Judíos de Miami celebran el 'milagro' de su Estado
DANIEL SHOER ROTH
El Nuevo Herald
Roberto koltun / El Nuevo herald
El Temple Israel de NE Miami celebró esta ceremonia para conmemorar el 60 aniversario del estado de Israel.
El júbilo estallaba por todos los rincones de la sinagoga en el downtown de Miami. Era viernes, 14 de mayo de 1948, y en su sermón el rabino sorprendió a los congregantes con una noticia anhelada por el pueblo hebreo durante 1,800 años: hacía unas horas, David Ben-Gurión había proclamado la independencia de un estado judío en la Tierra Prometida.
"Nos pusimos de pie. ¡Teníamos un país! Y comenzamos a cantar Am Israel Jai (El pueblo de Israel vive)'', recordó recientemente Dorothy Serotta, de 86 años. "En esos tiempos, nadie [en Miami] hablaba hebreo y eso era todo lo que sabíamos decir''.
Han transcurrido seis décadas y Serotta sigue asistiendo a los servicios religiosos en el Templo Israel. Pero su
sentimiento como judía no es el mismo de aquel entonces.
"En esos años, había personas que sentían que no éramos tan aceptados'', continuó la mujer con los ojos húmedos de emoción. "Ahora, gracias a Israel, tenemos un sentimiento de pertenencia''.
Las comunidades judías del sur de la Florida y del resto del mundo celebran hoy el 60 aniversario de Israel con el espíritu sionista y el sentido de pertenencia que han signado el vínculo entre el Galut --la Diáspora-- y el Estado Judío desde su fundación. Esos eslabones emocionales han contribuido a que las nuevas generaciones de judíos fuera de la Tierra Santa refuercen la cadena de continuidad milenaria.
En el Templo Israel, que la semana pasada celebró su 85to aniversario, el asueto ha sido por partida doble. Entre cánticos hebraicos, solemnes bendiciones y tributos a patriarcas del sionismo moderno, el fin de semana pasado se resaltó la permanencia de la congregación pese a los cambios demográficos en el downtown de Miami en las últimas décadas y el declive de los feligreses.
La permanencia del templo es metafóricamente similar a la del Estado de Israel, que a pesar de las turbulencias con sus naciones vecinas ha perdurado, destacó la rabina Jody Cohen.
"Israel es el nódulo que nos une a los judíos de todo el mundo'', afirmó Cohen. "El Templo Israel nos une a los judíos [de la rama liberal] reformistas que vienen a nuestros servicios desde todas partes de Miami-Dade''.
Cohen encabezará una misión a Israel con 30 congregantes a mediados de junio, con miras a fortalecer su identidad religiosa y a conectarse con las tradiciones de su historia en la cuna de la civilización hebrea.
Otras congregaciones hebreas del sur de la Florida, así como la Federación Judía del Gran Miami, han organizado peregrinaciones similares que suelen recorrer desde Galilea hasta el desierto del Négev, y terminan dentro de las murallas de la Vieja Jerusalén, donde a toda hora las plegarias de los rabinos se fusionan con los llamados de los muecines de las mezquitas y los campanadas de las iglesias cristianas.
"Hoy, Israel no es sólo la Tierra Prometida ancestral en la que todos los judíos del mundo tienen un lugar'', explicó Francís Rosales, el ex director del semanario venezolano Nuevo Mundo Israelita, quien reside en Miami. "Es una sociedad contemporánea como cualquier otra, con actividades culturales, científicas y sociales, lo cual posibilita un mayor nexo''.
Molly Coller, quien este año se gradúa de la Escuela Secundaria Michael Krop, en el norte de Miami-Dade, preside el grupo de jóvenes del Templo Israel. El verano pasado, viajó con otras adolescentes norteamericanas, israelíes y etíopes a Israel, donde escribió, frente al Mar Muerto, una canción llamada Changes (Cambios) que recitó durante los servicios del shabat pasado.
Como decenas de miles de judíos en la Diáspora, Coller está acostumbrada a que su familia respalde económicamente a Israel, pero ahora que ha experimentado lo que es ser judío en la Tierra Santa, "entiendo mejor a quién estoy ayudando'', señaló la joven, que dejó allá amistades con quienes se comunica periódicamente por correo electrónico.
A toda celebración en la cultura judía la acompaña un amargo recuerdo. Es por eso que días antes de Yom Haatzmaut, el Día de la Independencia, se evoca la memoria de los seis millones de judíos masacrados en el Holocausto. En ese sentido, son los pocos sobrevivientes del genocidio aún con vida quienes más pueden apreciar la existencia de un Estado Judío.
"Fue una experiencia eufórica'', relató Joe Grosbard, un sobreviviente polaco de 91 años, al recordar el día en que se fundó Israel. "Fue un milagro''.