El poeta Richard Blanco regresa a Miami

11/30/2013 12:00 AM

11/30/2013 8:10 AM

El barrio de Miami donde creció el poeta Richard Blanco recuerda de muchas maneras a la Cuba que su familia dejó atrás. Al final de la calle, un hombre vende aguacates en una pequeña mesa. Su panadería favorita, unas pocas cuadras al norte, sirve pastelitos de guayaba y café con leche.

De niño, e incluso de adulto, esta era su casa. Pero no era necesariamente lo que imaginaba como Estados Unidos.

“Siempre existe una pequeña parte de ti que dice, `Bueno, en realidad no soy estadounidense’“, dijo Blanco, el poeta de la juramentación de Barack Obama en 2013, en una entrevista reciente en la casa de su madre en Miami. “Está ese otro niñito en la TV u otro lugar al que aún no he ido”.

Esa sensación de desplazamiento ha sido crucial en su poesía.

Sin embargo, cuando se sentó a escribir el poema para la inauguración del presidente, se vio obligado a reexaminar su propia relación con el país y qué significaba ser estadounidense. Blanco nació hace 45 años en España, hijo de inmigrantes cubanos que se mudaron a Estados Unidos cuando era bebé.

La experiencia de escribir el poema, dijo Blanco, fue transformadora.

“Finalmente entendí que mi historia, las historias de mi madre, todas esas millones de historias de rostros que me miraban en el podio, eso es Estados Unidos”, dijo Blanco, el primer poeta latino y abiertamente gay invitado a escribir el poema para la juramentación de un presidente estadounidense. “Finalmente me di cuenta de que yo no soy el otro”.

Blanco describe la redacción del poema de la juramentación y otros dos – así como el viaje en el que se embarcó desde entonces – en un libro, “For All of Us, One Today: An Inaugural Poet’s Journey”, recientemente publicado por Beacon Press.

Con la tarea de escribir los tres poemas en tres semanas, Blanco dijo que al principio le costó decidir qué dirección tomaría. No sabe cómo ni por qué fue elegido, aunque sabe que la decisión del comité de la Casa Blanca fue simbólica. Había publicado tres aclamados poemarios, pero era poco conocido en ese entonces.

Leyó el trabajo de otros poetas de juramentaciones como Maya Angelou en la de Bill Clinton, y Robert Frost, en la de John Kennedy. También leyó a Elizabeth Bishop y Pablo Neruda. Pero al tercer día, comenzó a sentir ansiedad. Durante recesos mentales, vio reposiciones de sus programas favoritos, como “Hechizada” y “Brady Bunch”, personajes que encapsulaban su fascinación con la Estados Unidos de ayer.

Entonces ocurrió el tiroteo en la Escuela Primaria de Sandy Hook que dejó 26 muertos, 20 de ellos niños.

“La tragedia abrió una nueva vía emocional y creativa para mí”, escribe Blanco, quien ahora vive en Maine. “Escribir el poema para la juramentación ya no era la misma tarea. De pronto entendí que como un cubano-estadounidense, no había explorado mi lado estadounidense del guion tanto como el lado cubano”.

Comenzó a hacerse preguntas, explorando su relación con Estados Unidos: ¿Era este su país? ¿Qué es el sueño americano? ¿Cuál era su lugar en Estados Unidos?

El resultado fueron tres trabajos: “What We Know of Country”, que explora la visión ingenua con la que creció de Estados Unidos y la más matizada que llegó a adoptar de adulto; “Mother Country”, una pieza autobiográfica que describe la pérdida de su madre de un país y el descubrimiento de uno nuevo; y “One Today”, que describe el mosaico de Estados Unidos, unido bajo “un cielo, nuestro cielo”, y seleccionado por la Casa Blanca para leerlo en la inauguración.

Parado en el podio esa helada mañana de enero, dijo, sintió que finalmente respondió las preguntas que se había hecho, rodeado de políticos, su madre, artistas como James Taylor y Beyonce, y los rostros de tantos estadounidenses que le escribirían después.

“Fue una sensación tan poderosa el ser acogido por mi Estados Unidos de un modo en que nunca esperé”, dijo Blanco. “Creo que finalmente siento, como me gusta decir, que descubrí que mi hogar estaba aquí todo este tiempo. Mi hogar estaba en mi patio trasero, por decirlo así”.

El año que pasó confirmó esa convicción. Blanco recorre el país, pronunciando discursos y leyendo en todos lados, desde Boston tras el ataque con bombas en la maratón, hasta la ceremonia de los Fragrance Foundation Awards y la Northeast Association of Transportation Engineers (el propio Blanco ha trabajado a lo largo de su vida adulta como un ingeniero mientras escribe poemas y enseña).

Como dice Blanco, “cuánto más extraño es el lugar, más me gusta hacerlo”.

“Estoy emocionado de explorar Estados Unidos y ya no tanto desde una primera persona, sino como en la voz de “nosotros” en cierto modo, que es lo que hizo el poema inaugural”, expresó.

Parte de su motivación ahora, dijo, es reavivar la conexión que vio en los estadounidenses con la poesía cuando leyó en la inauguración.

“Mucho de lo que escuché tras la juramentación son estos rostros de sorpresa”, dijo Blanco. “En Estados Unidos todavía están tan arraigados con esta idea de que un poema tiene que ser indescifrable y rimar e ir más allá de la comprensión para ser un poema. Y la gente dice, ¿eso es un poema?”.

Pero si Blanco habló de los estadounidenses unidos bajo “un hoy” en su poema, también ha sido uno de los años más divisivos que pueda recordar. El Congreso se mantiene polarizado. El gobierno cerró por primera vez en 17 años. Y el público ha perdido cada vez más la ve en los funcionarios electos.

“No creo que lo que hemos vivido en los últimos años sea un buen ejemplo de ser uno hoy”, dijo Blanco. “Pero a veces todo eso tiene que salir a relucir para llegar ahí”.

Volver a Miami de sus viajes y a su casa con su pareja en Bethel, Maine, dijo, es como regresar al “útero”. Fotografías de Blanco y su hermano, algunas en los decolorados tonos pastel se décadas pasadas, decoran una pared de un pasillo en el dúplex de su madre.

“No importa dónde hayas nacido, es donde eliges morir, ese es tu país”, citó Blanco a su madre en uno de los tres poemas que escribió.

Esa, dice Blanco, es la conclusión a la que también llegó.

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