
El país del parche
El parche forma parte de la cultura cubana desde 1959 en que por obra y gracia de las escaseces, todo lo que antes al romperse se botaba ahora se conserva con su parche.
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El parche forma parte de la cultura cubana desde 1959 en que por obra y gracia de las escaseces, todo lo que antes al romperse se botaba ahora se conserva con su parche.

A la hora de buscar los culpables de la crítica situación venezolana, yo encabezo la lista.

Muy pocos piensan en Cuba que la visita de Benedicto XVI es un espaldarazo al fidelismo. Ni aun los adeptos al régimen. Recuérdese que el Papa ejerce como padre espiritual de toda la humanidad, aunque siendo él mismo, claro está, humano. El padre común no desprecia a ningún hijo que lo invita o lo acepta. Eso estaría contra todo sentimiento y deber. Los papas visitan también países de mayorías animistas, musulmanes y de otros credos, además de los de mayoría cristiana, católicos o no.
Imagino que aun de no resultar comunes se podrían crear leyes que logren ser beneficiosas para todas las partes. Me explico: a mi esposa de 85 años de edad le entregaron (por necesidad) una identificación de minusválido para usar al frente en el parabrisas del auto y así poder estacionarnos cerca de los negocios en los espacios creados para ese fin.

Cuando una empresa privada no puede hacer frente a los gastos, enseguida vienen las consecuencias: los proveedores cortan suministros, los bancos ejecutan hipotecas, etcétera.

La columna de Jorge Ramos Romper con Calderón [Perspectiva, 24 de enero] me hizo pensar por milésima vez en la situación que se ha creado en México con las mafias de la droga. Es verdad: la guerra declarada por el presidente Calderón, del PAN, ha fracasado, no sólo por el número de muertos sino por algo que en el fondo es mucho más grave: el país se encuentra bajo el dominio de esas mafias y es, por consiguiente, un estado en descomposición.
Los cubanos del exilio debemos estar de plácemes con los precandidatos republicanos. Cualquiera de los dos que salga, los días de Castro estarán contados. Había que ver al aspirante Newt Gingrich en el Versailles. Sencillamente ¡impresionante! Degustando su tacita de café cubano, una y otra vez se refirió al régimen de Cuba afirmando categóricamente que es algo inadmisible. Estoy seguro que a alguno de los patriotas del exilio se le salió su lagrimita oyéndolo. ¡Qué entusiasmo para devolvernos a los cubanos la libertad de Cuba! Oyéndolo en el Versailles, daba la impresión de que si gana la presidencia primero está el derrocamiento de Castro y después los intereses de este país.

La bloguera y disidente cubana Yoani Sánchez ha obtenido visa para visitar Brasil y poder asistir a la presentación del documental Conexión Cuba-Honduras, que trata de la represión de la libertad de expresión en la isla caribeña y en el cual ella es una de las entrevistadas.
En el año 1961, en el pueblo El Cano, perteneciente al municipio de Marianao, Cuba, pueblo de monseñor Rodríguez Rosas, los milicianos de Castro mataron a tiros a un hombre joven de la raza negra por jugar silo en un tejar de la localidad. Todos los comercios cerraron y en muchas casas se pusieron crespones de luto.

Según algunos economistas, el consumo es lo que mantenía la economía norteamericana.

Parece ser que en cada oportunidad que tenemos en nuestra ciudad de celebrar una carrera de patines, bicicletas, maratones, etc., el lugar favorito para todos estos eventos es la Avenida Brickell.
Me refiero a las declaraciones de los candidatos republicanos Newt Gingrich y Mitt Romney aclarando sus posiciones fuertes contra la tiranía castrista. Me da la impresión de que hemos sobrepasado la era del cafecito en el Versalles y la reglamentaria visita a la Brigada.

El artículo de Vicente Echerri Las Malvinas que no son argentinas [Perspectiva, 19 de enero] sorprende por la contundencia soberbia de su opinión y la tesis brutal que enarbola.

Poniendo en práctica un antiguo ritual político cuya frecuencia coincide sospechosamente con la época de elecciones, los candidatos republicanos Newt Gingrich y Mitt Romney han venido a Miami a la caza de votos. Las promesas hechas a la comunidad cubanoamericana son tentadoras. Gingrich jura usar todas las herramientas “no militares” contra el régimen de La Habana, mientras Romney –menos original– dice que ha llegado la hora de luchar “por la libertad de Cuba”. Nada nuevo bajo el sol. Es el viejo estribillo que se escucha desde hace décadas, repetido ahora por dos tartufos que se despedazan poco a poco en una batalla campal.

Estoy muy de acuerdo con el escrito del Enrique Padrón titulado La Iglesia y el nuevo crimen en Cuba [Correo, 24 de enero].

Hoy se cumplen 159 años del nacimiento de José Martí, el Apóstol de Cuba. No como lo llaman en la isla, el “héroe nacional”, porque héroes fueron todos los que lucharon por nuestra libertad. Pero Apóstol hay uno solo, Martí.
He leído en la prensa sobre la todavía famosa discusión sobre el derecho de orar en las escuelas públicas. No puedo entender que la Liga Antidifamación pueda maltratar mi derecho a expresar palabras, ideas y pensamientos que da la Constitución.
Newt Gingrich no es el candidato perfecto, ya que ha cometido errores en su vida política y en su vida personal, pero lo ha admitido e incluso ha dicho que ha estado equivocado y ha actuado con necedad en ciertas ocasiones.
Cuando la directiva del museo Center for the Fine Arts decidió que Miami necesitaba tener una colección permanente le cambió el nombre a MAM. Este nombre reflejó que la ciudad de Miami asumía la responsabilidad que implica crear un patrimonio artístico para todos los ciudadanos.
Es triste y muy verídico lo que relata Roberto Casín en su artículo Arruinado en intento de muerte [Perspectiva, 27 de febrero].