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Liga de fútbol es una salida para hispanos sin techo

NUEVA YORK

Con tan sólo 19 años, Carlos Hernández tenía un futuro incierto: dormía bajo un puente o en un parque, se duchaba en casa de sus amigos y estaba deprimido.

Lo único que distraía al inmigrante mexicano era patear un balón de vez en cuando. Hasta que el entrenador de un equipo de fútbol local se le acercó un día en un parque de Los Angeles y empezaron a hablar.

``Me llevó a un shelter (hogar para indigentes). Me ayudó. Poco a poco empecé a salir de la situación'', dijo Hernández, que el mes pasado viajó a Milán para jugar en el campeonato mundial de indigentes de distintos países.

Hernández -- cuyos padres se separaron cuando él era niño -- forma parte de las docenas de hispanos de todo el país que se han unido a la liga de Street Soccer USA para gente sin techo. A través del deporte y de una red de voluntarios y trabajadores sociales afiliados a la liga, muchos de los indigentes son ayudados a superar problemas, salir de la miseria e intentar llevar una existencia normal, con un trabajo y un hogar.

Hernández, de 21 años, vive ahora en casa de sus tíos, trabaja media jornada en una estación de lavado de vehículos y ha empezado a estudiar en una pequeña universidad de Pasadena, en California.

``Lo que agradezco a todo esto es no haber caído en los vicios'', dijo Hernández durante un homenaje en Nueva York a los jugadores del equipo estadounidense escogidos para competir en el torneo mundial de las ligas de fútbol para indigentes.

La liga, fundada en 2004 en Charlotte, Carolina del Norte, por un trabajador social, se encuentra ya en 16 ciudades y asegura que ha ayudado a 700 personas sin techo a superar problemas de abuso de sustancias, de salud mental, a encontrar un empleo a jornada completa o a sacarlos de la calle.

Los hispanos representan más del 40 por ciento de los jugadores de la liga, pero algunas ciudades, como Los Angeles, son más del 80 por ciento, según calcula una portavoz de la organización.

``El fútbol forma parte de su cultura'', explica Lawrence Cann, fundador y presidente de Street Soccer USA. ``Cuando tienen problemas con el lenguaje y las cosas no les va bien, el hecho de saber jugar al fútbol les hace sentir bien. Ves cómo mueven la pelota y cómo cambian de repente''.

Pero no se trata tan sólo de jugar a fútbol.

Street Soccer USA se asocia a organizaciones locales que se dedican a ayudar a gente pobre. En Nueva York la liga se ha afiliado con la organización Help USA, y usa sus instalaciones para los partidos de fútbol, mientras que en Charlotte lo ha hecho con el Urban Ministry Center.

El entrenador de cada equipo es un trabajador social que forma parte de estas agencias y que recibe un manual diseñado para atender las necesidades de los jugadores. Es ayudado además por una red de voluntarios que hace de todo: desde ayudar a un inmigrante a llenar formularios migratorios o su solicitud de inscripción a una universidad, a asesorarle para encontrar un sicólogo, a acompañarle a una reunión de alcohólicos anónimos.

Los entrenadores -- llamados mentores -- proponen a los jugadores cumplir con ciertos objetivos en un plazo de tres, seis y 12 meses, en los cuales pueden conseguir desde un título de educación secundaria hasta un empleo, dependiendo del caso.

El fútbol es usado como un vehículo para intervenir en la vida de un indigente, una idea que ya ha tenido éxito en el extranjero antes.

Street Soccer USA organiza un campeonato nacional y participa en la copa mundial desde 2005. Cann considera que el deporte ``genera una relación de confianza''.

``A nadie le gusta no tener un sitio donde dormir. La gente se une porque quieren hacer algo positivo, así que buscamos y seguimos a esta gente que quiere cambiar su situación e iniciamos esa relación de confianza. Una vez empiezas a jugar fútbol con alguien, tu relación con esa persona cambia para siempre'', explicó Cann.

El fútbol motiva y, después o antes de un partido, los mentores de cada equipo hablan con sus jugadores.

``Jugar al fútbol les facilita planificar un poco su vida'', dijo Cann.

Un 13 por ciento de las personas sin techo en el país son hispanas, mientras que un 42 por ciento son negros y un 39 por ciento blancas, de acuerdo al National Law Center on Homelessness and Poverty. La organización señaló que 3,5 millones de personas -- 1,3 millones de niños -- son propensos a convertirse en indigentes en un momento dado.

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