MareBlue Group navega con viento a favor
ELENA KENNY
El Nuevo Herald
C.M. GUERRERO/El Nuevo Herald
ANDREY DE BIAGGI, fundador y presidente de Mare Blue Marine Group.
Después de dedicar buena parte de su vida al deporte de vela y a sabiendas de su innato olfato para las ventas, Andrey De Biaggi decidió hace 13 años arriesgarse a aceptar un trabajo en el corretaje de yates en Miami, sin darse cuenta que al dar semejante paso se estaba preparando para entrar en el mundo empresarial.
En el 2000, De Biaggi fundó MareBlue LLC enfocada hacia el corretaje de embarcaciones, que empezó a operar desde su casa con la ayuda "de una computadora y un teléfono''.
Ocho años más tarde, todo es muy distinto. La companía, ahora llamada MareBlue Marine Group, transformó sus divisiones en empresas dedicadas a brindar diferentes servicios a los clientes: corretaje, mantenimiento, alquiler de embarcaciones y repuestos y piezas. Esta última firma comenzará a operar este año.
''Mi deseo fue siempre crear una companía que no sólo se dedicara a la compra y venta de yates, sino también a brindar servicios a los clientes'', dijo De Biaggi, presidente y director ejecutivo de MareBlue Marine Group.
Justamente para hacer realidad este sueño, De Biaggi aprovechó la primera oportunidad que se le presentó para crear su propio negocio.
Las companías para las cuales trabajó como corredor de yates en Miami, rechazaron el concepto del negocio que tenía en mente y él prefirió ponerlo en práctica por su cuenta.
''Las empresas pequeñas privadas de corretaje no quieren invertir en un costoso servicio de mantenimiento'', afirmó De Biaggi. Y desde luego ''que es muy costoso entrenar al personal, pero si nosotros no lo hacemos no hubiéramos podido ofrecer un producto integrado a nuestros clientes'', explicó.
MareBlue es también ''la primera empresa que ofrece un plan original de prevención antihuracanes'', que le permite ofrecer a sus clientes el servicio de alejar la embarcación de la ruta del fenómeno natural.
Hace tres meses, el empresario considera que dio otro paso en la dirección correcta, al pactar una unión con la empresa Yacht Group, en México.
Según De Biaggi, el acuerdo de asociación le permite participar en el negocio de corretaje de modelos nuevos de yate de lujo en la nación azteca, como Hatteras, Tiara, Albemarle, Meridian, Maritimo y Sealine.
En cambio, en Miami seguirá con la compra y venta de embarcaciones de uso, más los servicios.
Una de las ventajas de la diversificación que está llevando a cabo es que permite ''paliar el enfriamiento de la economía estadounidense''. De Biaggi explicó que mientras en Miami se han desacelerado las ventas, en algunos países europeos y latinoamericanos se han intensificado, porque en esas naciones se siguen registrando crecimientos económicos importantes.
''Y el yate es para muchos el reconocimiento al arduo trabajo'', opinó.
Durante el boom inmobiliario de Miami, el negocio de los yates de lujo vivió una de sus mejores épocas. Pero el costo del alquiler en las marinas locales comenzó a subir y además no hay mucho espacio disponible. La lista de espera puede ser de hasta dos años en las marinas, aseguró De Biaggi.
De ahí que muchos de los clientes europeos y latinoamericanos de MareBlue, a veces con una segunda casa en Miami, opten por adquirir los yates aquí para sacarle el jugo a la debilidad del dólar y enviarlos a sus países de origen.
Desde su oficina rodeada de ventanales con una espectacular vista al agua, en 1635 N. Bayshore Dr., De Biaggi sigue el pulso del día a día de su companía que espera facture este año unos $6 millones con 11 empleados. En la oficina de México D.F. cuenta con dos vendedores.
Su apuesta al corretaje de yates comenzó hace 13 años mientras caminaba por la marina en Miami Beach y en un open house trataron de venderle un velero. Aunque no cerró ningún trato, la compañía que lo vendía, Florida Yacht Charters & Sales, terminó por ofrecerle trabajo por sus conocimiento en embarcaciones. En esta companía se entrenó como corredor de yates y hasta creó una división internacional, gracias a su dominio del español, inglés e italiano.
Luego trabajó en otra firma de Coconut Grove, donde se le presentó la oportunidad de abrir su propio negocio.
Aunque De Biaggi nació en Conegliano, Italia, emigró con su familia a Caracas, Venezuela, a la edad de tres años y medio. En este país suramericano practicó el velerismo durante muchos años y hasta intentó infructuosamente participar en unos juegos panamericanos.
En Venezuela, también siguió estudios de ingeniería industrial e informática y luego de ingeniería naval en el Westlawn Institute of Yacht Design, en Connecticut.
Antes de dedicarse al corretaje de yates, había trabajado en ventas, publicidad y creó un pequeño negocio de computación y software en Caracas. Pero, en 1993 por la difícil situación de Venezuela emigró a Estados Unidos y por un tiempo trabajó en ventas de muebles en South Beach.
Dice que a Miami vino de paso, porque su plan era ir a Chicago para conseguir un empleo en la empresa de publicidad J. Walter Thompson, con la cual había trabajado como ejecutivo de cuentas en Caracas. Pero no se arrepiente de haber cambiado de opinión.
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