Christian Aguilar fue envenenado, según documentos de la corte

11/16/2012 3:39 AM

10/12/2013 8:23 AM

Durante algún tiempo, el padre de Christian Aguilar había estado pensando en cómo marcar el 19 cumpleaños de su hijo el viernes.

Quería algo a pequeña escala y discreto, un momento íntimo con personas allegadas, en que pudieran recordar a Christian como al prometedor primogénito que fue en lugar de un cadáver encontrado por cazadores en una tumba superficial.

Pero el día antes, la familia –que había sufrido tanto en público como en privado en los días que siguieron a la desaparición de su hijo– se vio forzada a revivir el tremendo final de su vida y este nuevo detalle tétrico: Christian Aguilar fue envenenado y asfixiado.

“Todas las heridas volvieron a abrirse”, dijo Carlos Aguilar, el apasionado padre que encabezó búsquedas multitudinarias por su hijo en Gainesville hasta la semana en que su hijo fue encontrado en octubre. “Estamos tratando de lidiar con eso, pero ¿cómo se puede lidiar con eso?”

Aguilar desapareció el 20 de septiembre, y fue visto por última vez con Pedro Bravo, amigo y ex condiscípulo de Doral Academy Preparatory y ahora sospechoso de asesinato. Las autoridades saben ahora que Bravo no golpeó a Christian Aguilar como dijo a la policía en septiembre antes de dejarlo para que muriera en un área boscosa del condado Levy. En lugar de eso, Bravo drogó y asfixió a Aguilar, de 18 años, usando “un compuesto químico en la comida y/o la bebida con la intención de matarlo”, según la nueva acusación del gran jurado del condado Alachua. No se ha terminado todavía el informe del médico forense.

“Creemos que la evidencia mostrará que se administró un compuesto químico con el propósito de narcotizar (a Aguilar) para poder hacerle daño”, dijo el fiscal estatal Bill Cervone el jueves al Gainesville Sun. “Una vez que encontramos el cadáver, nos dio alguna información nueva, así que hicimos algunos cambios a la acusación”.

Los nuevos detalles dejaron a amigos y familiares abrumados por las emociones.

“Ya fue muy duro enterrarlo”, dijo Alyssa D’Bazo, de 18 años, amiga de Aguilar desde el noveno grado. “La causa de la muerte me ha dejado una imagen negativa. No quiero imaginar cómo fueron sus últimos momentos”.

Carlos Aguilar y su familia llegaron a Gainesville el día después de la desaparición de Christian, tras hacer un viaje de 350 millas para buscar a su hijo, estudiante de primer año de la Universidad de la Florida que acababa de llegar a la escuela apenas unas semanas antes con aspiraciones de hacerse ingeniero biomédico.

En cuestión de días, Bravo, de 18 años, estudiante de Santa Fe College, fue arrestado. Bravo dio a la policía varias versiones de una historia en la cual ambos iban juntos a una tienda Best Buy, discutían por una muchacha, peleaban y, finalmente, Bravo dejaba a Aguilar, sangrante y respirando apenas, en un estacionamiento, un detalle que la policía nunca consiguió confirmar.

Pero la historia, aunque contradictoria, dio a la familia una débil esperanza y motivó una búsqueda coordinada de policías, perros detectores de cadáveres y policías montados de toda la Florida, atrayendo la atención nacional.

Cientos de voluntarios, muchos inspirados por las desesperadas súplicas públicas del padre, se dedicaron a explorar bosques, malezas, pantanos y caminos de tierra en busca de cualquier rastro de Aguilar. Fue un esfuerzo monumental que unió a amigos y familias en dos comunidades.

Mientras Bravo permanecía encerrado en la cárcel del condado Alachua acusado de asesinato de primer grado y secuestro –y en un momento determinado vigilado para que no intentara suicidarse– voluntarios peinaban gran parte de la ciudad, pero fue a 60 millas al suroeste de la misma, cerca de Cedar Key, que unos cazadores en busca de leña descubrieron los restos de un joven en estado de descomposición parcial en un camino rural de tierra. Había sido abandonado en un área poco transitada y parcialmente sepultado.

Carlos Aguilar describió luego el descubrimiento como una bendición, en el sentido de que le permitió llevarse finalmente a su hijo a casa y darle un entierro apropiado. Apenas dos días después de que su hijo fuera encontrado, se celebraron tres vigilias simultáneas con velas en Gainesville, Miami y Cali, Colombia, la ciudad costera de donde provienen sus padres.

Ahora, las autoridades continúan reconstruyendo poco a poco los detalles finales de la muerte de Aguilar en preparación para el próximo juicio.

Hoy sería el cumpleaños de Christian.

“Este ha sido un momento muy difícil para mi familia”, dijo Carlos Aguilar. “[El viernes] será aún más duro”.

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