Abogado de agresor en Orlando alude a problemas mentales
By MATT SEDENSKY / AP
ORLANDO
Su matrimonio se hundió hace tiempo, perdió su casa en un embargo hipotecario, fue despedido por incompetencia y estaba en bancarrota. Todo lo que Jason Rodríguez emprendía había terminado en el fracaso. Menos su plan de matar.
Rodríguez, de 40 años y cuya vida sólo parecía empeorar, fue acusado el sábado de asesinato en primer grado, de haber matado a una persona y herido a otras cinco el viernes en su antigua oficina. No habló el sábado durante su breve aparición en la corte pero su abogado lo presentó com un enfermo mental víctima de innumerablesproblemas.
``Este hombre es como una primera plana de las malas noticias del año -- desempleo, embargos, bancarrota, divorcio -- todas las tensiones posibles, dijo el abogado de oficio Bob Wesley. ``Ha estado perdiendo su salud mental. No hay lógica que apunte a un caso de salud. Parece un caso clásico de exceso de tensión''.
La policía no quiso decir nada más el sábado sobre su investigación del tiroteo. Pero en lo que Rodríguez permanecía bajo guardia de suicidio en la cárcel del Condado de Orange, un retrato de su vida comenzaba aemerger.
No podía pagar la manutención de su hijo de 8 años. Tenía deudas por casi $90,000 según muestra su expediente de bancarrota. Una brevemente promisoria carrera en una firma de ingeneiería se convirtió en un trabajo en una cadena de restaurantes de servicio rápido.
Wesley describió a su cliente como ``muy, muy enfermo mentalmente'' pero no ofreció información específica. Su antigua suegra, America Holloway, dijo que era un esquizofrénico, un paranoide que les echaba la culpa a otros por sus problemas y creía que todo el mundo le tenía odio.
La propia madre de Rodríguez buscaba palabras el sábado para defender a su hijo. Sólo pudo pedir disculpas.
``Lo siento por las familias implicadas'', dijo Ana Rodríguez. ``Realmente lo siento mucho, es muydoloroso''.
La policía dice que el mismo Rodríguez expresó remordimiento mientras era esposado el viernes, explicando que estaba pasando por un momento difícil. Pero eso no fue consuelo para las víctimas, todas las cuales trabajaban en Reynolds, Smith and Hills, donde fue un ingeniero durante 11 meses antes de ser despedido en junio del 2007.
El único muerto del tiroteo fue Otis Beckford, de 26 años, que estaba cerca del buró del recepcionista cuando Rodríguez entró en la oficina.
La madre de Beckford le dijo a The Palm Beach Post que había hablado con él el jueves, planendo el Día de Acción de Gracias.
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