El precio de sacrificar la vida por una causa
By DANIEL SHOER ROTH
Desde que Maury Hernández salió de un coma hace año y medio, ha sido condecorado varias veces, ha recibido incontables muestras de cariño de la comunidad, y hasta lanzó la pelota para inaugurar un juego entre los Marlins de Florida y los Rays de Tampa Bay.
Pero en ese tiempo, Hernández -- el policía que fue baleado en la cabeza hace dos años mientras cumplía con su deber -- ha esperado con ahínco un sólo momento: su regreso a la Oficina del Alguacil de Broward (BSO).
Por eso Hernández se llenó de alborozo cuando recibió una cita del BSO para el 3 de agosto. La noche anterior, se inspiró a escribir sus ideas a mano en cuatro hojas. Por la mañana, se puso su viejo uniforme que ahora incluía una medalla de honor verde que por lo general se otorga póstumamente a policías caídos.
Horas después, Hernández sintió que el cielo se le venía encima cuando le informaron que lo estaban obligando a tomar una jubilación de incapacidad permanente. ``Esta fue la peor traición de mi vida'', confesó Hernández, de 30 años, quien presenta problemas motores en su lado izquierdo. ``Todo el mundo sabía que yo quería regresar a trabajar''.
Jim Leljedal, un portavoz del BSO, informó que aún no se ha determinado la decisión final. ``Discutimos su futuro, las opciones que tiene y la viabilidad de tomar una pensión de incapacidad'', dijo el vocero. ``Todos aquí admiran y aman a Maury, y queremos lo mejor para él''.
Entonces lo mejor, según ellos, es que Hernández se jubile, pues éste asegura que fue la única opción que le dieron. ``Si ellos quieren lo mejor para mí, me debieron haber preguntado, sabiendo que volver es lo que más quiere mi corazón'', comentó el policía cubanoamericano que reside en Hialeah.
Es una desfachatez que el BSO aplaque los sueños de Hernández después de que casi se muere protegiendo a la comunidad. También hay un alto grado de hipocresía, porque durante su campaña para el cargo de alguacil, Al Lamberti no perdió una oportunidad de figurar ante las cámaras al lado del héroe.
El caso pudiera sacudir a la comunidad hispana del Condado de Broward, que se queja de no tener suficiente representación en los departamentos policíacos del condado, señaló José `Pepe' López, un líder cívico que integra un recién formado comité de diversidad dentro del BSO. ``Esto se ve mal en la comunidad hispana, especialmente entre los cubanos que salieron a apoyar al alguacil con dinero y votos'', manifestó López.
A Hernández los médicos no le dieron esperanza de vida en agosto del 2007, cuando David Maldonado, un motociclista al que confrontó por llevarse varias luces rojas en Pembroke Road, le disparó dos veces. El año pasado Maldonado fue condenado a cadena perpetua.
Milagrosamente, el policía logró sobrevivir y se fue recuperando, ganándose los corazones y el apoyo de los surfloridanos.
Este jueves, Hernández acompañó a su padre, Mauricio, a Dadeland Mall a comprarle una cartera a su madre, Rosa, por el 32mo. aniversario de bodas que celebraron el sábado. Cuando fueron a envolver el regalo, la empleada exclamó ``¡Tú eres el policía. No sabes cuánto hemos orado por ti!'', relató Hernández.
Hace dos años, los Hernández pasaron el 30mo. aniversario en el Hospital Memorial Regional, en Hollywood, acompañados por los colegas y superiores de su hijo, quienes llevaron un pastel. ``En estos dos años el BSO mantuvo con nosotros una relación muy estrecha, casi como una familia'', comentó Mauricio. ``No entendemos por qué el caso ahora se está manejando sin tacto''.
La respuesta, quizás, se halle en el presupuesto. Si a Hernández lo jubilan por incapacidad, su pensión -- que sería el equivalente a su sueldo -- vendría de otras fuentes.
Pero esto no se trata de dinero, sino de honor. ``En los departamentos de policía hay bastantes plazas apartadas para los agentes lesionados en el cumplimiento del deber'', destacó Alejandro Recio, detective retirado de la Policía de Hollywood. ``Si Maury desea trabajar, se merece ese derecho''.
Hernández contrató a una abogada y no descarta la posibilidad de presentar una demanda legal contra el BSO, ya que él no piensa asumir la derrota.
En estos últimos años la vida le enseñó a desafiar todos los dictámenes. Primero le dijeron que nunca podría caminar. Pero caminó. Luego que sólo podría hacerlo con bastón. Pero caminó sin bastón. Ahora da vueltas al lago en su vecindario. ``Por eso pienso que todavía puedo hacer una diferencia en la policía'', razonó Hernández. ``No hay nada como poderse levantar en la mañana y hacer el trabajo que a uno le gusta''.
El Nuevo Herald se complace en ofrecerle a sus lectores la oportunidad de compartir experiencias e intercambiar observaciones sobre lo que publicamos diariamente en nuestra edición digital.
Los instamos a participar en nuestros debates de manera abierta y franca, pero sin hacer juicios hirientes o fuera de orden. Nos reservamos el derecho a eliminar las opiniones que no cumplan estas normas. Algunos de las comentarios que usted hace pueden ser reproducidos en el diario impreso o en otras páginas de nuestro sitio.
Muchas gracias por compartir sus puntos de vista.
Para hacer comentarios debe registrarse en elNuevoHerald.com la primera vez. Lo que escriba estará debidamente identificado con su nombre de usuario. ¿Todavía no se ha registrado? Clic aquí -- para hacerlo ahora mismo.
Más Daniel Shoer Roth
Videos





















Mi Yahoo