Santos asegura que 'ha muerto el símbolo del terror de Colombia'

09/23/2010 1:00 PM

09/09/2014 7:44 AM

Víctor Julio Suárez Rojas, alias el Mono Jojoy, señalado como el más cruel comandante de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y quien utilizó el secuestro como una siniestra máquina de guerra, fue abatido por el ejército en lo que se considera como el golpe más demoledor al antiguo movimiento guerrillero.

"Ha caído el símbolo del terror de Colombia'', dijo el presidente colombiano Juan Manuel Santos en una entrevista radial desde Nueva York.

Suárez, quien enfrentaba cargos en Estados Unidos por el homicidio de tres indigenistas estadounidenses, así como por narcotráfico, resultó muerto durante un amplio operativo del ejército en la madrugada del miércoles, en una zona selvática del oriente de Colombia, a 26 kilómetros del municipio de La Julia, en el departamento del Meta, explicó Santos.

Unos 30 aviones, 27 helicópteros y 400 hombres participaron en la operación que incluyó el bombardeo de una zona conocida como La Escalera, donde murió Suárez, agregó Santos.

La muerte del segundo al mando de las FARC es el tercer golpe que recibe la organización desde que en el 2008 fue abatido su vocero, Raúl Reyes, y el ejército rescató a 15 secuestrados, entre los que se encontraban la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt y tres contratistas estadounidenses.

"Es un día de júbilo para los colombianos'', señaló el ministro de Defensa, Rodrigo Rivera, quien pidió la rendición al máximo jefe de las FARC, Alfonso Cano.

"Le garantizamos su vida y un trato digno y justo. Esa actitud criminal no tiene sentido; desmovilícese'', agregó Rivera.

La muerte de Suárez podría desatar una ola de deserciones entre las bases y los mandos medios de las FARC que profesaban una gran admiración por el carismático líder militar, según analistas consultados por El Nuevo Herald.

"No es sólo un golpe militar y político, sino un golpe muy duro en el plano de la moral. Era una persona odiada por los colombianos por su prepotencia, pero en el interior de las FARC era muy popular'', indicó a El Nuevo Herald Armando Borrero, ex consejero presidencial para la Defensa y Seguridad Nacional del presidente Ernesto Samper.

Borrero agregó que a las FARC les espera "una lenta descomposición'', porque además del revés militar "es una guerrilla que no tiene calado político''.

Suárez, de 57 años, y quien también se hacía llamar Jorge Briceño, ingresó a las FARC cuando tenía 12, según explicó en una entrevista al semanario Voz.

Hijo de una guerrillera que, según algunas versiones, era la cocinera de uno de los líderes históricos de la organización fundada en 1964, Suárez se impuso con el tiempo como el comandante más radical en el aspecto militar, a contramano de un sector más político que se mostraba inclinado a dialogar con el gobierno.

Su nombre de guerra, Mono Jojoy, proviene de la combinación de un apodo por su apariencia -- en Colombia le dicen monos a las personas rubias o de tez blanca -- y del gusano jojoy, que le gustaba comer cuando niño.

Su hermano Noé, alias "Grannobles'', es el jefe del Bloque Oriental y miembro del Estado Mayor Central de las FARC.

"Estaba siempre rodeado de guerrilleras y de combatientes jóvenes'', comentó Steve Salisbury, periodista estadounidense independiente que lo entrevistó en el 2000.

Salisbury explicó que con la misma facilidad con la que hacía bromas, Suárez se transformaba radicalmente en un hombre serio y muy estricto.

Además de ser un experimentado estratega militar, se desempeñaba como el delegado de más alto nivel del secretariado de las FARC para la coordinación de la logística del secuestro a nivel nacional, según él mismo se lo comentó a un grupo de personajes políticos secuestrados junto con Betancourt.

Durante varios años Colombia fue el país con mayor número de secuestrados en el mundo. En el 2002, alrededor de 3,000 personas estaban en cautiverio, un alto porcentaje de ellas en manos de las FARC.

El secuestro, que le dio una gran capacidad de negociación y extorsión a la organización a tiempo que le reportaba millonarios ingresos, se fue transformando en un crimen cada vez más denigrante. Los secuestrados son encadenados del cuello, las manos y los pies y hacinados en celdas rodeadas de mallas y alambres de púas.

Algunas de estas medidas fueron ideas de Suárez, según víctimas de secuestro.

Jose Eladio Pérez, ex congresista colombiano que estuvo siete años secuestrado por las FARC junto a Betancourt, explicó a El Nuevo Herald que tenía pocas dudas de que las órdenes relacionadas con castigos y restricciones a los secuestrados, y las de ejecutarlos si se producía un intento de rescate, venían de Suárez.

"Era un hombre frío. Las órdenes de las cadenas, de quitarnos las botas, de disminuir la comida y los elementos de aseo, tenían el sello de Jojoy'', afirmó Pérez.

De acuerdo con autoridades de Estados Unidos y Colombia, Suárez jugó un papel muy importante en la consolidación de la alianza de las FARC con carteles colombianos y mexicanos de las drogas, inicialmente para el intercambio de cocaína por armas y luego para la participación directa de la guerrilla en el rentable negocio.

La acusación en su contra por trasiego de drogas en el Distrito de Columbia se remonta a actividades de narcotráfico cometidas desde 1985.

Suárez afrontaba en Colombia unas 60 órdenes de captura por homicidio múltiple, lesiones personales, terrorismo, secuestro extorsivo y concierto para delinquir, entre otros delitos.

El ejército lo relacionó con 102 ataques a municipios y bases militares, especialmente en el Sur del país, y lo consideraba el promotor del uso de cilindros bomba y otro tipo de armas no convencionales.

Decenas de familias colombianas residentes en el sur de la Florida fueron víctimas de secuestros planeados, ordenados y ejecutados por Suárez, quien se refería al delito con el eufemismo de "retenciones''.

A finales de los años 90, cuando las FARC dominaban la mitad del territorio del país y decretaban impuestos de guerra, muchos de estos colombianos que pagaron rescates, escaparon del secuestro o estaban amenazados, se vieron forzados a salir del país y buscar asilo político en el sur de la Florida.

En el 2007 circulaba un chiste en Miami, según lo registró el columnista de The Miami Herald, Andrés Oppenheimer, que decía que el alcalde debía erigir estatuas a las tres personas que más habían hecho por convertir a Miami en un centro empresarial latinoamericano: el gobernante cubano Fidel Castro, el venezolano Hugo Chávez y Manuel Marulanda Vélez, alias Tirofijo, el fallecido fundador de las FARC, con quien Suárez mantuvo una larga y estrecha amistad.

Durante los esfuerzos de paz del gobierno del presidente Andrés Pastrana (1998-2002), Suárez fue el más ferviente opositor de la entrega del armamento de las FARC, una organización designada como terrorista por el Departamento de Estado que llegó a tener 15,000 hombres.

"Nuestras armas serán las garantes del acuerdo, nunca las entregaremos'', sostuvo Suárez. "Nosotros no podemos hacer lo que otras organizaciones han hecho: entregar las armas para ser asesinados''.

En la noche del jueves, habitantes de la zona donde se realizó la Operación Sodoma, dijeron al diario El Tiempo que otro de los cabecillas de las FARC, Henry Castellanos, alias Romaña, podría haber sido blanco del bombardeo del éjercito.

Esta información fue complementada con servicios cablegráficos de El Nuevo Herald.

Súmese a la Discusión

El Nuevo Herald tiene el gusto de ofrecerle la oportunidad de compartir información, experiencias y observaciones sobre las noticias que cubrimos. Los comentarios que haga pueden ser publicados tanto en nuestro sitio en línea como en el periódico. Lo invitamos a que participe en un debate abierto sobre los asuntos del día y le pedimos que evite el uso de palabras obscenas, frases de odio, comentarios personales y señalamientos que puedan resultar ofensivos. Gracias por ofrecernos sus opiniones.

Términos del Servicio