He leído en El Nuevo Herald sobre la intención del gobierno de establecer una ley que eliminará la contratación de equipos a las empresas que atienden problemas en las vías respiratorias de enfermos necesitados de los equipos necesarios, alegando lo costoso de mantener el actual sistema de renta a empresas que se dedican a estos menesteres tan imprescindibles para mantener una elemental calidad de vida en los seres humanos y trasladar la actividad al enfermo recipiente de oxígeno.
Un nuevo error que cometerá la administración, que por supuesto no tiene ningún tipo de problema de esta naturaleza, ni los políticos que nos gobiernan.
Costosa es la guerra de Irak y de Afganistán, los ambiciosos experimentos espaciales, los altos salarios que devengan y los costosos beneficios de que disponen. Una pequeñísima reducción de alguno de estos capítulos del presupuesto permitiría con creces seguir dando los servicios imprescindibles para aquellas personas que necesitan del oxígeno y de los equipos que lo producen, y la atención de los mismos para sobrevivir.
No es posible que el poseedor de estos equipos pueda enfrentar la eliminación de este servicio por el desconocimiento de su mantenimiento, averías o reposición que puedan presentarse, y lo que es más triste aún es que en su gran mayoría los recipientes de estos equipos son personas de la tercera edad, enfermos y limitados físicamente.
De aprobarse esta ley no quedará más remedio que llamar al Rescue o acudir a los hospitales cuando haya una avería que afecte la utilización de oxígeno y que allí resuelvan el problema, ingresando al paciente y haciendo aún más costosa la solución de este problema, si es que no muere por falta de oxígeno oportunamente.
Martín Fraga
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