En peligro la Ley de Ajuste Cubano, dicen Díaz-Balart y Ros-Lehtinen

01/14/2013 6:38 PM

10/12/2013 8:23 AM

Los cambios a la ley migratoria en Cuba que entraron en vigor el lunes ponen en peligro la Ley de Ajuste Cubano porque podrían alentar a más cubanos a emigrar a Estados Unidos en busca de residencia para luego regresar a la isla a visitar familiares, creando la impresión de que no están huyendo de la dictadura, dijeron en Miami los congresistas republicanos cubanoamericanos Ileana Ros-Lehtinen y Mario Díaz-Balart.

Los legisladores federales Díaz-Balart y Ros-Lehtinen agregaron que la percepción de que los cubanos son inmigrantes ordinarios, no refugiados del comunismo, es lo que podría llevar a la debilitación de la ley ya que algunos miembros del Congreso podrían llegar a la conclusión de que estas personas sólo buscan la residencia con fines económicos.

Los congresistas hicieron las declaraciones a periodistas pocos minutos antes del inicio de un foro sobre reforma migratoria que se realizó en un salón de conferencias del edificio donde se ubica la oficina de Díaz-Balart en Doral.

En la reunión, activistas que defienden los derechos de los inmigrantes en el sur de la Florida exhortaron a los congresistas a colaborar con demócratas para lograr la legalización de los más de 11 millones de inmigrantes indocumentados en el país. Díaz-Balart dijo que ha comenzado a trabajar con congresistas demócratas sobre un proyecto de ley bipartidista del que no dio detalles. El y Ros-Lehtinen han apoyado la idea de legalizar a inmigrantes indocumentados por largo tiempo.

Aunque el foco de la reunión fue la reforma migratoria, lo que acaparó la atención de los periodistas fue la entrada en vigor de los nuevos reglamentos migratorios en Cuba que prometen facilitar los viajes de los cubanos al exterior, el quedarse más tiempo en el extranjero y así obtener residencia estadounidense y poder viajar más fácilmente entre Cuba y Estados Unidos.

Esta última posibilidad es la que preocupa a Ros-Lehtinen y Díaz Balart, que insistieron en que la estrategia del régimen cubano podría ser aprovecharse de la Ley de Ajuste Cubano para obtener más dólares que los inmigrantes cubanos pudieran enviar o llevar a sus familiares en la isla.

“Los hermanos Castro no hacen nada para ayudar al pueblo”, dijo Díaz-Balart. “Toman medidas que ellos piensan les van a ayudar a permanecer en el poder. Estas son algunas de ellas. Lo que están tratando de hacer es crear una válvula de escape, pero también esperan que la gente, que recibe beneficios, fondos del contribuyente, regrese para usarlos y gastarlos en la isla”.

La posibilidad de que más cubanos salgan de la isla y luego regresen a gastar el dinero que han obtenido en Estados Unidos, por beneficio o trabajo, es la que puede hacer tambalear la Ley de Ajuste Cubano, dijeron. “Pone a la Ley de Ajuste Cubano en peligro”, dijo Díaz-Balart. “Ocasionalmente hay miembros del Congreso que presentan proyectos de ley para eliminar la Ley de Ajuste Cubano. En esencia, lo que dicen es ‘esperen un segundo, ¿cual es el espíritu de la Ley de Ajuste Cubano? ¿Es que estas personas han sido perseguidas, y por ende les permitimos venir a Estados Unidos?’ Después de todo, esta es una circunstancia especial que solo beneficia a los cubanos. Y por eso, nuestros colegas siempre insisten que si vienen a Estados Unidos y los dejamos entrar debido a la circunstancia especial de que se les ha perseguido, entonces si regresan a Cuba, ¿no se les está persiguiendo?”

Por su parte, Ros-Lehtinen pareció ir un poco más lejos, indicando indirectamente que podría interesarle examinar el impacto de las nuevas medidas migratorias cubanas sobre la Ley de Ajuste Cubano para ver si necesita algún ajuste.

Al preguntársele si esto significa que podría existir la posibilidad de limitar los beneficios de la Ley de Ajuste Cubano, Ros-Lehtinen respondió inicialmente: “No sé qué va a pasar con la Ley de Ajuste Cubano. Debemos examinarla para ver si aún cumple el objetivo que buscaba cumplir. Hay que ser claros, damos la bienvenida a cubanos que buscan la libertad en Estados Unidos. Por eso tenemos mecanismos como la Ley de Ajuste Cubano que han ayudado a personas que huyen de la opresión. Pero no está diseñada para ser un mecanismo bajo el cual una persona dice ser cubana pero desea viajar una y otra vez entre Estados Unidos y Cuba para vacacionar en la isla. No está diseñada para eso”.

Poco más tarde, Ros-Lehtinen aclaró que no tiene ninguna intención de cambiar la Ley de Ajuste Cubano, sino solamente quiere ver qué impacto tendrán en última instancia los cambios migratorios en Cuba. “Yo no estoy proponiendo ningún cambio a la Ley de Ajuste Cubano”, anotó Ros-Lehtinen. “No voy a presentar ningún proyecto de ley para cambiarla, no estoy tratando de atraer la atención a la ley para cambiarla, ni estoy diciendo que debemos modificarla. Para nada. Lo que estoy diciendo es que cuando la gente ve que los cubanos vienen aquí usando la Ley de Ajuste Cubano para legalizarse, hacerse residentes, para obtener beneficios y luego regresar a Cuba una y otra vez, eso pone en peligro la ley porque eso no es el espíritu de ésta”.

Bajo la Ley de Ajuste Cubano de 1966, los cubanos que llegan a territorio estadounidense sin visa pueden quedarse y solicitar residencia luego de un año y un día. Hasta el lunes, el gobierno cubano prohibía el regreso a Cuba por más de ocho años a balseros que habían salido ilegalmente, pero tal restricción no se aplicaba de forma consistente. Bajo los nuevos reglamentos migratorios, tal restricción se eliminó. En la reunión sobre reforma migratoria, más de dos decenas de activistas expresaron sus deseos sobre la clase de ley de legalización que quieren que apruebe el Congreso cuando se presenten los proyectos de ley formales en el Senado y la Cámara de Representantes. Es en la Cámara de Representantes donde Díaz-Balart ha emergido como el líder republicano sobre una posible ley de reforma migratoria.

“Es el momento con el que el Partido Republicano puede recuperar el terreno perdido con la comunidad latina”, dijo uno de los participantes, Francisco Portillo, presidente de la Organización Hondureña Francisco Morazán. Patricia Andrade, líder del grupo que defiende los derechos de venezolanos exiliados, Venezuela Awareness Foundation, solicitó que Ros-Lehtinen y Díaz-Balart pongan presión a los jueces de inmigración para que muestren más clemencia y otorguen más asilo a los venezolanos que lo solicitan.

“Hay pendientes más de 12,000 pedidos de asilo”, dijo Andrade.

Otra participante fue Cheryl Little, directora ejecutiva del grupo Americanos pro-Justicia Inmigrante. “Deportamos una cifra récord de más de 400,000 inmigrantes el año pasado, destruyendo la unidad familiar de miles”, dijo Little. “Sabemos que la reforma migratoria es un asunto difícil, pero la necesitamos con urgencia”.

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