Pendiente juicio contra acusados de un asesinato ocurrido hace 12 años

12/25/2012 12:23 AM

12/25/2012 11:23 PM

Uno de los reputados delincuentes acusados ​​de orquestar el asesinato del fundador de Miami Subs, Gus Boulis, sigue en libertad mientras espera el juicio. Otro languidece en la cárcel Principal de Broward, esperando su día en la corte. El tercero está en libertad, después de declararse culpable y acceder a testificar contra los otros dos.

Pero casi 12 años después de que Boulis fuera asesinado a tiros en una calle de Fort Lauderdale, y más de siete años después de que Anthony “Big Tony” Moscatiello, Anthony “Little Tony” Ferrari y James “Pudgy” Fiorillo fueran detenidos y acusados del crimen, la fecha real del juicio sigue siendo imprecisa.

Por primera vez, el sitio en internet de la Secretaría de los Tribunales de Broward menciona una fecha para comenzar el juicio, pero la Oficina del Fiscal Estatal de Broward dice que en esa fecha, el 8 de abril, es poco probable que veamos el inicio de la selección del jurado.

Moscatiello, de 74 años, que está libre bajo una fianza de $500,000, y Ferrari, de 55 años, que permanece en la cárcel Principal de Broward, están acusados ​​de asesinato en primer grado, conspiración para cometer asesinato en primer grado, y solicitud para cometer asesinato en primer grado. Encaran la pena de muerte si llegan a ser declarados culpables.

Fiorillo se declaró culpable en abril de un cargo de conspiración para cometer asesinato en primer grado y fue condenado a seis años de prisión, pero, debido a que han pasado ya más de seis años desde que fue detenido, fue puesto en libertad inmediatamente. Ahora está en custodia de protección, y otros cargos criminales pesan sobre su cabeza si no llega a cumplir su promesa de declarar contra sus antiguos compañeros de encausamiento.

La complejidad del caso ha contribuido al prologado período de tiempo que ha tomado para llevarlo a juicio, a pesar de las reiteradas afirmaciones hechas por la jueza de circuito de Broward, Ilona Holmes, de que está ansiosa por constituir un jurado.

El asesinato de Boulis fue uno de los más sensacionales en la historia reciente de Broward, al reunir a un excéntrico elenco de personajes: la víctima, fundador de Miami Subs y ex propietario de los casinos flotantes SunCruz; Adam Kidan, fundador de la franquicia de Dial-A-Mattress en el noreste de EE.UU., y, de manera indirecta, al poderoso cabildero Jack Abramoff, de Washington DC, un recaudador de fondos republicano con acceso al entonces presidente George W. Bush.

La flota de SunCruz ofrecía “cruceros a ninguna parte”, dando la oportunidad a los residentes y turistas del sur de la Florida de apostar legalmente al viajar a aguas internacionales en la década de 1990, antes de que tales juegos de azar fueran permitidos en la Florida.

A Boulis le había sido ordenado por las autoridades federales que vendiera la flota SunCruz, porque las leyes federales prohibían la propiedad de buques comerciales por parte de ciudadanos no estadounidenses. Boulis era griego.

Abramoff se asoció con Kidan para comprar la flota en un acuerdo de $147.5 millones, que posteriormente se determinó que era fraudulento. Boulis discutió repetidamente con Kidan sobre los pagos prometidos, que nunca parecían materializarse, y Kidan acusó después a Boulis de amenazar con matarlo.

En una audiencia previa al juicio el 11 de abril, Kidan admitió que contrató a fines del 2000 a Moscatiello, que tenía supuestos lazos con las familias mafiosas de John Gotti y Gambino, en New York, para que le diera protección. Pero dijo que nunca quiso que Moscatiello matara a Boulis, ni que siquiera se comunicara con él.

Los fiscales creen que Moscatiello vio a Kidan como una fuente permanente de ingresos para él y los miembros de su familia, y ordenó el asesinato de Boulis para proteger ese ingreso.

Boulis fue muerto a tiros el 6 de febrero del 2001, cuando salía de su oficina de Fort Lauderdale. Se cree que el pistolero real fue el reputado mafioso John Gurino, que fue asesinado dos años después en Boca Ratón.

Lejos de proteger el flujo de dinero que venía de Kidan, el asesinato de Boulis trajo un mayor escrutinio sobre el acuerdo de SunCruz, lo que resultó en cargos criminales contra Kidan y contra Abramoff, ninguno de los cuales fue nunca vinculado con el asesinato de Boulis. Kidan y Abramoff se declararon posteriormente culpables de cargos federales de fraude.

Moscatiello, Ferrari y Fiorillo fueron arrestados en el 2005.

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