IVETTE LEYVA MARTINEZ: Nostalgias del porvenir
Ya era hora: la industria de la nostalgia también ha empezado a evolucionar en Miami.
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Ya era hora: la industria de la nostalgia también ha empezado a evolucionar en Miami.
Pronto hará medio siglo desde que Fulgencio Batista abandonó Cuba aquella madrugada primera de 1959. También pasan treinta y cinco años desde su muerte en España. Y hace ya décadas que nadie --tampoco, naturalmente, la oposición interna en Cuba-- reivindica la figura del último presidente de la Cuba prerrevolucionaria. Pero desde La Habana, sin embargo, el fantasma de Batista se agita una y otra vez, como si fueran incapaces de desprenderse de un pariente próximo. Demasiado próximo.
La historia oficial de la revolución cubana, esa que en las últimas cinco décadas se ha enseñado en las escuelas de la isla y se ha publicado en Granma y Juventud Rebelde, es un relato simple, maniqueo y mesiánico. Su argumento central es que el socialismo --partido único, economía de estado y poder indefinido de una misma persona-- era la voluntad no de una reducida élite comunista, sino de la ''nación...
M adrid -- Sobre los escombros de las casas pobres y sobre la colchoneta vegetal de los árboles muertos por el paso de dos huracanes, en Cuba, las parcelas más amplias de la población --que estaban paralizadas en la pobreza-- han comenzado a caminar hacia atrás en un proceso regresivo hacia la nada.
La derrota de la Brigada 2506 en Playa Girón, el 19 de abril de 1961, ha sido presentada, en la historia oficial, como una victoria del ''socialismo cubano'' contra el ''imperialismo yanqui''. Esa construcción simbólica del poder distorsiona, por lo menos, tres fenómenos de aquella primavera:
El 16 de abril de 1961, cuando Fidel Castro declaró ''el carácter socialista'' de su gobierno, frente al cementerio Colón, otra revolución triunfó en Cuba: la revolución comunista. A diferencia de la que triunfó en enero del 59, esta revolución no se había producido contra, sino desde, el poder. A fines de 1960, la economía cubana comenzaba a estar en manos del Estado, los medios de comunicación...
Desde el 16 de febrero hasta el 26 de julio de 1959 Fidel Castro ejerció, con evidente malestar, las funciones que corresponderían a un primer ministro bajo un régimen semiparlamentario, como el que establecía la Constitución del 40. Sólo que entonces las instituciones representativas y judiciales de la república estaban siendo abandonadas y el único balance al poder de Castro era el presidente Urrutia y los ministros...
En las últimas treinta páginas del primer número de Bohemia, en enero de 1959, se reprodujo una cronología de las muertes políticas producidas entre marzo de 1952 y diciembre de 1958 en Cuba. El artículo se titulaba ''Más de veinte mil muertos arroja el trágico balance del régimen de Batista'', pero si se cuentan, uno a uno, los muertos mencionados, no pasan de 600. Las víctimas registradas...
Lo que triunfó el 1 enero de 1959 ¿qué fue? ¿Qué expectativas de cambio político se reflejaban en las emociones de aquel día? ¿Qué entendían por revolución los primeros revolucionarios? Un repaso de los principales periódicos de la isla (Diario de la Marina, Prensa Libre, El Mundo, Información, Avance) entre el 1 y el 8 de enero de 1959 y, sobre todo, una...
La historia se repitió y no precisamente como farsa. Cuando Alberto Lamar Schweyer, un contrarrevolucionario nacionalista --que también los hay--, trató de explicarse la caída de Gerardo Machado, en agosto de 1933, habló del malestar de la clase media, de la formación de un nuevo ejército y de la intromisión de Estados Unidos. Esa idea del libro Cómo cayó el presidente Machado (1934) podría ser la clave para entender lo que sucedió en diciembre del 58 en Cuba: entonces también hubo una clase media inconforme, un nuevo ejército, un dictador abandonado por Washington y una revolución popular y bien vista en Estados Unidos.
El 23 de diciembre de 1958, mientras caían, una a una, las ciudades villareñas en poder de los rebeldes (Fomento, Placetas, Cabaiguán, Remedios, Sancti Spíritus), Fidel Castro recibió en su comandancia, entonces ubicada en Maffo, una comunicación de los coordinadores habaneros del 26 de Julio. En ella le decían que durante una reunión con Florentino Rosell Leyva, jefe del Cuerpo de Ingenieros y responsable de...
Para hacernos una idea del formidable respaldo que la sociedad civil y las élites cubanas dieron a la revolución tan sólo habría que repasar la lista de más de cuarenta asociaciones cívicas que, en marzo de 1958, pidieron la renuncia de Batista, desconocieron las elecciones y, encabezadas por el Decano del Colegio de Abogados, José Miró Cardona, entraron en contacto con Fidel Castro. Ganada buena parte de la clase...
El antecedente de Fulgencio Batista, quien con un nuevo ejército controló la república durante veinticinco años, le sirvió a Fidel Castro para hacer de la guerra un método de oposición política. Si hubiera que señalar el momento en que el ejército rebelde y sus máximos jefes se convierten en los actores centrales de la oposición a Batista, diríamos que fue el verano de 1958.
Los guerrilleros de las montañas y los clandestinos de las ciudades no fueron los únicos que se opusieron al gobierno de Fulgencio Batista. También lo hicieron, con métodos pacíficos y electorales, los líderes y miembros de los dos principales partidos opositores: el Auténtico y el Ortodoxo. En los primeros meses de 1958, la crítica al régimen del 10 de marzo era predominante en la opinión...
La revolución cubana fue un movimiento social y políticamente heterogéneo que surgió como reacción al golpe de Estado de Fulgencio Batista el 10 de marzo de 1952. La vía violenta elegida por sus diversos líderes --Prío, Castro, Echeverría, García Bárcena, Barquín, San Román-- no sólo era un componente de la cultura política insular desde...
En su ensayo "Mirabeau o el político", José Ortega y Gasset señalaba que había dos tipos de políticos en la historia: el "cesarista" o "napoleónico", que identifica la razón de Estado con el poder personal, y el "magnánimo", que reconoce y concilia intereses contradictorios en aras del bien común. Mirabeau, un personaje poco conocido si se le coloca junto a Napoleón o Bismarck, fue, según Ortega, quien inventó "en pocas horas la política del siglo XIX, la de la monarquía constitucional". En la revolución cubana, Fidel Castro personifica al primer político y Frank País al segundo.
De todos los capítulos de las leyes de inmigración de EEUU el más generoso, expedito y de mayor aplicación ha sido, y probablemente seguirá siendo por muchos años, la archiconocida Ley de Ajuste Cubano(Cuban Adjustment Act), técnicamente designada como Pub. L. 89-732 del 2 de noviembre de 1966.
En el verano de 1957 los líderes del 26 de Julio y la Resistencia Cívica en La Habana y Santiago de Cuba mostraban preocupación por el creciente caudillismo militar que asumía Fidel Castro desde la Sierra Maestra. También les inquietaba la ausencia de una plataforma ideológica clara y presentable ante la influyente opinión democrática de la isla. En sus cartas, Frank País, Faustino Pérez, Armando Hart, Enrique Oltuski y Carlos Franqui criticaron esa indefinición y alguno de ellos cuestionó los fusilamientos en la Sierra, que provocaron el único reportaje desfavorable en Bohemia, y el contrastante apoyo de Castro a líderes gangsteriles y corruptos de la clandestinidad, como René Rodríguez.
¿Por qué atacar al exilio histórico enquistado en sueños del pasado y su nostalgia? ¿Por qué seguir la guerra contra esa generación que ya se acaba y por tanto ya no podrá colaborar en el futuro renacimento de Cuba? ¿Por qué seguir criticando los métodos antiguos? ¿De qué sirve? ¿Para qué gastar dinamita en Mozambique? ¿Dónde están los métodos nuevos? ¿Las ideas nuevas? ¿Los nuevos ideales? ¿Las propuestas refrescantes que puedan llevarse a cabo para modificar las condiciones no sólo futuras, sino actuales, de la isla perdida en agonías, desgastes, repuestos y repeticiones?
Casi medio siglo después del triunfo de la revolución castrista, el destino de Cuba no deja de ser un contrasentido, un rompecabezas difícil de reconstruir y mucho más complejo de predecir. Nueve meses después de que el dictador Fidel Castro cediera el poder a su hermano Raúl por motivos de salud, nadie puede asegurar que Fidel regrese, que Raúl siga la misma trayectoria autoritaria o se atreva a modificar el régimen...