Criada tras las rejas, teme encarar la libertad
Parece inverosímil que alguien sea liberado de prisión y admita que
extrañará su "hogar'' por el apego a los presos, que son su "verdadera
familia''.
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Daniel Shoer Roth es un columnista galardonado de El Nuevo Herald que ha recibido varios premios de la Asociación Nacional de Periodistas Hispanos, la Asociación de Publicaciones Hispanas y la Alianza Gay y Lésbica Contra la Difamación. Su sensibilidad, amplia cultura y entrenamiento en abordar con profundidad y gracia en la escritura cualquier tema, hace doblemente efectiva su labor periodística. Es autor del libro bilingüe Punto de Partida: historias de verdad y esperanza. Su columna "En Foco", que sale publicada los domingos y los miércoles, es un foro de debate sobre temas sociales en el sur de la Florida que no reciben la atención debida aunque tienen un fuerte impacto en la vida de los ciudadanos. Shoer es nativo de Caracas y nieto de sobrevivientes del Holocausto. Obtuvo su licenciatura en la Universidad Central de Venezuela y cursó sus posgrados en la Universidad de Nueva York.
Puede escribirle a dshoer@elnuevoherald.com y seguirlo en la red Twitter @danielshoerroth.
Parece inverosímil que alguien sea liberado de prisión y admita que
extrañará su "hogar'' por el apego a los presos, que son su "verdadera
familia''.
El capítulo 27 del Libro de los Hechos de los Apóstoles incluye una interesante narración de una
calamidad que se cierne sobre el apóstol Pablo en el Mar Adriático, cuando la embarcación en la
que viaja naufraga entre vientos huracanados. Por 14 noches es arrastrada a la deriva, pero
ninguna de las 276 personas a bordo pierde la vida.
La Navidad es fecha de reencuentro. Las personas que se aman desean verse y a las amadas que ya no están se les recuerda.
Miami ha sido una suerte de paraíso a la orilla del Atlántico, una tierra de delicias y deleites que a menudo sucumbe ante la tentación, como Adán y Eva. Por eso también le dicen la Ciudad Mágica...
Las historias de Niurka De Llano y Desiree Albornoz se asemejan a las de un millón y medio de estudiantes que en cinco décadas han hallado en las aulas del Miami Dade College las puertas al progreso.
En el crematorio de la Funeraria Vior reposa un cadáver congelado, por más de dos meses, que aún espera por su destino final. El fallecido, Francis Wyckoff O'Keefe, es el sobrino de la pintora Georgia O'Keeffe...
A principios de 1961, los niños del club bar-mitzva en La Habana comenzaron a
preguntarse por qué cada semana eran menos los que acudían los domingos a estudiar
hebreo y a socializar. El encuentro era un ritual popular entre amigos de la niñez, dado
que al terminar, los padres les daban permiso para salir por su cuenta al restaurante
Wakamba y a ver películas en el Teatro Roxy.
¿Hambre en el sur de la Florida? La respuesta está en las largas filas de los bancos de comida y los comedores populares, que han visto el número de clientes duplicarse y hasta triplicarse este año. Pero la conyuntura no podría ser peor.
Al caer la noche, en medio de una soledad y un silencio que intimidaban a los pasajeros
que estaban en la plataforma de una estación de trenes elevados de Miami, un hombre
maloliente merodeaba intranquilo. Cuando llegó el tren, en un vagón, otros dos individuos
se insultaban a gritos, a punto de irse a los puños. Los usuarios volteaban la mirada para
eludir la desagradable escena.
Apretando los puños, subiendo los codos y flexionando los bíceps, Rubén Darío Vasco muestra orgulloso que es un hombre robusto. Sonríe, saca la lengua, aprieta sus ojos rasgados y exclama eufóricamente: ``¡Soy fuerte!''. Se recuesta sobre el hombro de Jessica Beovides y se queda pegado con una irresistible ternura. ``Esta es mi cama'', afirma.
Sentados frente a frente en la mesa del comedor y rodeados por su familia en un almuerzo dominical de puerco con salsa de chorizo, Carlos Mielgo y Joe Vásquez no se quitan la mirada. La conversación bilingüe es animada, salpicada de anécdotas y plácidas memorias. La sonrisa de Mielgo es angelical, pero efímera.
Mi voz interior sospecha que la cajera del banco trama algo. . .
Un equipo de vecinos en las inmediaciones del Orange Bowl, en La Pequeña Habana, se ha planteado ganar un arduo partido para anotarse unos puntos en el campeonato de los millones invertidos en el desarrollo urbanístico de Miami.
Hace unas semanas, un amigo me llamó para compartir una anécdota que sacudió mi espíritu.