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Columnas de Opinión sobre Cuba  

José Obdulio Gaviria

Hace muchos años disfruté de una obra maestra en el cine Cárdenas de mi pueblo. La película me llegó. La trama se desarrollaba durante la Segunda Guerra Mundial. Era un acorazado norteamericano que estaba en el Pacífico y debía mantenerse fondeado sin moverse en los mismísimos infiernos. Lo cual provocó primero nerviosismo, disgusto e histeria a bordo, y cuando estaba a punto de estallar un motín, al contralmirante del navío se le ocurrió una idea genial, comenzó a construir un velero bellísimo con madera barnizada y pulida, y velas rojas, y entonces la tripulación, en vez de odiar al contralmirante, comenzaron a odiar el velero. Eso ocurre frecuentemente en política. A este pararrayos en psicoanálisis se le llama ``conversión en lo contrario''.

Los líderes auténticamente carismáticos siempre buscan segundos al mando que no sean simpáticos. El político que inventó crear pararrayos políticos fue Napoleón Bonaparte, se rodeó de Fouché y Talleyrand para que el pueblo francés los atacara a ellos, no a él.

Discrepaba de sus subalternos con fiereza, pero los escuchaba. Dicen que lo mismo hizo Felipe González con su mano derecha Alfonso Guerra. También durante 50 años Raúl Castro era el malo y Fidel Castro el bueno. Algunos en Colombia piensan que José Obdulio Gaviria es el pararrayos, o en términos más profesionales, la conversión en lo contrario de Alvaro Uribe.

Cierto que el asesor presidencial sirve como pararrayos del presidente, pero es mucho más que eso. Según Tulio Chinchilla, profesor de derecho constitucional y amigo de ambos de los tiempos prehistóricos, ''él está plenamente identificado con Uribe''. Más expresivo, el ex embajador de Colombia en Italia Fabio Valencia dice: ''José Obdulio es generoso y muy jodido también''. Pero hay algo que nadie discute, este personaje controversial es el más influyente de los autores intelectuales de la política de seguridad democrática de Uribe.

El asesor presidencial también es culto, oye música clásica y lee a Mao Tse-tung y Abraham Lincoln. Pero ideológicamente hablando es una montaña rusa. Intimó en una época con el jefe del M-19 Carlos León Pizarro y le hizo guiños al comunismo. Cuando militó en el socialismo cristiano del cura Camilo Torres iba a misa y se persignaba con la mano izquierda. Un día, el menos pensado, llegó la conversión, y como asesor externo de Uribe en Antioquia encontró el camino de Damasco: la derecha política.

Es responsable de desaciertos murmurados al oído del presidente, pero también de aciertos. Ni con el más mínimo gesto hace una concesión tratando de parecer agradable, asume que por la posición que ocupa no compite en un concurso de popularidad. Lo conocí en su pequeño y sobrio despacho del Palacio de Nariño y en la entrevista que me concedió dos cosas me llamaron la atención: jamás sonrió y fue el único colombiano que me aseguró que la guerra con las FARC se podía ganar militarmente.

También al ser primo hermano del famoso narcotraficante Pablo Escobar Gaviria, circunstancia de la cual no tiene la culpa, hace que amigos dentro del círculo íntimo de Alvaro Uribe, y me consta, lo rechacen pues piensan que su cercanía perjudica al presidente. También a José Obdulio aparte de sus lazos de sangre le provocan problemas sus declaraciones públicas. Es un peleador de raza. Cuando el gabinete de Uribe retrocede él le va arriba a los cuernos del toro.

Ante una marcha el pasado 6 de marzo en Colombia condenando la parapolítica, José Obdulio declaró que el acto estaba convocado por las FARC. Veintidós organizaciones colombianas de derechos humanos lo acusaron de crear un clima de violencia en el país, y 63 congresistas norteamericanos, analfabetos en la política de Latinoamérica, han pedido a Alvaro Uribe que le exija la renuncia. Una cosa que no entiendo, porque ningún congresista norteamericano le pidió nunca la renuncia por sus crímenes ni a Augusto Pinochet ni a Fidel Castro.

No obstante, la historia es una suma de realidades políticas, y el hoy y el ahora del presidente colombiano es que está a la defensiva a causa de acusaciones contra su primo Mario Uribe Escobar y porque sus enemigos están tratando de involucrarlo en la matanza de El Aro. En los tiempos de crisis, pobres cosechas o guerras, los aztecas inmolaban ante el dios Huitzilopochtli una víctima propicia como signo de purificación. Una princesa idumea, la famosa Salomé, por motivos puramente políticos después de una danza magistral le pidió a su padrastro Herodes Antipas la cabeza en bandeja de plata de San Juan Bautista, y este se la concedió.

Las presiones en las próximas semanas sobre Alvaro Uribe van a ser cada vez más fuertes y se rumora en Bogotá que ellas se atenuarían si ofrece en bandeja la cabeza de José Obdulio Gaviria. Hay quienes opinan que lo va a hacer por razones de estado, yo creo otra cosa.

nicop32000@yahoo.com