos deseos de regresar”, dijo en una entrevista reciente a través del iPad de su marido. “No me he acostumbrado a estar en Colombia. Definitivamente no”.

Mientras el Congreso se prepara para debatir la reforma migratoria, el matrimonio Eckel - que hablan uno con otro diariamente a través de un servicio de telefonía por internet - esperan que su historia dé aliento a las autoridades migratorias para acelerar la aprobación de su solicitud de retorno.

“Sólo queremos que inmigración nos ayude a hacer las cosas más rápido”, dijo Paola.

No sólo extraña a su esposo, sino que también echa de menos a Estados Unidos, el país donde se crió y que considera suyo.

La historia de Paola y Bruce es quizá aún más conmovedora debido a que si hubiera hecho caso omiso de la orden de deportación y se hubiera quedado ilegalmente, en la actualidad probablemente tendría estatus legal.

“Si me hubiera quedado ya habría sido capaz de permanecer bajo la orden del DREAM Act”, dijo.

Habría podido solicitar legalización temporal bajo el programa del presidente Barack Obama, conocido como Acción Diferida para Llegadas en la Infancia (DACA, por sus siglas en inglés). Este programa concede dos años de estatus legal a inmigrantes jóvenes traídos a Estados Unidos por sus padres cuando eran niños.

Pero Paola y su familia prefirieron obedecer la orden de deportación para no ser considerados fugitivos de la ley de inmigración. Por hacer eso Paola fue castigada doblemente bajo la ley de inmigración porque se vio obligada a salir de Estados Unidos y ahora se le ha prohibido regresar por 10 años.

Las peripecias migratorias de Paola comenzaron el 13 de junio de 1999, cuando sus padres decidieron abandonar Colombia por amenazas de la guerrilla y huyeron a Miami.

En un intento por permanecer legalmente, los padres pidieron asilo pero les fue negado y tuvieron que irse en el 2009.

En lugar de esperar a que agentes federales los deportaran a Colombia, la familia optó por viajar Dubai, donde tienen familiares. En ese momento, decidieron evitar Colombia a causa de persistentes temores sobre la guerrilla.

Una semana antes de partir, Paola y Bruce se casaron en la casa de Bruce en Palmetto Bay. Los dos se habían conocido tres años antes como estudiantes en la Universidad Internacional de la Florida (FIU), donde ella estudió Biología y él Ingeniería Eléctrica. Pero en lugar de luna de miel, ella se fue con sus padres a Dubai.

Después de dos meses en Dubai, la familia decidió regresar a Colombia después de enterarse de que las condiciones de seguridad habían mejorado desde su huida original en 1999.

En Bogotá Paola Eckel se ha mudado a un apartamento donde vive con una compañera de trabajo. Enseña inglés en Berlitz.

Se mantiene en contacto con su esposo en Miami a través del servicio de telefonía por Internet. Pasan horas hablando y mirándose uno al otro. En la noche, Bruce cena hablando son su esposa, cuya cara ve en su iPad.

En la reciente entrevista vía iPad, Paola describió su vida en Bogotá.

“Aquí me siento como una abuela”, dijo. “Nunca salgo y si salgo es por lo general con mis padres”.

Bruce viaja a Bogotá con frecuencia para estar con su esposa.

“Por lo general, me quedo alrededor de una semana o dos y un par de veces me he quedado durante un mes”, dijo Bruce.

Mientras tanto, la pareja ha iniciado el largo proceso para que Paola pueda regresar legalmente.

En febrero del 2010, Bruce presentó el formulario I-130, la petición a las autoridades migratorias para que se otorgue una visa de inmigrante a su esposa. La petición fue aprobada en la primavera del 2011 y la pareja se presentó ante un cónsul en la embajada estadounidense en Bogotá nueve meses después.

Ahí es donde el mayor obstáculo surgió por primera vez.

La cónsul, que estaba al tanto de la prohibición de 10 años de no poder regresar a Estados Unidos, pidió que llenaran el formulario I-212, una solicitud titulada Permiso para Volver a Solicitar Admisión a Estados Unidos Después de una Deportación.

La pareja dijo que presentaron la petición en febrero del 2012, pero no está claro si la enviaron a la oficina correcta. Sin embargo, Bruce Eckel insiste que siguió las instrucciones correctamente porque éstas dicen que el formulario debe ser enviado a la oficina con jurisdicción sobre el lugar donde tuvo lugar el proceso de deportación.

Por ahora, tienen la esperanza de que la publicación de su historia haga que las autoridades de inmigración aceleren la aprobación del caso.

Una funcionaria del Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS), dijo que su agencia no podía discutir detalles del caso debido a leyes de privacidad.

“Pero USCIS decide cada caso por sus méritos y los requisitos de la Ley de Inmigración y Nacionalidad”.

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