• Salir
  • Centro de Membresía

JORGE SALAZAR-CARRILLO: La crisis económica cubana

En los países comunistas hay que desentrañar su comportamiento económico pues los reportes que publican están preñados de agitación y propaganda (agit-prop). Por ello yo siempre hago una distinción especial entre las cuentas económicas (producto interno bruto, índices de precios, balances internacionales, etc.) de las economías occidentales desarrolladas (en donde todo se sabe) y los cuentos económicos nacionales de los países comunistas (en donde todo se oculta).

Por ello en el libro que edité recientemente junto con el Dr. Antonio Jorge, El futuro de la economía cubana, auspiciado por el Colegio de Economistas de Cuba (fundado en 1956) y publicado por la Universidad de Miami, el balance de comercio de Cuba lo estimé novedosamente a través de las estadísticas de sus socios comerciales. Y más recientemente, examinando los cuentos nacionales cubanos he descubierto que cada médico cubano que trabaja en Venezuela se considera una exportación de $100,000 anuales. Y junto con otros he notado que los servicios gubernamentales en la isla (?) se estiman a valores de venta (?) y no basados en los costos de producirlos (salarios, compras de bienes y servicios, etc.) como en el resto del mundo. La Economist Intelligence Unit estima que solamente este último factor infla arbitrariamente las cifras del producto interno bruto cubano (PIB) en alrededor de 4 por ciento anual.

Pero ya los economistas que aceptan estos datos agit-prop, que son casi todos, incluyendo los de la CIA, parecen haber olvidado la gran sorpresa económica después del derribo del muro de Berlín. Entonces se consideraba que la Alemania del Este era la décima economía del mundo en tamaño. Pero cuando hubo que ser realistas en el momento de la reunificación alemana, este estimado se tuvo que reducir en casi el 75 por ciento. Lo mismo sucedió con la antigua Unión Soviética cuyo PIB, estimado por la misma CIA como entre el 70 al 80 por ciento del de la economía americana, en realidad resultó comparable al de Italia.

El error más egregio de casi todos los cubanólogos es caer en la cristalina trampa de evaluar el PIB cubano usando el CUC ``convertible''. Pero sucede que el chavito sólo es convertible en otro chavito. Si utilizamos los pesos cubanos valuados en las casas de cambio a más de 20 por uno, el PIB agit-prop se desploma en más del 95 por ciento.

En medio de esta densa neblina, el tema del día es cuán grave es la evidente crisis económica que Cuba ya lleva un año sufriendo. ¿Sería mayor que la del periodo especial en tiempos de paz-opción cero que se inició hacia finales de 1992? ¿O aquella que todos olvidan de finales de 1960 con las restricciones parciales al comercio con Estados Unidos, a raíz de las expropiaciones de propiedades americanas en la isla?

Todavía es muy preliminar una respuesta, ya que la presente crisis no ha tocado fondo. Pero utilizando las estadísticas más confiables para Cuba, las importaciones de otros países de los productos cubanos, la disminución 1960-61 fue de 23 por ciento. De 1992 al 1993 el desplome fue del 37 por ciento. Y el del 2007 al 2008 yo lo estimo en un 48 por ciento, aunque todavía no están disponibles las estadísticas del comercio con la isla que hacen terceros países.

in embargo, para colocar las crisis en sus perspectivas debemos ampliar el análisis con otras consideraciones que en el pasado ya fueron aparentes, pero que en la contracción actual desconocemos. La caída de los 1960 se extendió por un quinquenio y del 1958 al 1962 representó una contracción del 45 por ciento. El desmoronamiento de los 1990 demoró de 1989 a 1993 y consistió en un declivio de 76 por ciento. Habría que vislumbrar qué acontece en el decorrer de los años 2008-2012 para dar una respuesta definitiva. Pero todo parecería indicar que las consecuencias no serán tan graves como cuando ocurrió el desmerengamiento del bloque soviético. Aunque sí más serias que cuando se produjo el alejamiento de la economía americana.

¡Sea la primera persona en comentar sobre este artículo. Haga clic en la barra de 'Agregar Comentario'.


El Nuevo Herald se complace en ofrecerle a sus lectores la oportunidad de compartir experiencias e intercambiar observaciones sobre lo que publicamos diariamente en nuestra edición digital.

Los instamos a participar en nuestros debates de manera abierta y franca, pero sin hacer juicios hirientes o fuera de orden. Nos reservamos el derecho a eliminar las opiniones que no cumplan estas normas. Algunos de las comentarios que usted hace pueden ser reproducidos en el diario impreso o en otras páginas de nuestro sitio.

Muchas gracias por compartir sus puntos de vista.

Para hacer comentarios debe registrarse en elNuevoHerald.com la primera vez. Lo que escriba estará debidamente identificado con su nombre de usuario. ¿Todavía no se ha registrado? Clic aquí -- para hacerlo ahora mismo.

  • Videos