Lotería destruye matrimonio
Por EVAN S. BENN
The Miami Herald
Algunos maridos le regalan muchas cosas a sus esposas cuando se ganan la lotería. Arnim Ramdass no se lo dijo a nadie. Y cuando Donna Campbell se enteró, su esposo se desapareció, dejando a la ex reina de belleza emocionalmente agotada y en un desesperado estado financiero.
Por eso lo demandó.
Esta semana comienza el juicio de Campbell vs Ramdass en Miami-Dade. Es una historia de suerte y traición, un ejemplo de cómo un golpe de suerte financiero puede agriar un matrimonio aparentemente estable. Lo que está en juego son los $600,000 que le tocaron a Ramdass de un premio de $19 millones que compartió con 16 mecánicos del Aeropuerto Internacional de Miami.
La pelea matrimonial --sí, todavía están casados-- ha tomado caminos extraños desde que se reportó por primera vez en The Miami Herald en noviembre pasado.
Ramdass, que evadió la citación judicial durante meses, finalmente regresó a su trabajo y a su casa de Miramar. El y Campbell, que se casaron en el 2005, se ven en la casa pero no se dirigen la palabra. Es una casa dividida.
"Como barcos que se cruzan en la noche'', dice el abogado de Campbell, Bruce Baldwin, del bufete miamense Mase & Lara.
Campbell quiere por lo menos la mitad del dinero y considera que tiene derecho porque el boleto ganador se compró con dinero de ambos. En su respuesta jurídica, Ramdass dice que ella no se merece un centavo.
Los repetidos intentos de contactar a Ramdass, de 52 años, fueron infructuosos. Su abogado Robert Puzio dijo en un mensaje electrónico que no tenía comentarios.
Los que se sacaron el premio con Ramdass tampoco respondieron a las llamadas telefónicas, aunque varios han prestado declaraciones en el caso. Los jefes de Ramdass dicen que no quieren discutir su empleo.
Campbell tiene 48 años y fue modelo de productos de belleza, además de finalista en el concurso de Miss Trinidad Tobago en 1979, y dice que el hecho que su esposo no quiere compartir el dinero la ha afectado mucho. El siempre era quien manejaba el dinero y ella no trabajaba fuera de casa.
Aparentemente ha pagado la hipoteca y las cuentas, pero ella está sin dinero y decepcionada.
"Tengo que depender de mis amistades para que me traigan la comida'', dijo Campbell en la limpia y ordenada sala de su casa de la urbanización Silver Lakes. "Yo estoy muy alterada con todo esto. No sé qué haré si se prolonga mucho más''.
Todo comenzó cuando Ramdass se ganó un premio de $19 millones en junio con 16 compañeros de trabajo del Aeropuerto Internacional de Miami. Los números ganadores, escogidos por la computadora, como siempre hacía el grupo, fueron 6, 31, 34, 44, 45 y 49.
El grupo optó por recibir el dinero ganado de una sola vez --$10.2 millones-- lo que significaba $600,000 para cada uno antes de pagar impuestos.
Campbell dice que Ramdass no le dijo nada pero empezó a comportarse de manera sospechosa, desconectó el teléfono y le prohibió que viera la televisión.
Le llamó la atención encontrar una tarjeta postal en la que felicitaban a su esposo por haber comprado una propiedad en otro estado.
Entonces buscó en internet y halló que su esposo estaba mencionado en un informe de prensa de la Lotería de la Florida que hablaba de la buena suerte que tuvieron unos mecánicos de aerolínea.
"Lo confronté y él lo negó'', recuerda ella.
Ramdass le dijo que compró el boleto para Janelle, su hija de un matrimonio anterior, que ahora vive en Orlando. Pero Campbell dice que no le cree.
"Le dije: ‘Mírame a los ojos. ¿Crees que soy una explotadora?' ''
Esa fue su última conversación antes que él desapareciera, dice ella. Poco después, Campbell consiguió un abogado y planteó la demanda, alegando que su esposo planeó privarla fraudulentamente del dinero.
Campbell todavía no sabe dónde pasa él las noches, pero va a la casa durante el día, generalmente para ocuparse del patio y otras tareas.
No se sabe si se presentará a la audiencia del jueves, en la que la jueza Jennifer Bailey podría desestimar la demanda de Campbell o darle luz verde para que pase a un juicio con jurado.
Campbell dice que se divorciará de Ramdass una vez que termine la disputa sobre el dinero, pero que por el momento no tiene ni dinero ni energía para eso, pero sabe que el matrimonio ya no tiene salvación.
"Todo se acabó entre nosotros'', dice. "Sólo quiero que diga la verdad''.
cf,gtd,8,8,7 ebenn@MiamiHerald.com
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