Publicado el
viernes 28 de
marzo
del 2008
Comerciante de armas de Miami Beach enfrenta problemas federales
federales JAY WEAVER y LUISA YANEZ
A principios de este mes, el mayor problema legal que
había tenido en su vida Efraim Diveroli, de 22 años,
fue un arresto por manejar en estado de embriaguez
(DUI) después de una noche de fiesta en la playa.
Esta semana, en cambio, la vida de Diveroli se
complicó muchísimo más.Diveroli, comerciante de armas y municiones de Miami
Beach, supo oficialmente que el contrato por $300 de
su compañía con el Ejército de Estados Unidos quedó
suspendido tras él haber violado una ley
norteamericana al haber vendido municiones chinas
fabricadas hace décadas a la Policía Nacional y el
Ejército Nacional de Afganistán para enfrentarse a los
insurgentes de al Qaeda y el Talibán, dijeron hoy las
autoridades federales.De igual modo, Diveroli es objeto de una investigación
criminal a cargo de agencias federales en Washington y
Miami, según funcionarios policíacos familiarizados
con el caso. Por otra parte, un comité congresional de
supervision celebrará una audiencia el mes entrante
para analizar contratos federal que le fueron
otorgados a la compañía de Diveroli, AEY Inc.Diveroli no puso ser localizado para comentar sobre el
asunto, pero su abuelo, Angelo Diveroli, de 72 años,
que vive al norte del condado Miami-Dade, lo defendió
ayer, y dijo que quienes lo han acusado de vender
armas viejas no son más que "rivales celosos''.''Todo esto es muy vergonzoso porque mi nieto es un
verdadero genio con todo lo que tenga que ver con
armas'', dijo el abuelo. ``Desde que era un niño
pequeño. El tiene un don especial''.El abogado de Diveroli, Hy Shapiro, dijo ayer que la
compañía de su cliente recibió el aviso de suspensión
el miércoles, pero que estaba esperando más
documentación por parte del Ejército.''No hay nada más que pueda decir por ahora'', expresó
Shapiro.La improbable historia de un hombre tan joven
obteniendo un contrato militar increíblemente
lucrativo fue publicada por primera vez por el diario
The New York Times, que detalló la apasionante
historia de Diveroli como comerciante de armas que al
parecer confundió al propio Ejército al decirle que la
mayoría de las municiones para ametralladoras que les
vendió eran de procedencia húngara.El joven presidente de la compañía AEY, con sede en
Miami Beach, ha tenido algunos encuentros con la ley,
pero no tiene antecedentes penales, según documentos
de Miami-Dade. Desde el 2005, Diveroli ha sido acusado de diferentes
delitos. Uno de ellos fue haber agredido y hostigado a
una ex novia. Igualmente fue arrestado por haber
golpeado a un empleado de estacionamiento del
condominio donde vive. También la policía lo acusó por
tener una licencia de conducción de la Florida falsa,
que indicaba que era cuatro años mayor.Su ultimo problema legal todavía está pendiente luego
de haber sido arrestado el 5 de marzo por conducir
embriagado.
