Nostálgicos bolcheviques desobedecen al Kremlin
By IGNACIO ORTEGA / EFE
MOSCU
El aniversario de la Revolución Bolchevique de 1917 dejó de ser fiesta estatal en el 2005, aunque miles de nostálgicos de la Unión Soviética y descontentos con la situación actual siguen celebrándolo cada año en señal de desobediencia civil contra el Kremlin.
``No soy miembro del partido, pero soy comunista por convicción. Si los campesinos y obreros no se hubieran levantado en 1917, aún seríamos esclavos'', afirmó el sábado Alexandr Buzgalin, profesor en la Universidad Estatal de Moscú, la más prestigiosa de Rusia.
Buzgalin fue una de las miles de personas que participaron en la marcha organizada en Moscú por el Partido Comunista y otras organizaciones de izquierda para conmemorar el 92 aniversario de la Revolución de Octubre, según el calendario juliano.
Los manifestantes, que se congregaron en la céntrica plaza Teatrálnaya, frente al Teatro Bolshói y cerca del Kremlin, se niegan a reconocer como fiesta nacional el Día de la Unidad del Pueblo, que se celebra cada 4 de noviembre desde el 2005.
Las autoridades eligieron esa fecha porque se considera que en ese día de 1612 comenzó la expulsión de los invasores polacos de Moscú, acontecimiento que para los historiadores rusos marcó el renacimiento de Rusia como Estado.
No obstante, figuras tan dispares como el último dirigente soviético, Mijaíl Gorbachov, o la veterana activista soviética y rusa, Ludmila Alexéyeva, han criticado esa fiesta al considerarla un invento de las actuales autoridades.
``Yo no tengo nada que celebrar ese día'', señaló Gorbachov, mientras Alexéyeva declaró que la nueva festividad era una ``absoluta tontería''.
El partido del Kremlin, Rusia Unida, y su filial juvenil ``Nashi'' (Los nuestros) aprovechan cada año la fiesta nacional para organizar masivas acciones patrióticas, pero la fiesta no ha cuajado entre la población.
Más de un 60 por ciento de los rusos se tomó este miércoles el día libre por obligación, pero no celebró nada especial, en su mayoría por desconocer qué es lo que se celebra en realidad.
Los rusos aún recuerdan quiénes fueron los héroes más destacados de la Gran Guerra Patriótica (como se conoce en Rusia a la Segunda Guerra Mundial) contra los nazis o los artífices de la construcción del Estado soviético, y siguen felicitándose mutuamente cada 7 de noviembre.
Pero pocos han oído hablar de Kuzma Minin y Dmitri Pozharski, quienes en 1612 organizaron las milicias populares que expulsaron de Moscú a los invasores polacos, y en cuyas tumbas en la Plaza Roja las autoridades depositan cada año, sin falta, ofrendas florales.
``La revolución bolchevique es un acontecimiento histórico, pero las autoridades lo ignoran. La política de los actuales líderes rusos es antisocial'', señaló Buzbalin, de 55 años, que abogó por ``un nuevo socialismo que saque a Rusia del atolladero''.
El líder comunista, Guennadi Ziugánov, que abandonó la Duma en señal de protesta por el fraude electoral en los comicios municipales, arremetió al término de la marcha contra el Kremlin y su política de gasto durante la crisis.
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