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Madre de héroe se prepara para darle sepultura

rsamuels@MiamiHerald.com

Cuando Sandra Maxwell piensa en el hijo que perdió, trata de aplicar los principios que él abrazó: tener determinación; sentir orgullo, y hacer bien el trabajo.

Más de una semana después de perder a Louis Maxwell Jr., guardia de seguridad de 27 años de las Naciones Unidas (ONU) que creció en el área de Miami, la mujer trata de no pasar mucho tiempo llorando. Señala una fotografía de su hijo vestido con uniforme militar, y dice:

``Esta es su cara seria. Cuando había que trabajar, trabajaba. Era un muchacho con gran determinación. Así fue como lo educamos''.

Louis fue uno de los por lo menos cinco guardias de seguridad de la ONU y cuatro guardias afganos que perecieron el pasado 28 de octubre en Afganistán. Maxwell era guardia de la organización de la casa de invitados de Kabul cuando militantes del Talibán irrumpieron en ella, según funcionarios de la ONU. El sábado Maxwell será recordado en un servicio que tendrá lugar al filo del mediodía en Miami Gardens.

Los militantes tenían fusiles automáticos, granadas y chalecos de suicida. Los guardias de seguridad tenían pistolas. Maxwell y un colega de la ONU que también murió fueron elogiados como héroes por funcionarios de la ONU por ripostar el ataque de los insurrectos durante al menos una hora, tiempo suficiente para que los demás pudieran escapar. Miche`le Montas, portavoz de la ONU, manifestó que posiblemente Maxwell murió a consecuencia de las heridas de bala y la metralla de las granadas.

``Sus últimas palabras por el walkie talkie fueron, `Estoy herido,' '', afirmó Montas. ``Después hubo una explosión cuando uno de los atacantes suicidas al parecer detonó los explosivos que llevaba''.

Maxwell fue el único norteamericano que murió en el ataque.

Su madre trata de no pensar en la muerte de su hijo, sino en las vidas que el joven salvó.

``Mi corazón está desecho, y nunca he sentido un dolor así en mi vida'', confesó Maxwell, de 62 años, y residente de Miami Gardens. ``Pero lo que puedo decir es que hizo lo correcto en su vida. Y pagó el sacrificio máximo para hacer lo que amaba hacer''.

Toda su familia lo llamaba Jay. Tenía un gran sentido del humor, le encantaba pescar con su padre, y a veces se burlaba de su propia incapacidad para bailar.

Sin embargo, desde que era muy pequeño le gustaba la música, y aprendió a tocar violín en primer grado en la escuela primaria de Liberty City. El amor por el instrumento no lo abandonó nunca. Tocaba violín, batería, saxofón, y un poco de piano.

Cuando se graduó de la escuela secundaria Miami Central, dijo su familia, era el líder de la sección de instrumentos de viento.

El conjunto tenía aspiraciones de que Jay tocara en la Florida A & M University con una beca, y obtuviera allí un título universitario.

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