Suenan las ‘cacerolas’ de Miami en apoyo a un recuento de votos en Venezuela

04/18/2013 1:45 AM

05/12/2013 3:07 PM

Con cacerolas, ollas, sartenes y cucharones en mano, más de 3,000 personas se concentraron el miércoles en Doral para protestar de manera pacífica contra la negativa del oficialismo en Venezuela a realizar una auditoría de las recientes elecciones presidenciales.

El masivo reclamo popular denominado “el cacerolazo” se hizo escuchar en la esquina de la calle 36 del noroeste y la avenida 79, la cual se tiñó con banderas tricolores desde las 6 p.m., por mas de cinco horas.

Figuras de la política, activistas comunitarios y artistas se dirigieron a los venezolanos que llegaron multitudinariamente al restaurante Arepazo 2, un equivalente al Versailles de los cubanos en Miami.

La ex magistrada del Tribunal Supremo de Justicia, Gisela Parra, demandó que las autoridades gubernamentales de Venezuela organicen un nuevo conteo de los votos y “dejen de lado la actitud intransigente”.

“En Venezuela debe restablecerse la cordura y las autoridades deben de escuchar el pedido del pueblo y acceder a un reconteo”, manifestó Parra. “Estamos convencidos que [Nicolás] Maduro no aguantará en el gobierno por su incapacidad para hacerle frente al deterioro económico, político y social en Venezuela”.

Dirigiéndose al público, la ex Miss Universo, Bárbara Palacios, enfatizó que el gobierno venezolano debe respetar el clamor del pueblo y no perpetuarse en el poder.

“Creo en una Venezuela libre, con democracia y justicia, y con equilibrio de poderes”, dijo Palacios. “Es doloroso que la ambición política haya llevado a nuestro país a esta situación”.

La periodista Lourdes Ubieta destacó el “cacerolazo” de Doral como una demostración de la firmeza de la comunidad venezolana del sur de la Florida en apoyo al movimiento opositor que lidera Henrique Capriles.

“Cada día somos más y todos estamos de pie y de frente”, dijo Ubieta. “Y seguiremos así hasta que tengamos el reconteo. No nos vamos a cansar, y la gente seguirá saliendo con sus cacerolas a protestar”.

Susie Cardozo, una venezolana de 72 años y que reside en Doral, dijo que se sumó al cacerolazo por su indignación ante las evidencias de un presunto fraude electoral.

“Lo que ha ocurrido en Venezuela es un robo”, criticó Cardozo. “Siento tristeza y frustración porque los venezolanos merecemos respeto. Lo único que estamos reclamando es que vuelvan a contar los votos”.

Acompañada de varias amigas, la caraqueña Liliana Quintero llegó con sus ollas desde Weston.

“Vengo para apoyar a mi país, porque nos están cometiendo el peor fraude electoral de nuestra historia”, dijo Quintero, quien trabaja en una escuela primaria.

Por su parte la coordinadora electoral en Miami de la Mesa de la Unidad Democrática, Beatriz Olavarría, resaltó el sacrificio de los exiliados venezolanos para sumarse a la “lucha democrática” y trasladarse masivamente a Nueva Orleans para participar en los comicios del domingo pasado.

El Consejo Nacional Electoral (CNE) de Venezuela decidió que los votantes adscritos al consulado de Miami voten en Nueva Orleans. La sede diplomática en Miami fue cerrada por orden del fallecido presidente Hugo Chávez ante la decisión del Departamento de Estado de Estados Unidos de expulsar a la cónsul Livia Acosta.

“Hemos tenido todo en contra, pero hemos respondido masivamente, con dignidad a pesar de los obstáculos”, dijo Olavarría. “Por eso nos indigna que nos quieran robar las elecciones de esta manera”.

Olavarría hizo además un llamado a las organizaciones internacionales y a los gobiernos democráticos del mundo a no reconocer a Maduro como presidente hasta que se efectúe una auditoría electoral.

“Los gobiernos deben respetar la voluntad popular”, dijo Olavarría. “No es posible que alguien se proclame presidente en base a elecciones fraudulentas. Eso es mundialmente inaceptable”.

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