Acusado en el 'Valijagate' portaba credenciales de la inteligencia venezolana

10/02/2008 6:51 PM

10/02/2008 9:52 PM

Un duro golpe probatorio asestó el jueves la fiscalía en el juicio contra Franklin Durán, al mostrar ante los miembros del jurado una chapa que acredita al empresario como comisario jefe de los servicios de inteligencia de la Armada Nacional de Venezuela.

Un agente del FBI desfiló lentamente frente a los miembros del jurado mostrando la credencial número 367 de la Comandancia General de la Armada en la que se veían la foto, el nombre del empresario y una fecha de expiración del documento el próximo año.

Durán está acusado de actuar ilegalmente como agente del gobierno de Venezuela en Estados Unidos para mantener en silencio al hombre de la valija, Alejandro Antonini, respecto al origen y destino de un maletín con $800,000 que le fue confiscado a éste en Argentina en agosto pasado.

Ed Shohat, abogado de Durán, había intentado bloquear la prueba en mociones previas al juicio en las que argumentó que en Venezuela es muy común la expedición de "credenciales honoríficas a ciudadanos prominentes'' no sólo de la Armada sino de los servicios de inteligencia.

"Estas credenciales no reflejan que el individuo a quien le son expedidas tiene una posición oficial en la Armada, sino que son puramente honoríficas en su naturaleza'', explicó Shohat en un escrito a la corte radicado en agosto.

Pero el jueves las objeciones verbales del abogado no fueron aceptadas por la juez del caso, y el gobierno se regodeó leyendo ante el jurado desde la fecha de expedición hasta los números de los teléfonos que aparecen en la credencial para denunciar cualquier fraude que se cometa con ella.

Algunos de los jurados se inclinaron hacia adelante desde sus asientos para tener una mejor visión del documento y la chapa que fueron hallados en una maletín de Durán, decomisado el día de su arresto en diciembre del año pasado en su apartamento de Coconut Grove.

Con esa prueba la fiscalía cerró su intervención en el juicio para dar paso a la defensa que hoy comienza su parte.

La exhibición de la credencial constituye un fuerte desafío a los esfuerzos que ha hecho el equipo de la defensa por demostrar que la gestión de Durán en Estados Unidos no fue una misión clandestina de un gobierno extranjero sino una expresión de solidaridad con un amigo atribulado por el escándalo de la valija.

En la audiencia de la mañana, el empresario Carlos Kauffmann, testigo clave de la fiscalía había contribuido a la línea de ataque del gobierno al describir el trabajo de equipo con su entonces socio y gran amigo, Durán, para cumplir con el compromiso que adquirieron con el gobierno de Venezuela de "manipular'' a Antonini.

Según Kauffmann, después de recibir la orden de "arreglar el asunto'' por parte de los servicios de inteligencia de Venezuela, él y Durán se pusieron de acuerdo para convencer a Antonini de mantener la versión que había ofrecido en Argentina de que la valija era suya aunque eso no fuese cierto.

De hecho Antonini le había comentado a Durán, días después de que estalló el escándalo, que el maletín se lo había dado Claudio Uberti, alto funcionario de Argentina que recaudaba dinero para la campaña de la hoy presidenta de ese país, Cristina Fernández.

Otro de los objetivos de la estrategia, agregó, era persuadir a Antonini, a quien se referían como El Gordo, para que firmara un poder de representación de un abogado que lo sacaría del problema legal en Argentina con el apoyo del gobierno de ese país.

A fin de presionar a Antonini para que tomara una pronta decisión, Kauffmann y Durán dramatizaban en su presencia las secuelas del escándalo del "Valijagate''.

Kauffmann le contaba que estaba amenazado de muerte, lo cual era falso, según dijo, y que su esposa lloraba todos los días, lo que calificó de una exageración.

Lo que sí admitió como verdadero, y que quedó plasmado en una en una grabación secreta de Antonini, es que en la puerta de su casa en Caracas se presentaron unos manifestantes que gritaban: "¡Malditos choros [ladrones], tíranos una maleta!''

La estrategia con Antonini fracasó, según Kauffmann, debido a que Durán perdió la paciencia por el continuo e injustificado aplazamiento de las decisiones del Gordo.

Antonini estaba colaborando con el FBI en Estados Unidos desde mediados de agosto del año pasado y al parecer quería dilatar lo que más pudiera la operación secreta de la agencia federal.

Pese al distanciamiento de Antonini ambos amigos siguieron sus pasos muy atentamente.

"Cambiamos de estrategia y continuamos con un aproximación indirecta... tras bastidores... éramos un buen equipo'', explicó Kauffmann. "Yo trabajaba dentro de PDVSA y Frank estaba a cargo de los abogados'', comentó Kauffmann.

La relación con los funcionarios venezolanos involucrados en la operación de encubrimiento era muy buena, señaló el testigo al recordar un paseo familiar a la ciudad de Mérida, Venezuela, en compañía del entonces viceministro de Seguridad Ciudadana, Tarek Al Aissami, hoy ministro del interior.

Shohat trató de poner en duda la credibilidad de Kauffmann haciendo hincapié en preguntas relacionadas con un fraude migratorio que estuvo a punto de cometer el empresario a fin de obtener una visa de residencia parcial en Estados Unidos para su esposa.

Kauffmann aceptó que se encontraba en proceso de cometer el delito a través de la falsificación de documentos de una empresa de yates con sede en Texas en la que tenía acciones.

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