Cuba acusa a exiliados de atacar instalaciones militares en la isla

05/08/2014 5:09 AM

05/08/2014 1:04 PM

Tres exiliados cubanos en el Sur de la Florida negaron una acusación hecha desde La Habana de que ordenaron a cuatro hombres arrestados en Cuba atacar instalaciones militares —la primera de tales conspiraciones violentas que se reporta en más de una década.

Una declaración del Ministerio del Interior de Cuba anunció el arresto el 26 de abril de Raibel Pacheco Santos, Obdulio Rodríguez González, Félix Monzón Álvarez y José Ortega Amador, residentes en Miami, pero dio pocos detalles adicionales.

Los cuatro hombres “reconocieron que pretendían atacar instalaciones militares con el objetivo de promover acciones violentas”, dijo la declaración, que agregó que tres de ellos realizaron varios viajes a la isla en el 2013 para estudiar y planear sus ataques.

El anuncio de Cuba podría estar relacionado con la inclusión del país la semana pasada en una lista de EEUU de países que apoyan el terrorismo internacional, con los tres espías cubanos en prisiones estadounidenses y quizás hasta con acciones desesperadas de un exiliado militante de mayor edad, dijeron analistas en Miami.

Pacheco, de 31 años y residente en Hialeah, registró en el 2009 una “Fuerza Cubana de Liberacion Inc.” con el Departamento de Estado de la Florida y dijo que sus propósitos eran ayudar “al pueblo en Cuba a recuperar su democracia y sus libertades perdidas”.

El único mensaje publicado en su blog dice que la organización se fundó “a petición de miembros de las Fuerzas Armadas que se encuentran dentro de Cuba; así como otros miembros de organizaciones y el pueblo”, y su única meta es “el derrocamiento del régimen”.

Rodríguez y Monzón asistieron hace seis o siete años a algunas reuniones de exiliados radicales en Miami, pero no eran bien conocidos en la comunidad o como miembros de alguna organización anticastrista particular, dijo Héctor Fabián, presentador de la radio de Miami.

La declaración del Ministerio del Interior dijo de los cuatro hombres detenidos en Cuba planeaban “acciones terroristas” que se “han estado organizando bajo la dirección de los terroristas Santiago Alvarez Fernández, Osvaldo Mitat y Manuel Alzugaray”.

“Esto yo no lo hice”, dijo Alvarez, de 72 años, un exiliado militante por largo tiempo y adinerado constructor inmobiliario encarcelado desde el 2005 al 2009 por posesión ilegal de armas de fuego supuestamente almacenadas para ataques en Cuba.

Alvarez dijo a el Nuevo Herald que no recuerda haber conocido jamás a los cuatro hombres y que sospecha que la acusación cubana es parte de “algo muy siniestro —relacionar a opositores pacíficos y mandarlos a la cárcel”.

Alvarez declinó comentar en qué disidentes podría estar enfocado esto, pero él es conocido por hacer donaciones a grupos de Miami que apoyan a activistas opositores en la isla, como Martha Beatriz Roque y Jorge Luis Pérez García, conocido como Antúnez.

Mitat, de 72 años y un vendedor de autos que cumplió dos años de prisión por los mismos cargos relacionados con armas que Alvarez, dijo que no sabía “nada de nada” con respecto a los cuatro hombres arrestados. “Soy muy malo con los nombres”, agregó.

Alzugaray, de 71 años, dijo que tampoco conocía a los cuatro detenidos. El cirujano encabeza la Misión Médica Miami, un grupo de médicos exiliados voluntarios que han ayudado a disidentes así como a las guerrillas “contra” que lucharon en la década de 1980 contra el régimen sandinista marxista de Nicaragua.

La declaración cubana destacó que Alvarez, Mitat y Alzugaray tenían “relaciones estrechas” con Luis Posada Carriles, de 86 años, un exiliado cubano requerido por La Habana por colocar en 1976 una bomba en un avión de pasajeros que mató a 73. Arturo Hernández, abogado de Posada, dijo que su cliente niega por completo cualquier papel en la supuesta conspiración.

La declaración del Ministerio del Interior dijo que las autoridades cubanas “realizarán las gestiones pertinentes con las autoridades estadounidenses competentes para investigar estos hechos y evitar ... que la actuación de elementos y organizaciones terroristas radicados en ese país pongan en peligro la vida de personas y la seguridad de ambas naciones”.

El programa Mesa Redonda de la televisión cubana presentó el caso como relacionado con los esfuerzos del gobierno estadounidense para apoyar a disidentes y presionar por la democracia en la isla - que el gobierno cubano llama un “cambio de régimen”.

El analista Reinaldo Taladrid dijo que no tenía información independiente de los cuatro hombres, pero creía que eran “mercenarios” y que algunos podrían tener antecedentes criminales.

El Departamento de Estado y el FBI en Miami no tuvieron comentarios sobre el caso.

Pedro Roig, ex director de Radio Martí, dijo que no era coincidencia que La Habana anunciara los cuatro arrestos una semana después que la lista anual del Departamento de Estado de países que apoyan el terrorismo volviera a incluir a Cuba.

“Los terroristas no están en Cuba. Están en Estados Unidos”, dijo Randy Alonso, presentador de la Mesa Redonda.

Cuba, que ha estado en la lista desde 1982, esperaba que la administración de Obama la sacara de la misma y abriera el camino a relaciones bilaterales más cálidas, dijo Roig, actualmente con el Instituto para Estudios Cubanos y Cubano Americanos en la Universidad de Miami.

Ramón Saúl Sánchez, un activista de Miami, especuló que La Habana debe estar tratando de reforzar sus demandas de que se libere a los tres espías en cárceles estadounidenses debido a que ellos sólo monitoreaban conspiraciones terroristas de exiliados. La “Red Avispa” también vigiló dos bases militares estadounidenses.

Alvarez dijo que la declaración del Ministerio del Interior de que tres de los hombres visitaron Cuba el año pasado —presumiblemente de forma legal - parece extraña para un grupo que supuestamente planeaba atacar instalaciones militares. “¿Dónde están sus armas?” preguntó.

Al menos seis infiltraciones armadas contra Cuba se lanzaron desde Miami a comienzos de la década de 1990, cuando la isla se tambaleaba bajo el colapso de la Unión Soviética y algunos exiliados creían que podían provocar una amplia revuelta contra el gobierno comunista.

La última de tales infiltraciones reportada fue en el 2001, cuando se capturó a Máximo Valdés Pradera, Santiago Padrón Quintero y Iosvani Solís de la Torre con pistolas y fusiles semiautomáticos. Funcionarios del Ministerio del Interior hicieron pública en ese momento una grabación telefónica de Solís con Alvarez en que supuestamente discutían colocar bombas en el famoso cabaret Tropicana.

Alvarez dijo el miércoles que ya no apoyaba ataques armados contra objetivos cubanos. “En este día y fecha, las tácticas para oponerse a la dictadura han cambiado”, agregó.

Roig especuló también que la conspiración para atacar instalaciones militares, si es verdad, podría ser parte de algún desesperado último intento de un activista anti-Castro. “Piensa en el calendario. Los más jóvenes de esos procesos tienen 70 y pico años”.

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