Los vivos y los muertos
Así tituló Fidel Castro la reflexión donde hacía referencia a la sustitución del ministro de Educación cubano, Luis Ignacio Gómez. Resultó interesante como el casi extinto comandante, desde su posición de ciudadano común, haya influenciado en esta determinación, pues como él mismo dijera: ``Asumo, por tanto, la responsabilidad plena por esta decisión''.
No sé hasta qué punto el anciano convaleciente esté a la cabeza del gobierno cubano, más aún cuando se especula de una posible demencia senil. Pero si decidió sustituir a Luis Ignacio, ¿cómo es que no hizo nada cuando el actual gobernante Raúl anunció las ciertas libertades que le otorgaba al pueblo cubano, como el logro de que los cubanos puedan hablar mediante un teléfono celular? Hasta confesó en dicha reflexión que había propuesto a ciertos militares para miembros del Consejo de Estado.
En realidad no creo que Fidel esté en condiciones de tomar este tipo de decisiones. Sí creo que se está utilizando su persona para cubrir los posibles errores que se puedan cometer en esta etapa de cambio experimental dentro de la cúpula cubana. En pocas palabras, tienen un parche para cuando salga el hueco. Así está el convaleciente, así ha quedado en este papel asignado, ya no cuenta para nada, sólo para poner su firma en algunas reflexiones que posiblemente alguien escribe desde su propio buró en La Habana.
Noel Cruz
Por e-mail