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Sur de la Florida  

Hallan el cadáver de una jovencita perdida

The Miami Herald

Hace tres semanas, Neica Marie Gibbs, de 14 años, salió de casa para dormir en casa de una amiga. Nunca regresó.

El martes por la noche, la Policía de Fort Lauderdale encontró el cadáver descompuesto de Neica, envuelto en un saco, detrás de un contenedor de basura, a pocos pasos de la casa móvil de la amiga donde debía haber pasado la noche.

La policía no tiene pistas de cómo murió. ''Necesitamos determinar si es un homicidio'', dijo el sargento Frank Sousa, portavoz de la Policía de Fort Lauderdale. ``La investigación no ha avanzado lo suficiente''.

Neica había terminado el octavo grado en la escuela intermedia Sunrise y estaba contenta de comenzar en la secundaria Fort Lauderdale High el mes próximo, dijo su abuela Barbara Queer, quien la crió desde muy niña.

Neica era una muchacha tranquila, afirmó la abuela ayer. ``Nunca ha sido una persona de irse por ahí. Era una niña buena''.

El día que desapareció hace unas semanas, Neica planeaba pasar la noche en la casa móvil de su amiga Sherry Pendergrass, de 15 años.

Las dos jovencitas eran muy amigas. Neica le decía tía a la madre de Sherry, Linda Pendergrass. Los vecinos del parque de casas móviles, en la cuadra de los 2700 de SW % Drive, dicen que Neica visitaba el lugar con frecuencia.

Jason Hartley, de 15 años, y Joe Rodríguez, de 11, que viven en el lugar, fueron las últimas personas que informaron haberla visto viva. Conocían a Neica y dijeron que se marchó a eso de las 6 p.m., diciendo que iba a pedir prestados $50 a una amiga para ir a peinarse a Diamond Girl Beauty Supply.

Nunca más la vieron.

La abuela de la joven se enteró de la desaparición la mañana siguiente cuando Sherry la llamó.

''Me llamó y me preguntó si Neica estaba aquí'', dijo Queer. ``No estaba''.

Durante las tres semanas siguientes, Queer habló a diario con los detectives, con la esperanza de que su nieta entrara por la puerta en cualquier momento.

La policía siguió buscando. ''No teníamos razón para creer que estaba en peligro, no teníamos sospechas sobre la base de lo que conversamos con la familia'', dijo Sousa.

Entonces, el martes poco antes de las 7 p.m., recibieron una llamada de Lorraine Boggess, vecina del parque de casas móviles. Boggess estaba limpiando de escombros el basural de la zona cuando notó algo envuelto en una tela azul.

Cuando abrió el bulto, descubrió una calavera y huesos humanos. Boggess llamó a su amiga Linda Pendergrass para que viera los restos.

Pendergrass dice que comenzó a rezar pidiendo que no fuera Neica.

Sus temores se confirmaron ayer. Pendergrass abandonó de inmediato su trabajo de mucama en el Sheraton Yankee Clipper Beach Hotel en Fort Lauderdale y regresó a su casa, donde se desplomó en brazos de una amiga. ``No tiene sentido. ¿Por qué alguien la iba a matar?''

Las autoridades informaron que se realizará una autopsia.

Ayer todo el día entraron y salieron amigos y familiares del apartamento donde Neica vivía con su abuela, su hermano William, de 12 años, y una tía.

Muchos visitantes lloraron e hicieron la misma pregunta: ¿Cómo pasó? ¿Por qué le pasó a Neica?

En la habitación donde Neica dormía con su abuela había un televisor pequeño y varios animales de peluche en la cama.

Para Queer, de 62 años, Neica era una hija más.

La crió desde que tenía 1 año, cuando la madre de Neica se marchó. Su padre, el hijo de Queer, no tuvo presencia en la vida de Neica, dijo la abuela.

La familia vivió inicialmente en Plantation y entonces se mudó al apartamento de Fort Lauderdale hace cuatro años.

Los vecinos dicen que Queer era una buena abuela y muy protectora de Neica y su hermano.

Muchas veces la esperaba en la parada del autobús para que no caminara sola hasta la casa, y muy pocas veces la dejaba dormir fuera.

Su muerte fue un golpe fuerte para Toni Cummings, de 49 años, que vive en el mismo edificio que Queer. ''Era una niña con un gran potencial'', dijo Cummings.

Queer describió a Neica como una jovencita dulce y encantadora que gustaba de ir a la biblioteca, quedarse en casa y hablar por teléfono''.

''Nada de drogas ni alcohol'', afirmó.

``No sé qué pasó, pero fue horrible. Alguien tiene que saber algo''.

Se pide a cualquier persona con información sobre este caso que llame a la Policía de Fort Lauderdale al 954-828-5700 o a Crime Stoppers de Broward al 954-493-8477.

Los redactores Nirvi Shah y Ani Martínez, de The Miami Herald, contribuyeron a esta información.

jmooney@MiamiHerald.com


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