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Séptimo Día  

Cuba: ambiguas expectativas, dura realidad

Especial para El Nuevo Herald

El punto crucial del viraje económico se ha identificado en lograr la motivación de la fuerza de trabajo, ajustar los salarios y los precios a las realidades, buscar ofertas reales de consumo para la demanda, tratando de que desaparezca una oferta inalcanzable, virtual y confusa (el CUC y el peso desvalorizado) y una demanda que sólo permanece potencial. La entrada en el escenario de formas de propiedad alternativa (vivienda, agricultura) encuentra oposición entre los viejos adictos al centralismo de otrora.

El modelo raulista que comienza a implementarse en el agro, conlleva una profunda descentralización administrativa, que desmonta la concepción centralizada que ha primado durante casi cinco décadas. Mientras programa la fusión de organismos centrales del aparato estatal en busca de efectividad, descentraliza al Ministerio de la Agricultura a nivel municipal, creando delegaciones para otorgar tierras y producir más viandas y vegetales.

Otra de las medidas es la mejora a los precios de acopio en las viandas y vegetales; por ejemplo, a cada productor de leche por cada litro que entrega ya se le están dando dos centavos de peso convertible que los puede utilizar en las tiendas para campesinos.

Paralelamente ha autorizado la concesión de créditos y tierras a las cooperativas más productivas. Ha comenzado la entrega directa e indirecta de medios e instrumentos de trabajo a los campesinos y cooperativas; se han abierto, nuevamente, las otrora Tiendas del Pueblo para los campesinos, las cuales ofertan a crédito (respaldados por la eventual futura producción y nominados en pesos cubanos) herramientas, herbicidas, utensilios, ropa, botas y otros suministros.

A partir de su ascenso como presidente, Raúl Castro ha desechado la noción de que la solución estribaba en el ''perfeccionamiento empresarial'', en los arcaicos modelos de Carlos Lage de esfuerzo y ahorro, y en la vieja idea de que las empresas estatales respaldadas por el Partido Comunista serían capaces de acometer la tarea.

En la prensa ya se relatan historias de campesinos a quienes se otorgan tierras por encima de las cinco caballerías limitadas por la Segunda Ley de Reforma Agraria, a los que se les permiten empleados asalariados, accesos a créditos bancarios e inversiones básicas. Según el representante de la firma española Reductores Cuñat se están instalando con premura máquinas de riego en todas las provincias.

La prensa destaca como ejemplo a un campesino privado productor lechero de San Antonio de los Baños, dueño de 48 vacas y toros, que va a recibir dos caballerías adicionales de tierra, que ya cuenta con dos empleados, y el banco le va a conceder un préstamo de 100,000 pesos cubanos, pagadero en cinco años, para comprar más ganado. Se relata también el éxito de un productor de ajo en Lajas, el cual en 2.5 hectáreas cosechó 2,000 ristras de ajo que le representan 600 mil pesos cubanos.

El que la producción sea un objetivo estratégico explica que se favorezcan con premura inversiones extranjeras en todas y cada una de las producciones agropecuarias. La titular de Inversiones Extranjeras, Martha Lomas, reconoce que están en estudio inversiones en la producción de arroz y la ganadería, y que se está buscando financiamiento para el sector agrícola. Asimismo destaca la reciente visita a la Isla de la delegación holandesa del Grupo Rabobank, el principal banco financiero cooperativo de Holanda, especializado en el sector agroalimenticio.

Esas reformas y la medida de descongelar prohibiciones como el acceso de los cubanos a los hoteles, equipos electrodomésticos, computadoras, teléfonos móviles, sin dudas tienen dos aspectos: un golpe político efectista de ''descompresión sicológica'' en la población, para llevar la idea de que existe un compromiso por elevar el consumo y nivel de vida, así como la búsqueda inmediata de más dinero fuerte desde el exterior para la compra urgente de alimentos.

El plan estriba en suplantar la importación de alimentos ($1,800 millones) e ir reinvirtiendo ese dinero en la producción agropecuaria, para alcanzar incluso cotas exportables, y destinarlo a la urgente financiación del transporte y la construcción de viviendas.

Asimismo, los directores de las grandes empresas han solicitado mayor autonomía para poder ser rentables. La centralización financiera y operativa en ministerios e institutos es una camisa de fuerza que les impide ser rentables. El gobierno revista también el tema de las licencias de particulares, que legalice a los trabajos semiclandestinos y se especula la introducción de un proceso de privatización de la pequeña y mediana empresa.

La nueva política raulista en el ámbito cultural evitó que este sector se convirtiera en un punto conflictivo, algo que parecía en ciernes a partir de la ''guerra de los email'' surgida tras la reaparición de los ''comisarios'' en la televisión nacional. Todo indica que los intelectuales le están brindando apoyo. Llama la atención la elección de Miguel Barnet al frente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), un creador otrora calificado de ``problemático''.

La propuesta de Eusebio Leal en la asamblea de la UNEAC, que en definitiva era una nueva definición de lo ''cubano'', hay que contraponerla a la excluyente y discriminatoria que trató de precisar por su parte el canciller Felipe Pérez Roque.

En el congreso de la UNEAC los intelectuales arremetieron contra la pobre programación televisiva, pusieron el dedo en la llaga de la educación, pidieron el cambio de las normas de propiedad intelectual para percibir el resultado de sus creaciones, y la eliminación de las burocráticas agencias estatales intermediarias, que para controlarlos aparentan que los representan, y que se quedan con el margen mayor de los derechos autorales. De hecho, aunque sin mencionarlo, fue un cuestionamiento total de las políticas de Fidel Castro en estos sectores.

Las relaciones internacionales

El que ya no se proyecta a Cuba como un actor internacional, sino sumida en sus problemas isleños, marca una diferencia con su hermano mayor, algo que se percibe en toda la Isla, y que introduce expectativas. Sobre todo, cuando la presencia de Fidel es cada vez más remota y abstracta.

El distanciamiento del gobierno cubano en el affaire Colombia-Venezuela-Ecuador no pudo ser más evidente, manteniendo solamente una escurridiza posición de ''apoyo'' formal, y nunca ''quemando naves'' a favor del presidente Hugo Chávez.

Raúl sigue una estrategia que no cierra totalmente las puertas a una negociación con Washington, aunque no hace descansar sus planes de gobierno en esta posibilidad. Si bien hasta ahora nada ha hecho para agraviar públicamente a Estados Unidos (y es notoria la disminución de las manifestaciones y la retórica antinorteamericana), nunca va a dar el primer paso, en espera de que lo dé su contrario. Irónicamente, es la misma actitud que prevalece en Washington. Ambos esperan a que el otro asuma el primer paso.

Se han anunciado extraoficialmente reformas migratorias como la eliminación del permiso de salida, mayores facilidades a los que regresan, permitir la salida de menores, prórroga del tiempo que un nacional puede estar fuera del país. La aspiración mínima de Raúl con Estados Unidos sería un retorno a las políticas migratorias y de remesas anteriores a las establecidas cuando se acercaban las elecciones presidenciales del 2004, a la que se agregarían el turismo de sus nacionales y mayores flexibilidades para el comercio, fundamentalmente en cuanto a las modalidades de pagos y financiamiento de las compras, así como a las inversiones petroleras en la cuenca del Golfo de México.

Pedro Alvarez, director de Alimport, declaró recientemente que si el embargo norteamericano fuera eliminado, el comercio de bienes y servicios entre los dos países pudiera ascender a un monto de $21,000 millones en cinco años, creando infinidad de puestos de trabajo en ambas orillas del conflicto.

Los sectores de la disidencia, del exilio y de la administración norteamericana, tanto demócratas como republicanos, están divididos. Una parte pregona que nada ha sucedido ni va a suceder; otro sector mantiene la certeza del comienzo de algunas reformas económicas y de aplicación gradual. La disyuntiva norteamericana sigue siendo continuar presionando por la democracia como condición previa para normalizar las relaciones o eximir a Cuba basándose en la idea de que ya es diferente.

Muchos factores políticos del exilio cubano (representados en el Secretario de comercio, senador y congresistas, y organizaciones políticas) siguen apoyando una posición de mantener la cero negociación o relación, convencidos del rápido e inevitable desplome de toda la estructura totalitaria a manos del pueblo, la disidencia y la presión internacional, y la incapacidad y no deseo por parte del nuevo equipo en La Habana de introducir reformas que promuevan la democracia.

Aunque moralmente es acertada y justa esta posición, los resultados prácticos no se han podido materializar. Las posiciones que en los últimos tiempos se han expresado respecto a la relación insular con el exilio ''no-intransigente'', reflejan la convicción de Raúl de que un cambio de política, una apertura del diapasón hacia los exiliados no causaría problemas políticos.

Ante la frialdad de Washington, Raúl ha desarrollado una ofensiva para la búsqueda de aliados económicos, de tecnología, de inversiones y de mercado. Punto a destacar es el acercamiento a países productores de petróleo, que han sido aliados geopolíticos anteriormente, como Angola, Azerbaiyán, Ucrania, Rusia, Guinea Ecuatorial y Mauritania.

A pesar de que la relación de Venezuela con Cuba no tiene el tono de hace un par de años, Raúl no se ha desmarcado en materia económica; prueba de ello es la enorme inversión venezolana en la refinería de Cienfuegos y los tanques-depósitos de petróleo en Nuevitas.

Las últimas negociaciones con Rusia fueron voluminosas y se prestó atención especial a las necesidades cubanas en el sector del transporte, otro de los temas estratégicamente sensibles en la población. Asimismo, la visita al nuevo ''tigre asiático'' hindú del apparatchik Fernando Remírez de Estenoz culminó con acuerdos económicos intergubernamentales que elevan sustancialmente el intercambio entre ambos países.

Las expectativas

El poeta Raúl Rivero dijo en una ocasión que los cubanos, siempre hiperbólicos, cuando no hay moral dicen que hay doble moral. Lo mismo sucede en la economía: cuando no hay monedas, se dice que hay doble moneda. Pero no existe la doble moneda, pues ninguna de los dos alcanza para vivir decentemente. Lo que evita la doble moneda es equilibrar la ecuación trabajo-salario, un sistema justo de impuestos y contribuciones. Mientras el Estado siga apropiándose forzosamente del excedente monetario, se mantendrá la corrupción, la bolsa negra, la malversación y el desvío de recursos.

Repartidas de forma ''masiva'' las tierras ociosas, se esperan significativos crecimientos productivos, eliminándose de paso los mecanismos estatales de acopio y distribución, y permitiéndose a intermediarios privados. Tras el despegue agrícola, está planteada una reforma financiera que incremente la capacidad de compra del salario en pesos, con reducción de precios en los productos en divisas. Algo por el estilo se diseña en la órbita turística, tras la eliminación del ``apartheid''.

Se espera que la comercialización libre de los productos agrícolas en los mercados campesinos (oferta y demanda), elimine el sistema de dos mercados: el ''racionado'' y el ''liberado''; es decir, eliminar la cartilla de racionamiento y su falso concepto de ''igualdad''. La subvención de la canasta básica supone un desembolso anual de más de $1,000 millones. Se ha diseñado una compensación de 190 pesos, para las personas de bajos recursos, por el subsidio de los productos de la ``libreta''.

Incluso, algunos disidentes insulares consideran positivas tales medidas. Es por tal que el recién proyecto Agenda lanzado por conocidos disidentes, incluye la posibilidad de un diálogo futuro con el nuevo gobierno, marcando un ajuste táctico importante, e inaugurando un escenario desconocido. La oposición necesita realizar un profundo análisis para diseñar políticas realistas y efectivas que, sin renunciar a los valores democráticos, logren articularse con las aspiraciones de todos los cubanos dentro de la isla.

Raúl necesita reformar el sistema, porque de lo contrario arriesga una explosión social, y lo quiere hacer en un delicado equilibrio, donde puedan ofrecer resultados económicos sin hacer peligrar los resortes del poder político. Raúl conoce que el error de Mijail Gorbachev fue iniciar la reforma con una apertura política controlando la economía, y que el acierto de Deng Xiaoping fue iniciar la reforma con una apertura económica controlando la política.

El entendimiento de facto que se busca con la población es el de un régimen que no cuestione mejorar las condiciones de vida, a cambio de que se permita al raulismo una ventana de tiempo biológico suficiente para reordenar la sociedad y traspasar el liderazgo a nuevas generaciones.