Dora Amador
Será el día del gran acontecimiento, el día de la Anunciación, 26 de marzo a las 5 y media de la tarde, cuando Su Santidad Benedicto XVI oficie la Santa Misa en la Plaza Antonio Maceo de Santiago de Cuba. Es un día grande para la Iglesia en que los católicos celebran la encarnación de la Palabra de Dios. “Cristo no es el signo de una vaga dimensión religiosa, sino el lugar concreto en el que Dios hace plenamente suya, en la persona del Hijo, nuestra humanidad. Con él, el Eterno entra en el tiempo, el Todo se esconde en la parte y asume el rostro del hombre. Esta kénosis –se dice de Jesucristo que se vació a sí mismo, asumiendo la forma de vida humana que es propia de los demás hombres y haciéndose obediente al Padre hasta la muerte de cruz– de Dios, hasta el “escándalo” de la cruz, puede parecer una locura para una razón orgullosa de sí. En realidad, es fuerza y sabiduría de Dios para cuantos se abren a la sorpresa de su amor”. (Discurso de Juan Pablo II a los profesores universitarios en Roma, El misterio de la Encarnación abre al hombre a una esperanza que no defrauda, 9 de septiembre de 2000).